Jeremías 31:14
Día 1
Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri
Jeremías 31:14…
Mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.
De
satisfacción y saciedad será cubierto quien es llamado a servir y pertenece al
Pueblo del Señor.
Jeremías 31:14 Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi
pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.
Las personas que son saciadas por Dios están marcadas como
pertenecientes a Dios.
Ø Dios se agrada con ellas, pues
ellas se agradan con Él.
Ø Ellas le llaman su Dios, y Él
las llama Su Pueblo.
Ø Él se agrada de tomarlas como
una porción, y ellas se sacian con Él como su porción.
Hay una comunión mutua de deleite entre el Israel de Dios y el Dios de
Israel.
·
La
satisfacción
La satisfacción es la sensación de estar contento, de que se
han cubierto las necesidades o los deseos.
La satisfacción parece ser una condición rara en nuestro mundo actual, ya que muchas personas expresan insatisfacción con sus trabajos, sus matrimonios, su vida familiar, sus relaciones sociales, en progresos y alcance, y hasta con ellos mismos.
Ø La satisfacción implica contentamiento,
estar satisfecho con nuestras circunstancias.
Ø Estar satisfechos significa que no
anhelamos nada más.
En el plano físico cuando estamos satisfechos, no queremos
comer nada más.
Cuando se sacia nuestra sed, no anhelamos más agua.
Ø Dios es el Único que puede cubrir todas
las áreas de nuestras vidas.
Ø Quien puede satisfacer nuestro espíritu,
alma y cuerpo.
Ø Cuando estamos en una relación correcta
con Dios, nuestras almas están satisfechas.
Leamos el Salmo 63, cuyo
título inspira y nos sirve para comprender nuestra reflexión, Dios, Satisfacción del alma.
El Salmista
logra ver a Dios definitivamente como la satisfacción de su alma, y la
satisfacción de todo aquel que en Él confía.
En el Salmo 62 (que le
invito a leer), David habla que solo
Dios es el Único Refugio, y en el Salmo 63 se nos señala a Dios como
satisfacción del alma.
Muy seguramente ambos Salmos fueron inspirados con ocasión
del destierro momentáneo del rey David, cuando intentó derrocarlo su propio
hijo.
Momentos de gran dificultad experimentados por el ungido del
Señor, nos traen claridad y profundo gozo al considerar la Fidelidad de Dios,
la esperanza que podemos tener en Él, la satisfacción que sólo se haya en nuestro
Dios.
El Salmo 63 nos invita
a vivir una pasión similar por Dios, a
buscarlo con un anhelo profundo y a
encontrar nuestra satisfacción en Su
Presencia.
En medio de nuestras luchas y sequedales espirituales, Dios
siempre está presente, esperando que le busquemos con todo nuestro corazón.
Salmos 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y
fuera de ti nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca
de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Que nuestro corazón declare acerca de Dios,
Ø
Tú eres mi anhelo ferviente, el objeto de mi búsqueda
constante.
Ø
Seremos satisfechos por Su Glorioso Obrar.
El Apóstol Pablo vivió durante décadas recibiendo palizas, pedradas, encarcelamientos y rechazo.
Resumió la satisfacción terrenal en Gálatas,
escribiendo.
Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y
ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo
en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Cuando nosotros, como Pablo,
estamos dispuestos a crucificar diariamente nuestra carne con sus pasiones y
deseos
Gálatas 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la
carne con sus pasiones y deseos.
Así permitimos que el Espíritu Santo viva a través de
nosotros, encontrando satisfacción en Él.
Demos
gracias a Dios por nuestro Señor Jesucristo, por Quien ahora tenemos esperanza,
por Quien ahora podemos experimentar que verdaderamente Dios es satisfacción
del alma.
·
La
saciedad
Saciar
es dar a una persona comida o bebida hasta que ya no tiene más
hambre o más sed. Hartar, llenar, satisfacer, colmar.
Para
ser saciado primero hay que tener una necesidad.
El
hombre es un ser que tiene hambre y sed.
No
solamente en el ámbito físico sino mayormente en el ámbito espiritual e
interno.
Por
eso, busca por todos los medios de saciar su hambre a través del dinero, el
poder, la fama, los placeres.
Sin
embargo, esto produce un hambre y una sed aún más intensas.
La
Biblia nos enseña:
Jeremías
2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva,
y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Para
que podamos recobrar el gozo de vivir y el entusiasmo, la clave consiste en
encontrar la Fuente que puede verdaderamente saciarnos.
Entonces,
¿Quién puede saciar y satisfacer por completo al hombre?
Ø Solo en Dios está la plenitud y la saciedad para nuestra
alma.
Ø Él es la Fuente.
Dios
constantemente ofrece Su Provisión
Isaías
55:1-3 A todos los
sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y
comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2 ¿Por
qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no
sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3 Inclinad
vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros
pacto eterno, las misericordias firmes a David.
Se
establece aquí un paralelo entre la comida que sacia el cuerpo y la que sacia
el alma.
Estamos
viviendo un tiempo en el que el mundo está presentando muchas alternativas que
supuestamente van a saciar el alma, provocando decepción en aquellos que las
utilizan, pues ésta no es saciada.
Qué bella oferta nos
hace Dios.
Aquí lo que nos dice es que Todos los sedientos vengan a beber, y Todos los hambrientos vengan a comer.
Esta oferta se torna sumamente atractiva por el hecho de que está incluida en la frase la palabra Todos. Incluso aquellos que todavía no han llegado a Su Camino, les espera para saciarles.
La oferta se transforma en algo más grande; no
solamente es una oferta para Todos
sino que es sin precio y pueden
llevar abundantemente vino y leche.
Ø Jesús ya pagó el precio para
toda la provisión que necesitemos: Salvación, Restauración, Liberación,
Sanidad, Restitución, Propósito para esta vida y alcanzar la Vida Eterna.
El hombre sin Dios busca y se afana, porque no está
pensando en recibir lo que Dios le quiere dar, sino en lo que él quiere
recibir, y también muchas veces el
hombre no sabe ni siquiera lo que busca.
Dios dice: Oídme atentamente, y
comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
La comida que Dios quiere darle entra por el oído, oyendo La Palabra que provoca fe.
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y
vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes
a David.
ü La oferta es grande y para
Todos.
ü Dios promete dar el alimento
que necesitamos.
ü Promete dar el agua que anhelamos.
ü Dios es el Único que satisface
el corazón de las personas.
·
Quienes somos Su Pueblo
experimentamos satisfacción y saciedad.
Dios tiene la porción necesaria para cada día y como el Pueblo de Israel en el desierto recogía el maná, cada uno de nosotros, los creyentes, debemos ir a buscar de Su Presencia y el Sabio Consejo de Su Palabra, que dirige nuestras vidas
Ø Jesús se presentó como la Provisión
del Padre para el hambriento.
Ø Él es Quien sacia el hambre.
El maná en el desierto desaparecía al día siguiente, pero en Cristo, Dios nos ha provisto lo necesario para la vida.
Pero ¿En qué sentido Cristo nos sacia? Bueno, es
útil ver esto a la Luz de La Palabra.
Juan 6:29-34 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.
Del mismo modo que Dios está aquí mostrándose como el Dios que los rescató de la esclavitud y que provee más de lo que ellos recibían cuando eran esclavos, Cristo es para nosotros una provisión suficiente en comparación con todo lo que buscábamos en el mundo del que éramos esclavos: Identidad, Aprobación, Seguridad, Reconocimiento, un Propósito para la vida, etc.
Cuando venimos a Cristo, todas estas cosas encuentran su cumplimiento en
Él, Su Palabra viene a ser para nosotros Espíritu y Vida.
Incluso en lo material, Jesús nos garantiza Cuidado y Provisión
suficiente cada día.
Ø No hay nada que este mundo
ofrezca, que sea más grande que lo que Dios en Cristo nos garantiza.
Del mismo modo que el maná era una provisión diaria hasta entrar a la
Tierra Prometida, así también es nuestra necesidad diaria de Cristo.
Ø Cuanto más saciados estemos en Dios, menos desearemos
la comida del mundo.
Somos Sus Siervos, Somos Su Pueblo, tenemos la convicción de que sólo en Dios está el bien
que necesitamos.