Jeremías 17:7
Día 31 Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri Jeremías 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. La mayoría de ocasiones en que las tempestades llegan a la vida de las personas. se presentan sin avisar. Las dificultades nos sorprenden a aquellos que tenemos a Jesús en la barca de nuestras vidas y también a aquellos que no tienen a Jesús en su corazón. Claro que hay una gran diferencia entre atravesar problemas sin fe y sin esperanza, a confiar en Dios, Aquel que todo lo puede. El Profeta Jeremías en medio de la gran crisis religiosa y política que vivía Israel expresó: Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Nosotros, los creyentes, sabemos que en el peregrinar a la Tierra Prometida, deberemos de pasar por muchas dificultades. La Biblia menciona desiertos, sequedales, valles de sombra y de muerte, angustias, tribulaciones… Pero nuestro Amado Salvador nos reitera al alma: Confiad. La Palabra nos advierte, porque repentinamente somos sorprendidos por fuertes temporales, vientos impetuosos nos rodean, el oleaje de adversidades pretende hundirnos, y ahogarnos en la problemática. Pero Usted y Yo contamos con Jesùs, Èl no nos abandonará nunca. Los que confiamos en sus directivas saldremos a flote de cualquier situación, porque nuestro Señor trae bonanza para aquellos que deciden creer. Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Dios espera que Sus Hijos confíen: Que confíen plenamente, aun cuando no comprendan lo que está pasando. Que confíen aunque no vean cambios en lo estén atravesando. Que confíen aunque parezca que todo se está derrumbando sobre sus cabezas. En La Biblia hay ejemplos de hombres como Usted y como Yo, que aprendieron a confiar en medio de un torbellino de adversidades Un día el patriarca Job estaba disfrutando de todas las bendiciones que Dios había derramado sobre él y repentinamente, comenzó a perderlo todo. Perdió parte de su familia. Perdió gran parte de sus riquezas. Perdió su salud. Job no entendía lo que estaba pasando. Él afirmaba que era un hombre que había vivido su vida de forma correcta. Estaba en lo correcto al hacer esa afirmación. Dios en dos ocasiones de forma explícita dice en ese libro que Job que este hombre era “un varón perfecto y recto, temerosos de Él y apartado de todo mal”. Job 2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Job desconocía que detrás de toda esa crisis que estaba atravesando se encontraba Satanás. Satanás afirmaba que Job servía a Jehová porque lo había bendecido, pero que si perdía todas esas bendiciones maldecirá a Dios. Dios le permitió a Satanás que se levantase contra Job. Dios sabía que Job era un hombre que verdaderamente confiaba en Él y que saldría de aquella crisis fortalecido. Así fue y en medio de la crisis hizo una de las expresiones más extraordinarias que el ser humano puede haber hecho. Job 19:25-27 Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; 26 Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; 27 Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. Al final del libro de Job, lo vemos como un hombre Que fue probado, pero aprobado… Que pasó por la ruina, pero fue restaurado… Que había sufrido tremendas pérdidas, pero que fue doblemente restituido… Que no hablaría de Dios “de oídas”, sino de una experiencia personal basada en la confianza en su Redentor. Daniel el Profeta también puede ser mencionado como un hombre que aún en medio de terrible persecución, se mantuvo confiando en Dios. Daniel fue arrancado de su tierra. Su confianza en Dios no le permitió contaminarse con los manjares y deleites de los reyes babilónicos. Su confianza en su Dios lo llevó a lugares prominentes en el imperio Babilónico. Su confianza en Dios le dio la victoria en momentos en los cuales sus enemigos se ensañaron contra él. Su confianza en Dios hizo que los leones no le destrozaran. Su confianza en Dios hizo que el rey babilónico dicte un decreto que todos adoren al Dios de Daniel. Daniel 6 26 De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. Dios es Fiel con aquellos que permanecen fieles, que no dudan, que insisten en confiar. Jeremías señala acerca del hombre que confía en Dios: Jeremías 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. El que confía en Dios tiene unas reservas que le mantendrán victorioso aún en medio de las crisis. Esta bendición del Señor se compara entonces a la salud y estabilidad que tiene un árbol plantado en el mejor lugar y con las mejores condiciones. La imagen de un árbol plantado junto al agua ilustra vívidamente la vida de alguien arraigado en Dios. Las raíces de este árbol beben toda el agua que desean y siempre que la necesitan, por esa razón sus hojas están verdes y no deja de dar fruto. Este árbol no se ve afectado por las condiciones externas, como el calor o la sequía. Sus hojas siempre están verdes, lo que simboliza el crecimiento y la vitalidad continuos. Las raíces junto al arroyo representan una conexión profunda y sustentadora con la fuente de vida, lo que garantiza que el árbol no deje de dar frutos, incluso en tiempos difíciles. El escritor del Salmo 34 lo expresa de otra forma. Salmo 34:4-9 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. 8 Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. 9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen. Hay dicha para el hombre y la mujer que confía en Dios Su Bondad nos alcanza, Su Provisión llega siempre a tiempo. Nuestro país, vive momentos de crisis. Muchas de nuestras familias viven momentos de crisis. A Todos, el día malo repentinamente les tocará la puerta… Pero hay una gran diferencia en aquellos que en Dios confían. Al final del desierto, al pasar el sequedal, al final del valle de sombra y de muerte, al final de la angustia, al pasar la tribulación… Dios obrará sobrenaturalmente en aquellos que hemos confiado. Los que confiamos en Dios tenemos que levantarnos como ejemplo y testimonio. Las vidas de los de los que confiamos en Dios deben ser una invitación a otros para que confíen en Dios. Salmos 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Tenemos un Dios Todopoderoso, Victorioso es Él. Amados Hermanos, Dios nos invita a confiar en Su Poder actuando a favor de nuestras vidas, nunca lo olvide. Salmos 118: 8-10 Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre. 9 Mejor es confiar en Jehová Que confiar en príncipes. 10 Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
Job 1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?