Miércoles, 12 de Julio del 2023

Jeremías 15:19

                                                                                                                                                      Día 12

Jeremías 15:19…Así ha dicho Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré; y delante de mí estarás.

Jeremías fue conocido como El Profeta Llorón, porque lloró lágrimas de tristeza, no sólo porque sabía lo que iba a suceder, sino porque sin importar cuánto se esforzaba, el pueblo no escuchaba. 

Un Varón honrado por Dios con un llamado. Jeremías era odiado por decir la verdad.

La palabra que era muy dulce para él, era amarga para sus oyentes.

Se le había ordenado que permaneciera fiel, y entonces el Señor continuaría hablando por medio de él.

Tenía que tratar valerosamente con los hombres rebeldes y contradictores, dándoles el mensaje del Señor.

Dios le dio esta palabra: “Serás como mi boca.”

Pero para llegar a ser vocero de Dios había un proceso y debía comenzar rápidamente.

Dios lo escogió, antes de que naciera lo separó, pues tenía un propósito que él debía llevar adelante.

Jeremías 1:5  Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

El Señor sabía lo que debía enfrentar, por eso siempre alentó a Su Siervo.

Jeremías 1:17-19  Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. 18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

Era tal la guerra externa e interna que padecía, que abrumado por la situación olvidaba las Palabras del Señor, se desanimaba y hasta lamentaba haber nacido.

Era un tiempo difícil para Jeremías, se sentìa rechazado por todo el mundo.

Los enemigos del profeta son los de su casa y el propio Pueblo de Dios.

Jeremías predicó durante 40 años, y ni una sola vez vio un verdadero logro de cambio o sensibilización en los corazones y las mentes de pueblo obstinado e idólatra.

Los otros profetas de Israel habían sido testigo de algunos logros, al menos por un poco de tiempo, pero Jeremías no. Él estaba hablando a una pared de ladrillos; sin embargo, sus palabras no fueron desperdiciadas.

En cierto sentido, sus palabras eran perlas echadas delante de los cerdos que estaban trayendo convicción a cada persona que las escuchaba, aunque se negaban a prestar atención a la advertencia.

·        Jeremías se desanimó. Él se hundió en un lodazal donde muchos creyentes parecen atascarse cuando piensan que sus esfuerzos no están haciendo una diferencia y se está acabando el tiempo.

·        Jeremías se desgastó emocionalmente, incluso hasta el punto de dudar de Dios Jeremías 15:18, aunque Dios estaba trabajando, no había terminado con él.

·        Sin embargo, Jeremías debía  mantener su oración por ellos, aunque sus acciones fueran  negativas hacia su vida.

 

Así ha dicho Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré

El término conversión implica dos cosas que Dios espera de todos Sus Hijos: transformación y cambios. 

Se refiere a cambios en cuanto a nuestra manera de ser, de actuar, de hablar, de hacer.  Es necesario que vivamos en novedad de vida de acuerdo a los principios del Reino de Dios.

Para poder dar cumplimiento a Su Misión, Dios exige una actitud valiente, a fin de no desfallecer ni sucumbir en medio de una apostasía dominante.

Pero también la palabra conversión significa Volver a Dios, es decir acortar nuestra distancia con Dios.

Para poder dar cumplimiento a Su Misión, Dios le exige a Jeremías una actitud valiente, a fin de no desfallecer ni sucumbir en medio de una apostasía dominante.

Tales circunstancias y vivencias en la vida de Jeremías, pudieran ser transferibles, a la misión que tiene la iglesia, en nuestro tiempo, en medio de una cristiandad carente de identidad, convicciones y vivencias espirituales.

Su vida espiritual estaba sucumbiendo ante la oposición, el rechazo, la falta de resultados… su agobio estaba ganando ventaja, al grado de olvidar las tremendas Palabras y Promesas que Dios le había dado.

Jeremías necesita urgentemente volver al Señor.

El deseo de Dios siempre es el de restaurarnos.  La palabra restaurar nos habla de volver a construir, reparar, volver a su estado original.

Restaurar en general significa poner algo en el estado en el que estaba antes, pero a diferencia de lo que ocurre con los objetos, bíblicamente hablando restaurar significa devolver el estado inicial u original a algo pero no permanece estático, experimenta crecimiento, mejora hasta el punto de llegar a ser superior al estado inicial.

Dios quiera que Jeremías ocupe su lugar en el  propósito, que se levante con Mayor Autoridad, que nada lo detenga, que cumpla Su Misión.

 

Y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.

Dios le dice: “delante de mí estarás”, en otras palabras estaba pidiéndole que le sirviera de manera aceptable, es decir, “me servirás”.

El Señor increpó a Jeremías por tener lástima de sí mismo y ser tan impaciente.

El Profeta debía mantener una postura correcta ante el Señor y arrepentirse.

Era necesario que en este proceso entresacara lo precioso de lo vil. 

La palabra “entresacar” nos habla de “extraer”, “quitar”, “poner aparte”; mientras que la palabra “vil” nos habla de  inmundo, sucio, deshonroso, menospreciable. 

Para poder ser “boca de Dios” debe mantenerse limpio de toda esta contaminación.

Si lo hacía, podría discernir los valores verdaderos, “si entresacares lo precioso de lo vil”, una figura que equivale a sacar metales puros de la escoria, además de tener el privilegio de ser el portavoz de Dios.

El llamado a sacar lo precioso de lo vil, era un llamado a Jeremías para “distinguir entre el oro y la escoria, no solo del pueblo que ministraba, sino también en sí mismo.”

Que los pecadores cambien sus valores y que el Profeta nunca se adapte a los de ellos.

Como un hombre que tiene la responsabilidad de examinar y probar a otros.

La promesa de Dios para Jeremías era santa y no podía admitir iniquidad; le dijo “serás como mi boca”. 

Esto debe haberle recordado los días de su juventud, cuando fue llamado a ministrar y lo recibió, expresado de esta manera.

Jeremías 1:9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

 

Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Que ellos no te induzcan a pecar y seguir sus malos caminos

¡Ten cuidado con ceder ante las tentaciones y vender tus principios!

Al final el Profeta habla de una gran recompensa para aquellos que permanecen fieles a Dios:

Jeremías  15:20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.

Podemos aprender de la vida de Jeremías que, cada creyente, los Siervos de Dios experimentaremos el rechazo, la depresión, la oposición, el abandono y el desánimo en el caminar con el Señor.

Esta es una parte normal del crecimiento espiritual, porque nuestra naturaleza pecaminosa lucha contra la nueva naturaleza, lo que es nacido del Espíritu de Dios, Pero nosotros podemos saber que la Fidelidad de nuestro Dios es Infinita; incluso si somos infieles, Él permanece fiel. 

Como sucedió con Jeremías, también a nosotros  se nos dio la tarea de entregar un mensaje  que confronta al pecador con Dios, Quien  le juzgará.

Dios dice que Su verdad suena como "locura" para los que se pierden, pero para los creyentes, los que se salvan, es Poder de Dios. 1 Corintios 1:18

Dios también dice que vendrá el tiempo cuando la gente no va a tolerar la verdad. 2 Timoteo 4:3-4.

Los que estaban en Israel en los días de Jeremías, no querían escuchar lo que tenía que decir, y su constante advertencia sobre el juicio les molestaba.

Así ocurre en el mundo de hoy, cuando los creyentes que están siguiendo las instrucciones de Dios están advirtiendo al mundo perdido y moribundo sobre el inminente juicio. Apocalipsis 3:10.

Aunque la mayoría no están escuchando, debemos perseverar en proclamar la Verdad con el fin de rescatar a algunos de la terrible sentencia que inevitablemente vendrá.