Isaías 42:8
Día 28 Devocional escrito por Celia Vega Isaías 42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas Él eligió su Propio Nombre, revela Su Persona y afirma Su Existencia Eterna y Autosuficiencia. La Traducción al hebreo es YAHVE o YHWH significa “Yo Soy el que Soy” o “Seré lo que Seré”. El existe por sí mismo, es el Creador y Supremo, independiente de todo. En el Antiguo Testamento este nombre aparece 6828 veces y en el Nuevo Testamento es traducido al griego Kyros, “Señor”, que se repite 719 veces. Éxodo 3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Salmos 110:1 Jehová le dijo a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Esta profecía en los Salmos también vincula a Jesús como El Señor. YO SOY JEHOVÁ: enfatiza Su Identidad, afirmando que Él es el Único y Verdadero. ESTE ES MI NOMBRE: Asegura Su Identidad, Su Carácter y Autoridad. NO DARÉ MI GLORIA, NI MI ALABANZA A ESCULTURAS: ÈL no comparte Su Gloria y Alabanza con nada ni nadie, porque solo ÉL merece el Honor. En este mundo muchas personas buscan a quien idolatrar, adorar, exaltar o reconocer, otros necesitan tener esculturas, estatuas u otros elementos para enaltecer, pero Dios aclara en este versículo que nadie debe llevarse la Gloria, solo El. En La Biblia hay varios ejemplos de quienes quisieron tener gloria: Herodes: Éste pronunció un excelente discurso para ganarse el favor del pueblo, los cuales, impresionados por sus palabras, lo adoraron, haciendo de él un dios, y por esto murió comido por los gusanos. Te invito a que leas Hechos. 12.22-23 Nabucodonosor: Èl se atribuyó gloria por haber construido un reino grande, poderoso y próspero, la gran Babilonia que en los libros de historia se describe como unos de los imperios más majestuosos. Por esto, su altivez creció y a través de un sueño es advertido de juicio, èl siguió enorgulleciendose hasta que llegó el castigo: perdió la razón y vivió como animal durante siete períodos de tiempo. Se volvió loco, comió hierba y le crecieron plumas y garras. Tres palabras que dijo este varón que fueron su condenación. Construí: él se auto exaltó. Con mi poder: se sintió autosuficiente yo: orgullo, autocomplacencia. ¿Cuál fue la motivación que tuvo Nabucodonosor? y ¿Cuál es la motivación que nos mueve a nosotros? ¿Será la misma? El orgullo lo llevó a pecar, la soberbia a fallar, y eso sucede cuando nos olvidamos quienes fuimos, quienes somos y de quien dependemos por ser creación. De esta vida nada nos llevamos, no busquemos grandezas, busquemos engrandecer a Aquel que nos escogió. Atención porque quizás nosotros podemos estar construyendo una Babilonia en la vida, auto exaltándonos por los logros recibidos, creyendo que no necesitamos de nada y de nadie y sintiendo que podemos solos. La soberbia y el orgullo son destructivos, es nocivo para los corazones, por eso vivamos una vida de humildad, de reconocimiento a Aquel que solamente es digno de ser reconocido, alabado y puesto en alto. Nabucodonosor se enfrentó a esto, aceptó la Oportunidad Divina y fue restaurado, y entendió que su reino no era por su fuerza, era por la Misericordia de Dios. Daniel 4:34 Mas el fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; Y bendije al Altísimo, y alabe y glorifique al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Daniel 4:37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia. Alguien que siempre le dio la Gloria al Señor fue David. 1 Crónicas 29.11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. David es el claro ejemplo de un corazón humilde y dependiente de Dios, en todo su reino siempre exaltó y reconoció la Supremacía Divina, aunque tuvo grandes logros jamás dejó de darle Gloria, Honra y Alabanza al Señor. Nuestro Rey siempre es paciente y espera que nos arrepintamos y le reconozcamos en todas las áreas de la vida. Muchos en ocasiones, terminamos siendo Herodes o Nabucodonosor, dos personas que tuvieron consecuencias malas, de los cuales uno se arrepintió y fue restaurado. Quizás nosotros mismos nos exaltamos por tener un buen trabajo, logros, familia, profesión, un bien material. Quizás levantamos altares para sentirnos gloriosos, desestimando así que todo es por la Bondad del Señor. Recordemos solo de Él es la gloria y El Único Digno de Engrandecer y Su Nombre sobre todo nombre es. Romanos 12.36; Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Muchas bendiciones.