Jeremías 15:19
Día 21 Devocional escrito por Celia Vega Jeremías 15:19 … Así dijo Jehová: Si te convirtiereis, yo te restauraré. Jeremías fue llamado por Dios desde muy joven a ser Profeta, esto le perjudicó familiarmente porque su padre esperaba que él fuera su sucesor en el sacerdocio, su ministerio profético se basó en denunciar al Pueblo de Israel por haberse alejado de Dios, por buscar ayuda en Egipto y por denunciar a los sacerdotes, de los cuales su padre formaba parte. En el capítulo 15 de Jeremías, este varón hace su tercer lamento, se desanima por haber sido rechazado, no escuchado y perseguido, él desea abandonar su ministerio y desistir de su llamado, y es allí donde Dios le habla: … Si te convirtiereis, yo te restauraré y delante de mí estarás... Y esto significó: Tener una verdadera conversión: esta palabra en el hebreo significa “shuv” significa “volver” Representa: arrepentimiento, abandonar los pecados, nacer de nuevo. Jeremías debía renovar su pacto y compromiso de volver a su primer amor, Dios. Te restauraré: volver a dar vida a todo aquello muerto. La restauración es el fruto de nuestra conversión. Proverbios 1:23 Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras. Jeremías 4:1 Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí… Lamentaciones 5:21 Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como en al principio. El Mensaje de Dios es claro de una manera amorosa, tierna y directa nos invita a volvernos a Él de todo nuestro corazón, a cambiar de parecer, a enderezar el camino, a dar un giro, a recapacitar. Esto es una alerta para nuestras vidas, es un llamado a dejar lo que estamos haciendo mal, a veces sustituimos la comunión con El Padre por otras cosas: dejamos de orar y leer Su Palabra, vivimos un evangelio religioso, vacío, sin pasión ni devoción, desestimando el Propósito Divino. El paso hacia la restauración es reconocernos y arrepentirnos. 2 Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos... Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados... Hebreos 3:7-8 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy Su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones… Cuanto amor nos tiene El Padre que insiste, nos busca, nos llama y espera que regresemos a Él. Dijimos que el fruto de esa conversión es la restauración; esta palabra significa reparar o recobrar (recuperar) algo, ponerlo en su estado original o estimación que tenía antes. Nuestro Creador nos quiere devolver a nuestro estado original, no importa cuán lejos estemos, lo importante cuán cerca Él está esperándonos, para hacer la Obra que necesitamos. Jeremías, en Libro de Lamentaciones dijo: Lamentaciones 5:21 … Renuevas nuestros días como al principio. Nuestro corazón se endurece muchas veces por los desengaños, las traiciones, desilusiones, abusos, relaciones rotas, tentaciones, pecados, cansancio, derrotas, esto da a lugar a la empatía, a la religiosidad, frialdad y al desánimo, nos aleja de aquello que es importante. Pero, cuando decidimos convertirnos seremos transformados, y con ello llegan todas las bendiciones de nuestro Padre Celestial. Vivimos con gozo, disfrutamos ser cristianos y sobre todo amamos servir al Señor, y será posible ver que nuestros hijos espirituales apartados vuelvan al Camino del Señor. Y algo maravilloso que sucede, el ser avivados por Espíritu Santo en todo, así florece la pasión por Cristo, los dones y talentos son manifiestos y sobre todo, esta restauración traerá Salvación, transformación y cambios. Jeremías debió confrontarse con él mismo en su proceso, y no era que lo que él estaba haciendo estaba mal, él estaba cumpliendo con su llamado, simplemente por muchas razones cayó y se debilitó, quizás muchos lo señalaron, lo acusaron hasta emitieron juicio, pero Dios Padre que lo amo tanto y lo conocía, permitió ciertas situaciones para ser cambiado por Él y así poder ser como Su Boca. Dios nos llama a modificar; conductas, hábitos, palabras, pensamientos y todo aquello que no edifica a la Iglesia, a la comunidad y a nuestra vida personal. El Hijo Pródigo es un ejemplo de restauración, él lo primero que hizo es reconocer su condición: Lucas 15:17-18 Y volviendo en sí, dijo:¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Lucas 15:22-24 pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este hijo mío muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Muchos predicamos de muchas cosas, pero pocos hablamos de conversión. Hoy más que nunca debemos recapacitar como lo hizo Jeremías o como lo hizo el Hijo Pródigo y volver en sí. Si queremos ser como la Boca del Señor, debemos pasar por este proceso, nos guste o no. El camino para ser transformados es tener una verdadera restauración. Te animo a acércate a Dios Padre que siempre está dispuesto a darnos oportunidades. Su Amor es tan grande que nos espera con Sus Brazos abiertos, nos recibe, nos perdona, nos limpia, nos viste con vestiduras nuevas, nos da autoridad y nos establece en el lugar de Hijos, tal como el Padre hizo al Hijo Pródigo. No importa cuán desanimado te encuentres, Él quiere restaurarte y bendecirte. Que Dios te bendiga mucho.