Domingo, 12 de Enero del 2025

Isaías 33:17

Día 12

Devocional escrito por Lucas Italiani

Isaías 33:17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura…


El Profeta Isaías nos habla en este versículo que nuestros ojos verán al Rey

Y en lo espiritual nuestra manera de ver no es como la del mundo. 

Nosotros como cristianos no debemos ver solamente, sino contemplar la Hermosura de nuestro Dios. 

Pero … ¿Qué es bello? ¿Qué es hermoso? Vivimos en una época donde la belleza está definida sobre valores superficiales. 

El efecto de la revolución sexual, el consumismo masivo y la fiebre por la prosperidad, han socavado nuestra capacidad para deleitarnos en las realidades espirituales que nos definen como cristianos. 


Los ojos de la fe se han oscurecido en muchos y no pueden divisar el gozo inextinguible que ofrece el Cielo.

Necesitamos recuperar con urgencia nuestro enfoque en la Majestad de Cristo. 


La contemplación de Cristo es el sumo bien del hombre, el énfasis de La Biblia, el conocimiento de la Gloria de Dios, el objetivo de la fe, la quinta esencia del cristianismo, la vida del alma, la felicidad del corazón, la sabiduría de la mente, la bienaventuranza de la oración, la esperanza del cielo y la Luz del Evangelio.(2 Corintios. 4:4). 


Isaías nos presenta a Cristo como Rey (Isaías 33:17). 

“Cristo es Rey grande sobre toda la tierra”. (Sal.47:2) 

“Rey de las naciones” (Jeremías. 10:7)

 Rey “santo” (Salmos. 89:19)

“Soberano” (1 Timoteo. 6:17)

“Eterno, Inmortal, Invisible y  Único Dios” (1 Timoteo. 1:17).


Pero el Profeta Isaías no solamente hace esa afirmación, sino que además pronuncia una promesa: nuestros ojos contemplarán la hermosura del Rey. 


Ver la Hermosura de Cristo es ver Su gloria: 

“...Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro” (Isaías. 35:2)


Ver a Cristo es ver la perfección: en Él no hay deformidad, ni arruga; no hay oscuridad o negrura. 

Por lo tanto, debemos apropiarnos de esta Promesa Divina y meditar en la Hermosura de Cristo.


La Hermosura de Su Mente

Para contemplar la belleza de Cristo hay que comenzar en Su mente.

Porque los pensamientos de una persona manifiestan la dulzura de sus inclinaciones y la disposición natural de su espíritu (Proverbios. 23:7).


Aquí apreciamos la humildad de Jesucristo. 

Ningún hombre puede desvelar este misterio, porque sólo el Espíritu de Cristo conoce los pensamientos que hay en Él (1 Corintios. 2:11).


La Hermosura de Su Corazón

La belleza de Cristo también se contempla conociendo Sus Afectos.

Porque la belleza de una persona se mide en proporción al objeto en donde deposita Su Amor. 

Y Jesucristo ama la Gloria de Su Padre por sobre todo lo demás en el universo. 

Cristo ama a Dios con todo Su corazón (Mateo. 22: 37-38). 

Él se deleita en Dios (Salmos. 21:6), 

Ama la santidad de Dios (Hebreos. 1:9), 

Escoge estar a solas con Dios (Marcos 1:35),

Atesora la Palabra de Dios (Salmos. 40:8) 

Y ama al Pueblo de Dios (Efesios. 5:25).



La Hermosura de Su Carácter

Contemplamos la belleza de Cristo por la meditación en Su carácter. 

Las impresiones más claras que tenemos de un ser se revelan a través de las expresiones de Su Temperamento. 

El temple de Cristo manifiesta de Su Majestad. 

En este punto: 

Cristo es el “más hermoso de los hijos de los hombres” (Salmos. 45:2). 

Él es “manso y humilde” (Mateo. 11:29), 

“Lleno de gracia” (Juan 1:14) 

Y de “amor” (Juan. 15:9)

“Se complace en la misericordia” (Miqueas. 7:18)


La hermosura de Sus Obras

Podemos llegar a contemplar la Hermosura de Cristo si apreciamos Sus Obras. 

Las cosas que Cristo hizo en este universo reflejan la Infinita Sabiduría que hay en Él (Romanos. 1:20).



La Hermosura de Su crucifixión

Por último, si deseamos contemplar la Hermosura de Cristo, tenemos que ir a Su Cruz. 

Allí el Rey de Gloria se manifestó como el Siervo del Señor (Isaías 53). 

En la Cruz nuestro Redentor desplegó toda la belleza de Su Amor. 

Rumbo al Calvario, en cambio de rendirle alabanzas le escupieron en el rostro, le dieron de puñetazos y lo abofeteaban (Mateo. 26:67).

Sufrió todo tipo de escarnios, vergüenza e ignominia. 

Su Carne fue desgarrada, Sus Manos horadadas, Sus Pies clavados. El Rey Eterno y Juez de toda la tierra tuvo que comparecer ante el tribunal humano (Mateo. 27:11).



El Profeta Isaías nos invita a tener una relación cercana con Dios y a fijar

nuestros ojos en la esperanza de la Vida Eterna. 

Al hacerlo, podemos ver al Rey en toda su hermosura y experimentar Su Amor, Su Gracia y Su Poder en nuestras vidas. 

Que esta Promesa de la Palabra de Dios nos anime en nuestra caminata diaria con Él.