Jeremías 20:7
Día 4 Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani Jeremías 20:7 Me sedujiste Jehová, y fui seducido, más fuerte fuiste que yo, y me venciste… Jeremías es uno de los grandes profetas del Pueblo de Israel. Fue llamado por Dios para ser Su Profeta desde su juventud, le fue encomendado llevar un mensaje de arrepentimiento y cambio, pero su llamado no fue bien recibido por Israel. ¿Nos ha pasado? ¿Nos pasa? Seguramente en algún punto de nuestra vida nos ha sucedido o quizá nos sucede hoy, que transitar El Camino de la Fe no es fácil, es muy común que amigos, familiares no toman con agrado nuestra elección. Seguramente hemos experimentado el rechazo hacia La Palabra de Dios e incluso Su Llamado en nuestras vidas. Sentimos el rechazo, el alejamiento, cuestionamiento, murmuraciones, así tal cual lo estaba viviendo Jeremías por causa de Dios. Este versículo en particular es la expresión de angustia, tristeza que llevaba Jeremías a causa de la oposición que estaba enfrentando debido al Mensaje que debía de dar de parte de Dios. Se sentía burlado, ridiculizado, perseguido, maltratado de diversas maneras y es ahí que Jeremías se dirige al Señor con estas palabras: Me sedujiste Jehová, y fui seducido, más fuerte fuiste que yo, y me venciste… Pero en esa debilidad es donde El Señor alienta a Jeremías. Como también alienta a nuestras vidas, porque es El Mismo Señor, Quien nos llamó. Hebreos 12: 8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Nos alienta diciéndonos no temas, no estás solo, yo estoy contigo. Él no nos deja solo y también nos escucha y responde nuestro clamor, ya que Él se hizo carne y lo vivió primero. ¿Cómo no entendernos? Josué 1:9 mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vallas. Me sedujiste El verbo original en hebreo es “ pathah” que significa atracción o persuasión. Por lo general esta palabra “seducción” tiene una intención negativa, asociada a la manipulación o engaño, sin embargo, podemos entender la seducción de Dios hacia Jeremías como un llamado, una invitación a cumplir con Su Propósito al cual éste no pudo resistirse. En nuestra vida diaria es normal, común enfrentarnos a momentos de miedos, preguntas, distracciones, dificultades o incertidumbres que nos quieran alejar, desviar del Camino que elegimos, es ahí donde debemos afianzar nuestra fe, vencer nuestras tentaciones, estando atentos y advertidos de triunfar sobre la principal de ellas, que es abandonar el Camino de Dios. Debemos aferrarnos a Sus Promesas, dejarnos seducir y conquistar, aceptando Su Guía para cumplir Su Propósito. En este versículo también nos encontramos con expresiones como: … más fuerte fuiste que yo, y me venciste… Claramente podemos ver la sabiduría de Jeremías para comprender que su fuerza no proviene de sí mismo, si no de Dios Proverbios 3: 5 fíate de jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Esto nos lleva a analizarnos ya que muchas veces nos creemos autosuficientes y hasta pensamos que solos podemos, y eso no provoca otra cosa más que un desgaste físico, emocional y espiritual. Porque en los momentos difíciles nuestras fuerzas no serán suficientes. Juan 15:5 …porque separados de mí nada podéis hacer. En La Biblia podemos observar los diferentes Siervos, Creyentes que han pasado dificultades por causa de la fe, así como Jeremías, esto quiere decir que no estamos exentos, la fe no es sinónimo de ausencia de problemas, sino de fortaleza y perseverancia. ¿Cuántos de nosotros ante las dificultades hemos dudado? ¿Quisimos mirar atrás y hasta renunciar a nuestro llamado? Sin embargo, el Profeta Jeremías nos enseña que aun en las adversidades y el sufrimiento no debemos renunciar al Propósito de Dios en nuestras vidas… Entonces recordemos: Dejarnos seducir por las Promesas y el Llamado de Dios. Comprender que la fortaleza viene de Dios no de uno mismo. Perseverar, a pesar de las dificultades y el sufrimiento. La fe es un pilar, que nos sostiene. Hay una Luz que nos guía, es La Luz de la Promesa que no estamos solos y que cada sacrificio, no solo es recompensado, sino que también la demanda es la Puerta hacia algo más grande. Que en nuestra debilidad Él, nuestro Dios, se haga Grande en nuestra vida y en lo que atravesamos.