Isaías 62:3
Día 5
Devocional escrito por Yesica
Ocaranza de Italiani
Isaías 62:3 Y serás
corona de gloria, en la mano de Jehová,
En este capítulo podemos ver que
Isaías profetizó en un tiempo cuando Jerusalén todavía era una ciudad
funcional, pero espiritualmente corrupta.
Habla para ese momento en el que
Jerusalén se encuentre desolada por haber sido conquistada por los babilonios.
Ø Pero proféticamente le habla de consuelo y seguridad sus ciudadanos
desanimados y abatidos.
Ya en estos primeros versículos
tenemos mucho por reflexionar ya que muchas veces nos encontramos desolados y conquistados
por el enemigo.
Por cual, sin darnos cuenta, esto nos trae tristezas, desánimo, abatimiento, por encontrarnos lejos de DIOS.... y siendo conquistados por el engaño del enemigo.
Luego viene algo precioso donde El Señor
nos dice que no descansará hasta que salga como resplandor Su Justicia.
Tremenda promesa: EL PELEA POR SUS
HIJOS.
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Isaías 62:2 a
Entonces verán las gentes su justicia, y todos los reyes tu gloria…
Cuando Dios levante a Sion, entonces
las naciones lo verán.
Déjate trabajar y levantar por Dios
y todos lo verán... de tal manera que no serás la misma persona.
·
Isaías 62:2 b…
Y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de
Jehová nombrará. …
Jerusalén seria transformada de tal
manera que nadie podría entender o creer. Tanto así que sería llamada por un
nuevo nombre...
Ø Es lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros: que seamos transformados
de tal manera que seamos Luz al mundo...
Esto también lo podemos asemejar a
la Promesa que Dios nos deja Apocalipsis.
Apocalipsis 2:17 el que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
Luego vuelve a repetir al que venciere... y que nos dará un nombre nuevo.
Apocalipsis 3:12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más
saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la
ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi
Dios, y mi nombre nuevo.
Pero en esta Promesa hay demanda...al que venciere
Significa que hay cosas por vencer:
Ø Vencer la humanidad...
Ø Vencer los deseos carnales...
Ø Vencer las tentaciones...
Ø Vencer todo aquello que nos aleja de Dios...
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Isaías 62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la
mano del Dios tuyo.
Jerusalén sería tan especial para
Dios que considera como una corona de gloria...una piedra preciosa en la cual
Èl se glorificaría y gozaría.
A veces no somos lo suficientemente
entendidos o conscientes de lo valiosos que somos para Dios...y de la manera
que brillaríamos en Sus Manos.
Por eso el Apóstol Pablo nos deja
un precioso versículo donde nos dice:
Efesios 1:18 Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia...
Es maravilloso ver y leer las Promesas
del Señor, pero hay demandas como mencionábamos anteriormente...
Nos emociona la idea de recibir una
corona o un nombre nuevo...
Pero cuando hablamos de demanda, esfuerzos, sacrificios, renuncias, transformación, son procesos que nadie quiere pasar...
Hablar de ser moldeados, ya nos no nos gusta mucho... y comienza la seducción de Babilonia: las dudas, el cuestionamiento, el “no es tan así” …
Y esto solo podremos lograr vencerlo con una transformación genuina de nuestras vidas.
Por algo en Apocalipsis nos dejó: al que venciere…
Ø Y para vencer hay que ser transformados.
Como creyentes debemos buscar una
continua comunión con DIOS...
Debemos esforzarnos para ser una
corona en Sus Manos...
Cuando recién llegamos al Camino
del Señor, venimos con muchas malas costumbres, a las cuales debemos renunciar,
sacarlas de nuestras vidas.
Eso significa entre tantas cosas perdonar, olvidar...depender por completo de Dios.
Isaías 62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová,
y diadema de reino en la mano del Dios tuyo
Nos habla de un proceso necesario que tuvo que pasar Jerusalén para ser transformada y obtener un nuevo nombre...
No debemos dejarnos conquistar por
las falas promesas de Babilonia, que es el sistema del mundo, aquellos
entretenimientos que nos ofrece, haciendo desviar nuestra mirada hacia los
problemas sociales, económicos, familiares, de salud... etc.
Sino Amados Hermanos, creerle a la Promesa
de Dios por esa nueva Jerusalén.
Ya nunca más estarás sola, abatida,
ni desolada Jerusalén, porque Cristo está contigo...
2 de corintios 5:17 De
modo que, si alguno está en cristo, nueva criatura es, las cosas viejas
pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.