Jeremías 20:11
Día 9 Devocional escrito por Natalia Zamora Jeremías 20:11 …Jehová está conmigo como poderoso gigante, por lo tanto, los que me persiguen tropezarán… El Libro del Profeta Jeremías tiene un contraste entre Promesas Poderosas de Victoria para su Pueblo, como así también Palabras duras de Juicio y Destrucción de parte de Dios para los mismos. Tiene también reflexiones personales de cómo él se sentía cuando el Pueblo no oía lo que Dios les decía a través suyo. Los que decimos creer en El Señor, cada vez que alguien vive una situación difícil o está sufriendo lo primero que pensamos es: “Qué bien le haría venir al camino de Dios, cómo cambiaría su vida para bien si acepta al Señor”. En la mayoría de los casos lo hacemos, pero muchas veces el consejo les entra por un oído y les sale por el otro. Esto nos afecta, pero es más doloroso cuando viene de parte de un ser querido. Por un momento pongámonos en el lugar de Jeremías, Él estaba preso, cansado de advertir, de exhortar al arrepentimiento y lo único que veía era que su camino en vez de ir hacia donde los dirigía Dios, se dirigía hacia el mal. Lo mismo le pasó a Moisés, al dirigir hacia la Tierra Prometida a un Pueblo el cual vio las Tremendas Maravillas de parte de Dios, pero al llegar a ella, lo primero que hicieron fue añorar la vida de esclavitud en Egipto, quejarse por caminar en el desierto, murmurar hacia su vida, y tantas cosas más que mostraban descontento… No olvidemos que tanto Jeremías como Moisés, fueron personas de carne y hueso como nosotros, pero con la diferencia que Dios tenía ese Propósito para ellos, hecho a su medida, por eso el mismo Dios los armó de Su Presencia y Carácter. En Jeremías 20: 14 -18, él se queja y maldice el día de su nacimiento. Imaginen cuánto dolor había en su vida. En un momento de mi vida personal, cuando Dios me proceso con tantas pérdidas familiares, mi corazón se sintió de la misma manera que Jeremías, hasta me pregunte en tanto dolor, por qué seguía viva, o para qué me trajo Dios al mundo si iba a sufrir tanto, después de tanto proceso entendí que Dios me hizo vivir cosas duras, las permitió para quebrar esa vasija y salga una mejor. Y pensarás Hermano, ¿Qué tiene que ver Jeremías con mi vida, o con tu vida? Al nacer sabemos que Dios nos hizo únicos, que NACIMOS PARA ESTE TIEMPO de la humanidad, ni antes ni después, y tenemos un Propósito, el cual Dios pensó desde la panza de nuestras mamás. Al conocerlo y aceptarlo nos pusimos DEL LADO CONTRARIO DE LA OSCURIDAD. Y esto significa tener guerra con las tinieblas y todo lo que viene del Diablo. 1 Pedro 2:9 Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Al leer La Biblia, tener comunión con Dios y al abrirse nuestros ojos espirituales, sabemos que lo que hacíamos estaba mal, dejamos de herir a personas, todo lo que estaba mal en nosotros y nuestro alrededor, ahora con la Ayuda de Dios lo vamos cambiando. El simple hecho de querer vivir en la Voluntad del Señor, a muchas personas les irrita, creen que queremos ser superiores, que nos hacemos los santos, y no entienden tu cambio para bien. Si con eso mínimo ya tenemos en contra a todos, imagínense cuando nos decidimos a ponernos en las Manos de Dios en alguna tarea, que furioso se pone el enemigo y manda a sus influencias a atacarnos. Jeremías 20:11 Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán… Esta Poderosa Promesa de Dios para nuestras vidas, no es solo por las personas que nos persiguen, sino para lo espiritual que se mueve y si pudieran nos matarían. Vivimos muchas veces al borde de la muerte por predicar a Cristo, quizás no lo vemos pero sabe Dios de los que nos libra. Quizás vivimos momentos donde quisimos dejar todo por el maltrato de las personas, por no ser iguales o pensar como ellos, se nos levanta todo en nuestra familia y de más está decir cuando vienen tentaciones o pruebas, que en algún momento nos quisieron alejar, o nos alejó del Camino de Dios. Pero en Su inmensa Misericordia, Dios nos ayudó y volvimos a Su Camino. Hermanos estas Promesas nos inspiran, alientan y ponen de nuevo en el carril. Elías se encontraba exhausto y desanimado tras haber derrotado a los profetas de Baal en el monte Carmelo, y Dios le dio esta palabra: 1 Reyes 19:7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Hermanos alentémonos unos a otros, busquemos de Dios y Su Fortaleza, para seguir marchando sanos espiritualmente, hasta que Dios venga por nosotros.