Miércoles, 22 de Octubre del 2025

Isaías 57:21


Día 22

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

Isaías 57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.


El Libro de Isaías es uno de los libros más importantes del Antiguo Testamento, refleja la relación del Pueblo de Israel con Dios. 

En el Capítulo 57, Isaías está “exponiendo” la idolatría de los israelitas, que no habían sido fieles a Dios.

El Profeta advierte sobre las consecuencias de sus actos. 

Fue un siervo justo ante Dios, con una vida intachable y escogido, para denunciar el pecado, y confrontar con la verdad, los malos caminos del Pueblo.


En nuestro devocional, podemos ver dos palabras claves: PAZ E IMPÍOS. 

Veamos según el diccionario, sus significados:

La paz es un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad y seguridad, que es opuesto a la guerra y tiene una connotación positiva. Es un estado de armonía que está libre de guerras, conflictos y contratiempos. 


La paz es una cualidad deseable universalmente, es valorada por todas las sociedades y culturas, a nivel de los Estados, Países y también en los hogares, en las relaciones interpersonales y en el interior de cada individuo. 

  • Mantener la paz implica la práctica de valores como la tolerancia, la justicia y una apertura al diálogo.

Impío es un concepto que proviene de un vocablo en latín que sirve para referirse a alguien que carece de la virtud de la piedad o de fe en Dios.  A su vez, se utiliza como sinónimo de hostil.


Isaías “criticaba” a los impíos, y lo hacía con justa razón.  Pero, ¿Criticar? Un Siervo de Dios.

La palabra criticar se refiere a la acción de enjuiciar o analizar las cualidades y defectos de obras literarias o artísticas, permitiendo una valoración objetiva. 

También implica censurar o emitir un juicio desfavorable sobre personas o cosas, lo que puede llevar a la murmuración y a la difusión de opiniones negativas. 

  • La crítica puede ser tanto un ejercicio constructivo como una forma de desaprobación. 

Isaías con su propósito dado, criticó espiritualmente con discernimiento.


La idolatría se había apoderado de los corazones, y se volvieron tan fríos que no les importaba el Pacto que habían hecho con Dios, se olvidaron de donde los había sacado, de los favores que habían recibido, de la Misericordia recibida cada día.


Esto debe ser un llamado de atención a nosotros. 

No nos olvidemos jamás de dónde Dios nos sacó.

Seamos como el Siervo David cuando dijo:

Salmos 103: 1-5 Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; 5  El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. 


Que el Señor nos ayude a recordar el lugar en que nos rescató. De cómo transforma diariamente nuestro ser. 

No nos enojemos con facilidad por lo que no alcanzamos o no logramos. 

Eso llena nuestro corazón de amargura, y nos hace actuar neciamente, como impíos.


  • El hecho de que no haya paz para los impíos no implica que Dios quiera el sufrimiento de las personas, sino es una respuesta natural a la consecuencia de nuestros actos.


La desobediencia a Dios y la inclinación hacia lo mundano son el camino hacia el sufrimiento.

Siempre nuestros actos estarán expuestos ante los ojos de Dios.

  • Para los cristianos, la paz es uno de los valores más importantes que pueden existir.


Esta Paz proviene de Dios, y como Sus Hijos debemos experimentarla, buscarla a lo largo de nuestra vida vida. 

A través de esta Paz, encontramos la felicidad y el consuelo necesario para las situaciones difíciles.


Sin embargo, no es suficiente buscar la Paz para encontrarla. 

La Paz interior solo se encuentra al seguir a Dios y al aceptar Sus Mandamientos como la guía de vida. 

Al seguir a Dios, las decisiones y acciones que tomemos estarán siempre basadas en la Voluntad Divina, lo que conlleva a una vida llena de Bendiciones y Paz.


Siempre se dice, “Si te da paz, es de Dios”. o “Dios está en el asunto, está bien”. 

Esto es correcto, pero debemos ser cuidadosos. 


Muchas veces nuestras decisiones, nos dan “paz momentáneas”:

  • Recibí un trabajo bien pago, sí, me da paz, pero…¿Si a la larga me saca del blanco de Dios?

  • Conseguí una pareja, me da paz. Pero... ¿Es la persona para mí?

  • Dije todo lo que tenía en mi corazón, ¡Ya tengo paz! Pero ofendí o apague a alguien espiritualmente.

  • Cumplí ese sueño, meta…me da paz. Pero ¿Honra a Dios?

Es fácil decir da Paz, pero también fácil, caminar por la vereda del impío.


Isaías 57:21 es un recordatorio sobre la importancia de mantener una vida en comunión con Dios. 

La falta de Paz, es la desconexión con Dios y de la falta de obediencia a Sus Mandatos.


En nuestra vida diaria, es importante buscar a Dios y vivir de acuerdo con Sus Enseñanzas.

Al seguir los Mandamientos de Dios e incluirlos en nuestras decisiones cotidianas, experimentaremos una vida plena y llena de Paz Interior.


La vida cristiana no es fácil, pero Dios promete Su Guía y Su Amor por nosotros, debemos confiar en Él.

Dios es Misericordioso y Perdonador, nunca es tarde para regresar a Su Camino. 


  • Es importante ESTAR EN PAZ CON ÉL y pedir perdón por los errores cometidos, DEJANDO NUESTRA IMPIEDAD DE LADO.


Vivir en paz requiere de esfuerzo diario, pero es un camino hacia la dicha y la felicidad eterna. 

Es un Regalo de Dios, es tener Esperanza, Bienaventuranza, es vivir conforme a Su Voluntad.

  • No olvidemos: Vivir sin Dios: es vivir sin paz.

¡Señor ayúdanos! ¡Amén!