Sábado, 1 de Junio del 2024

Jeremías 31:14

Día 1

Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri

Jeremías 31:14… Mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.

 

De satisfacción y saciedad será cubierto quien es llamado a servir y pertenece al Pueblo del Señor.

Jeremías 31:14 Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.

 

Las personas que son saciadas por Dios están marcadas como pertenecientes a Dios.

Ø Dios se agrada con ellas, pues ellas se agradan con Él.

Ø Ellas le llaman su Dios, y Él las llama Su Pueblo.

Ø Él se agrada de tomarlas como una porción, y ellas se sacian con Él como su porción.

Hay una comunión mutua de deleite entre el Israel de Dios y el Dios de Israel.

 

·        La satisfacción

La satisfacción es la sensación de estar contento, de que se han cubierto las necesidades o los deseos.


La satisfacción parece ser una condición rara en nuestro mundo actual, ya que muchas personas expresan insatisfacción con sus trabajos, sus matrimonios, su vida familiar, sus relaciones sociales, en progresos y alcance, y hasta con ellos mismos. 

Ø La satisfacción implica contentamiento, estar satisfecho con nuestras circunstancias.

Ø Estar satisfechos significa que no anhelamos nada más.

 

En el plano físico cuando estamos satisfechos, no queremos comer nada más.

Cuando se sacia nuestra sed, no anhelamos más agua. 

Ø Dios es el Único que puede cubrir todas las áreas de nuestras vidas.

Ø Quien puede satisfacer nuestro espíritu, alma y cuerpo.

Ø Cuando estamos en una relación correcta con Dios, nuestras almas están satisfechas.

 

Leamos el Salmo 63, cuyo título inspira y nos sirve para comprender  nuestra reflexión, Dios, Satisfacción del alma.

El Salmista logra ver a Dios definitivamente como la satisfacción de su alma, y la satisfacción de todo aquel que en Él confía.

 

En el Salmo 62  (que le invito a leer), David  habla que solo Dios es el Único Refugio, y en el Salmo 63 se nos señala a Dios como satisfacción del alma.

Muy seguramente ambos Salmos fueron inspirados con ocasión del destierro momentáneo del rey David, cuando intentó derrocarlo su propio hijo.

Momentos de gran dificultad experimentados por el ungido del Señor, nos traen claridad y profundo gozo al considerar la Fidelidad de Dios, la esperanza que podemos tener en Él, la satisfacción que sólo se haya en nuestro Dios.

 

El Salmo 63 nos invita a vivir una pasión similar por Dios,  a buscarlo  con un anhelo profundo y a encontrar nuestra satisfacción  en Su Presencia.

En medio de nuestras luchas y sequedales espirituales, Dios siempre está presente, esperando que le busquemos con todo nuestro corazón.

 

Salmos 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.  26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

 

Que nuestro corazón  declare acerca de Dios,

Ø Tú eres mi anhelo ferviente, el objeto de mi búsqueda constante.

Ø Seremos satisfechos por Su Glorioso Obrar.

 

El Apóstol Pablo vivió durante décadas recibiendo palizas, pedradas, encarcelamientos y rechazo.

Resumió la satisfacción terrenal en Gálatas, escribiendo. 

Gálatas 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.


Cuando nosotros, como  Pablo, estamos dispuestos a crucificar diariamente nuestra carne con sus pasiones y deseos

Gálatas 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Así permitimos que el Espíritu Santo viva a través de nosotros, encontrando satisfacción en Él.

Demos gracias a Dios por nuestro Señor Jesucristo, por Quien ahora tenemos esperanza, por Quien ahora podemos experimentar que verdaderamente Dios es satisfacción del alma.

 

·        La saciedad

Saciar es dar a una persona comida o bebida hasta que ya no tiene más hambre o más sed. Hartar, llenar, satisfacer, colmar.


Para ser saciado primero hay que tener una necesidad.

El hombre es un ser que tiene hambre y sed.

No solamente en el ámbito físico sino mayormente en el ámbito espiritual e interno.

Por eso, busca por todos los medios de saciar su hambre a través del dinero, el poder, la fama, los placeres.

Sin embargo, esto produce un hambre y una sed aún más intensas.

La Biblia nos enseña:

Jeremías 2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

 

Para que podamos recobrar el gozo de vivir y el entusiasmo, la clave consiste en encontrar la Fuente que puede verdaderamente saciarnos.

Entonces, ¿Quién puede saciar y satisfacer por completo al hombre?

Ø Solo en Dios está la plenitud y la saciedad para nuestra alma.

Ø Él es la Fuente.

 

Dios constantemente ofrece Su Provisión

Isaías 55:1-3 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

 

Se establece aquí un paralelo entre la comida que sacia el cuerpo y la que sacia el alma.

Estamos viviendo un tiempo en el que el mundo está presentando muchas alternativas que supuestamente van a saciar el alma, provocando decepción en aquellos que las utilizan, pues ésta no es saciada.

 

Qué bella oferta nos hace Dios.

Aquí lo que nos dice es que Todos los sedientos vengan a beber, y Todos los hambrientos vengan a comer. 

Esta oferta se torna sumamente atractiva por el hecho de que está incluida en la frase la palabra Todos. Incluso aquellos que todavía no han llegado a Su Camino, les espera para saciarles.


La oferta se  transforma en algo más grande; no solamente es una oferta para Todos sino que es sin precio y pueden llevar abundantemente vino y leche.

Ø Jesús ya pagó el precio para toda la provisión que necesitemos: Salvación, Restauración, Liberación, Sanidad, Restitución, Propósito para esta vida y alcanzar la Vida Eterna.

 

El hombre sin Dios busca y se afana, porque no está pensando en recibir lo que Dios le quiere dar, sino en lo que él quiere recibir, y  también muchas veces el hombre no sabe ni siquiera lo que busca.

Dios dice: Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

La comida que Dios quiere darle entra por el oído,  oyendo La Palabra que provoca fe.

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

ü La oferta es grande y para Todos.

ü Dios promete dar el alimento que necesitamos.

ü Promete dar el agua que anhelamos.

ü Dios es el Único que satisface el corazón de las personas.

  

·        Quienes somos Su Pueblo experimentamos satisfacción y saciedad.

Dios tiene la porción necesaria para cada día y como el Pueblo de Israel en el desierto recogía el maná, cada uno de nosotros, los creyentes, debemos ir a buscar de Su Presencia  y el Sabio Consejo de Su Palabra, que dirige nuestras vidas

Ø Jesús se presentó como la Provisión del Padre para el hambriento.

Ø Él es Quien sacia el hambre.


El maná en el desierto desaparecía al día siguiente, pero en Cristo, Dios nos ha provisto lo necesario para la vida.

Pero ¿En qué sentido Cristo nos sacia? Bueno, es útil ver esto a la Luz de La Palabra.

Juan 6:29-34 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.


Del mismo modo que Dios está aquí mostrándose como el Dios que los rescató de la esclavitud y que provee más de lo que ellos recibían cuando eran esclavos, Cristo es para nosotros una provisión suficiente en comparación con todo lo que buscábamos en el mundo del que éramos esclavos: Identidad, Aprobación, Seguridad, Reconocimiento, un Propósito para la vida, etc.


Cuando venimos a Cristo, todas estas cosas encuentran su cumplimiento en Él, Su Palabra viene a ser para nosotros Espíritu y Vida.

Incluso en lo material, Jesús nos garantiza Cuidado y Provisión suficiente cada día.

Ø No hay nada que este mundo ofrezca, que sea más grande que lo que Dios en Cristo nos garantiza.

 

Del mismo modo que el maná era una provisión diaria hasta entrar a la Tierra Prometida, así también es nuestra necesidad diaria de Cristo.

Ø Cuanto más saciados estemos en Dios, menos desearemos la comida del mundo.

 Salmos 16:2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

Somos Sus Siervos, Somos Su Pueblo, tenemos  la convicción de que sólo en Dios está el bien que necesitamos.