Isaías 33:2
Día 5
Devocional escrito por Andrea
Villalba
Isaías 33:2 Oh Jehová,
ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado.
Es una oración desesperada y de confianza en medio de una crisis, donde el Profeta Isaías clama por la Misericordia Divina, reconociendo a Dios como la Única Fuente de Fortaleza diaria y Salvación ante la angustia.
Es un llamado a confiar en que El
Señor interviene y trae Justicia cuando las fuerzas humanas fallan.
El contexto histórico: el capítulo 33 se sitúa en un momento de gran urgencia cuando el ejército asirio, descrito como un destructor y traidor, amenazaba con destruir Jerusalén, y el versículo 1 anticipa que el enemigo también será destruido.
Isaías estaba viviendo unos de los momentos más difíciles, su clamor surgió de un estado crítico espiritual y de ánimo.
Por eso en este pequeño y gran
versículo, hace una petición y una aclaración.
Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos
esperado.
Desglosemos el versículo:
·
Oh Jehová,
ten misericordia de nosotros...
Reconoce la necesidad de la Gracia Divina, no por méritos propios, sino por la dependencia de Dios ante el sufrimiento.
Este sentimiento profundo del
Profeta les recuerda a los piadosos a dónde debían ir en medio de tales
angustias.
Incluso cuando parezcan estar
privados de toda esperanza de seguridad, deberían unirse a la oración,
suplicarle a Dios el cumplimiento de las Promesas.
Aun cuando sean más miserables, y
cuando el poder del enemigo para oprimirlos cruelmente sea poderoso.
Observemos que el Profeta primeramente exhibió La Promesa de Dios e inmediatamente exhorto a la oración.
No solo así, sino que interrumpe su
discurso y de repente estalla en oración, porque, aunque El Señor se apresura a
cumplir lo que ha prometido, Él se demora por un tiempo, para probar nuestra
paciencia.
Pero cuando a nosotros nos toca esperar, no tenemos la misma constancia ni perseverancia, nuestros corazones se desmayan de inmediato y perdemos la fe en Las Promesas del Señor.
Recurrir a la oración es prioritario,
apoyarnos y alegrarnos en Dios, aunque cueste, mientras con fervor le miramos
creyendo y esperando que seremos liberados de nuestras angustias.
Sin embargo, esperemos
pacientemente, con esperanza y confianza inquebrantables, lo que nos ha
prometido; porque al final demostrará que es Fiel y no nos decepcionará.
Su Misericordia nunca decae, es
Grande Su Fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Al mismo tiempo, el Profeta nos
dice que no solo consideremos el Juicio de Dios contra los asirios, sino la Bondad
del Padre hacia su Pueblo elegido.
Isaías 33:1 ¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; ¡qué haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.
Los asirios serán destruidos, para que puedan recibir la justa recompensa de su avaricia y crueldad.
Y así el enemigo del hijo de Dios
será destruido.
Quizás seamos miserable ante los
ellos, pero Dios siempre proveerá para la seguridad de Sus Hijos y Su Iglesia,
que le claman.
Pero mientras, nos exhorta a orar
por Su Misericordia y Promesas.
·
… A ti
hemos esperado...
Subraya la fe y la paciencia, manteniendo la esperanza en Dios en lugar de buscar soluciones humanas.
Esta frase significa confiar plenamente
en Dios durante tiempos difíciles, sabiendo que Su Fidelidad renueva fuerzas,
supera expectativas y trae bendiciones a su debido tiempo.
Esperar no es pasividad, sino una
confianza activa en que Él actúa protege y cumple Su Palabra.
Y mientras esperamos, Él nos
renueva y transforma.
Qué dice Dios mientras esperamos:
Ø Confía en mí, no en tu propia prudencia:
Dios nos pide confiar en su Poder y
Sabiduría, en la resolución de nuestros problemas.
Proverbios 3:5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Ø Renovaré tus fuerzas:
La promesa es que, al esperar en
Jehová, los cansados levantarán alas como águilas.
Isaías 40:31 Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Ø Actuaré sin demora a Mi Tiempo:
Dios afirma que, aunque parezca
tardar, Él tiene el momento perfecto para obrar.
Habacuc 2:3 Aunque la
visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá;
aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
Ø Quédate en paz, yo tengo el control:
Nos invita a reposar en Él y no
angustiarnos.
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Ø Mi Presencia va contigo:
Dios asegura que nunca nos deja
solos, ni siquiera en la oscuridad de la espera.
Éxodo 33:14 Y él dijo: Mi
presencia irá contigo, y te daré descanso.
Mientras esperamos en Dios, Él nos dice que confiemos en Su Amor y Soberanía, prometiendo renovar nuestras fuerzas, actuar a su debido tiempo y nos recuerda que Su Presencia nos acompaña.
En ese tiempo, Dios cultiva en
nosotros paciencia, una fe profunda, madurez espiritual y dependencia, transformando
nuestro carácter y aliviando las cargas.
Esperar no es una palabra que se
ajusta a este tiempo, más cuando los tiempos son muy malos, pero Isaías nos
dice por La Palabra que no esperemos en otras cosas que no sea en LA MISERICORDIA DE DIOS, porque en ella está todo lo
que necesitamos.
Dios te bendiga ricamente.