Domingo, 28 de Julio del 2024

Isaías 62:3

Día 28

Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani

Isaías 62:3… Serás corona de gloria en la mano de Jehová…

 

En este capítulo podemos ver que Isaías profetizó en un tiempo cuando Jerusalén todavía era una ciudad funcional, pero espiritualmente corrupta.

Habla para ese momento en el que Jerusalén se encuentre desolada por haber sido conquistada por los babilonios.

Pero proféticamente le habla de consuelo y seguridad sus ciudadanos desanimados y abatidos.

Ya en estos primeros versículos tenemos mucho por reflexionar ya que muchas veces nos encontramos desolados y conquistados por el enemigo.

Lo cual sin darnos cuenta esto trae tristezas, desanimo, abatimiento por encontrarnos lejos de DIOS.... y siendo conquistados por el engaño del enemigo.

 

Luego viene algo precioso donde El Señor nos dice que:

·        … no descansaré  hasta que salga como resplandor su justicia  y su salvación se encienda como una antorcha. Isaías 62:1

Tremenda Promesa: ÈL PELEA POR SUS HIJOS.

 

·        Entonces verán la gente su justicia  y todos los reyes tu gloria… Isaías 62:2 

Cuando Dios levante a Sion, entonces las naciones lo verán.

Déjate trabajar y levantar por Dios y todos lo verán...de tal manera que no serás la misma persona.

 

·        Y te será puesto un nombre nuevo… Isaías 62:3

Jerusalén seria transformada de tal manera que nadie podría entender o creer. Tanto así que sería llamada por un nuevo nombre...

Es lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros que seamos transformados de tal manera que seamos Luz al mundo...

 

Esto también lo podemos asemejar a la Promesa que Dios nos deja en Apocalipsis

Apocalipsis 2:17 el que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del mana escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.


Leemos luego

Apocalipsis 3:12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

 Vuelve a repetir al que venciere...y que nos dará un nombre nuevo.

 

Pero en esta Promesa hay demanda...al que venciere

Significa que hay cosas por vencer: vencer la humanidad...los deseos carnales...las tentaciones… todo aquello que nos aleja de Dios...

 

·        Y serás coronado de gloria en la mano de Jehová

Jerusalén sería tan especial para Dios que la considera como una corona de gloria... una piedra preciosa, en la cual Él se glorificaría y gozaría.

A veces no somos lo suficientemente entendidos o conscientes de lo valiosos que somos para Dios...y de la manera que brillaríamos en Sus Manos.


Por eso  el Apóstol Pablo no deja un precioso versículo Efesios.

Efesios 1:18  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia...

 

Es precioso ver y leer las Promesas del Señor, pero hay demandas como mencionábamos anteriormente...nos emociona la idea de recibir una corona o un nombre nuevo...

Pero cuando hablamos de demanda, esfuerzos, sacrificios, renuncias, transformación, procesos, nadie quiere pasar.

O ser moldeados...ya nos no nos gusta mucho...y comienza la seducción de Babilonia: las dudas... cuestionamientos: “no es tan así”...

 

Y esto solo podemos lograrlo con una transformación de nuestras vidas genuinamente.

Por algo en Apocalipsis nos dejó...al que venciere,  para vencer  y ser transformados...

 

Como creyentes debemos buscar una continua comunión con DIOS...

Debemos esforzarnos para ser una corona en Sus Manos...

Cuando recién llegamos al camino venimos con muchas costumbres a las cuales debemos renunciar, sacarlas de nuestras vidas, eso significa entre tantas cosas: perdonar, olvidar...depender por completo de Dios.

 

Nos habla de un proceso necesario que tuvo que  pasar Jerusalén para ser transformada y obtener un nuevo nombre...

No dejarnos conquistar por las falsas promesas de Babilonia, ni el entretenimiento que nos ofrece haciendo desviar nuestra mirada hacia los problemas: económicos, familiares, de salud, etc. si no creerle a la Promesa de Dios por esa Nueva Jerusalén.

 

Ya nunca más estarás sola, abatida, ni desolada Jerusalén, porque Cristo está contigo...

2 Corintios 5:17 De modo que, si alguno está en cristo, nueva criatura (nueva creación) es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.