Viernes, 7 de Noviembre del 2025

Jeremías 31:3

Día 7

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

Jeremías 31:3 Jehová se manifestó a mi ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado…


El Profeta Jeremías comenzó su ministerio en el año decimotercero del reinado de Josías, como setenta años después de la muerte de Isaías.

En la primera parte de su carrera profética, Sofonías y Habacuc fueron sus contemporáneos, mientras que Daniel lo fue al final de esta.


Después de la muerte de Josías, el reino de Judá se encaminó hacia el cautiverio babilónico.

Jeremías se quedó en Palestina, ejerciendo su ministerio a favor de los pobres del remanente hasta que ellos se fueron a Egipto, donde él les siguió y murió, no mucho tiempo después del principio de los setenta años de cautiverio.


El versículo que el Señor nos regala hoy en el devocional:

Jehová se manifestó a mí ya hace mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado;

por tanto, te prolongué mi misericordia.

Resalta la naturaleza inmutable y constante del Amor de Dios hacia Su Pueblo, mostrando Su Fidelidad incluso cuando se apartan de Él.


Analicemos algunos puntos sobresalientes de este versículo:

  • Amor eterno:

El Amor de Dios no es pasajero ni limitado, sino una fuerza constante y duradera.

  • Misericordia y atracción:

Debido a este Amor Eterno, Dios atrae a Su Pueblo hacia sí mismo con Misericordia, demostrando Su Bondad continua y constante.

  • Confianza y redención:

Este versículo es un recordatorio de la Promesa de Dios de reunir y restaurar a Su Pueblo, la Casa de Israel, de su cautiverio, ofreciendo esperanza y seguridad.


Como podemos apreciar, este versículo describe a la perfección el Amor Eterno e Incondicional de Dios hacia Su Pueblo, Israel, y, por lo tanto, a nosotros, Sus Hijos, a pesar de los pecados y rebeliones que hayamos cometido.


Este Amor Divino no depende de los méritos humanos, sino de la naturaleza misma de Dios, Quien es Fiel y tiene un Plan de Restauración para cada uno de nosotros.

El versículo enfatiza que el Amor de Dios es un Amor Leal y Constante, que perdura a través del tiempo y las circunstancias, demostrando Su Bondad y deseo de una relación personal y profunda; una relación que trasciende el tiempo.


En el Nuevo Testamento, Jesús usa La Parábola de la oveja perdida, o descarriada para ilustrar Su Amor Incondicional por nosotros.

Mateo 18:12-14 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va a buscar a la que se le había descarriado? 13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.14 Así, no es voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Así como el pastor celebraba reencontrarse con su oveja perdida, Dios celebra reencontrarse con nosotros.

¡No podemos separarnos del amor de Dios porque Él está cerca siempre!


La Palabra de Dios está repleta de textos que nos recuerdan que el Amor de Dios siempre está, (y estará) con nosotros:

  1. El Amor de Dios satisface nuestras necesidades más básicas:

En el Antiguo Testamento, Dios usó cuervos para proveer pan y carne al Profeta Elías, de manera que nunca le faltara el alimento. 

Luego de esto, Elías fue dirigido a una nueva zona, donde conoció a una viuda que lo alimentó. 

Cuando Elías llegó, no había suficiente comida para compartir: sólo tenían un puñado de harina y un poco de aceite de oliva. 

Aun así, Elías la animó a prepararle un pequeño pan con lo que tenía, suficiente para ella y para su hijo. 

Y cuando lo hizo, La Biblia dice:

1 Reyes 17:14-16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.


El Nuevo Testamento nos revela un milagro similar de provisión, cuando Jesús alimentó a cinco mil personas con sólo cinco panes y dos peces. 

Tras bendecir la comida, Jesús pidió a sus discípulos que la repartieran a los presentes. 

Al final, luego de que todos comieran y se saciaran, sobraron doce canastas de pan. (Juan 6:1-13)

Aquí podemos ver el Enorme Amor de Dios para con los Suyos, supliendo sus necesidades básicas.

Dios nunca va a permitir que nos falte el alimento


  1. El Amor de Dios perdona:

1 Corintios 13:4-7 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Este texto nos detalla todas las cualidades únicas del amor.

Es decir, todas estas muestras del amor reflejan fielmente al Amor de Dios.

Este Amor es Perfecto perdona, soporta, resiste todo.


  1.  El Amor de Dios aboga por todos:

La vida de Jesús estuvo marcada por su preocupación por TODOS.

Se esforzó por sanar a quienes eran marginados según lo que marcaba su cultura. 

Valoró a las mujeres y a los niños en una sociedad donde eso no era la norma.

Esto lo vemos claramente en La Parábola de la Mujer Samaritana (Juan 4:3-30)

La mujer se sorprendió porque los judíos no se relacionaban con los samaritanos.

Aún así, Jesús la invitó a conversar pidiéndole agua.


Durante la conversación la mujer admitió su estilo de vida no muy correcto. 

Esto habría tenido consecuencias sociales negativas para ella. 

A pesar de esto, la mujer samaritana tuvo un momento especial con Jesús, donde se sintió vista y cuidada.

En respuesta, compartió su experiencia por todo el pueblo, y muchos samaritanos creyeron en Jesús como el Hijo de Dios.

Una mujer que se habría sentido olvidada y marginada impactó a toda su comunidad gracias al Amor Piadoso y Perdonador de Jesús.


  • La misma invitación está abierta para nosotros. 

  • Nadie está excluido del Amor de Dios. 

  • Él trabaja activamente para alcanzar a todos.


Así como vimos estos ejemplos, la Palabra de Dios está plagada de bellas historias de hombres y mujeres que han podido apreciar y disfrutar del Amor de Dios.

Muchas veces podemos sentirnos lejos del Amor Inquebrantable de Dios, cuando tomamos decisiones que nos perjudican a nosotros o a los demás. 

Si otros nos han dado la espalda, es probable que lleguemos a pensar que Dios también lo hará.

¡Pero la buena noticia es que Dios no nos ha abandonado, y nunca lo hará!

Nunca estaremos lo suficientemente lejos para que ello ocurra. 

¡Él nunca se olvidará de nosotros!


Como reflexión final, creo que el Apóstol Pablo tiene algo hermoso para recordarnos sobre este tema:

Romanos 8:35-39 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas al matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


No podemos separarnos del Amor de Dios porque Él está cerca de nosotros. 

No importa lo que nuestros sentimientos o circunstancias intenten decirnos. 

¡La verdad es que el Espíritu Santo de Dios está con nosotros SIEMPRE!

Él nos cuida. Él nos protege. Él no se olvida de nosotros. Él nos da la fortaleza para seguir adelante. 

¡ÉL NOS AMA INCONDICIONALMENTE!


Como Maestra de Escuela Bíblica por muchos años, quiero regalarles, Hermanos, esta hermosa alabanza que le hemos enseñado a los niños a través de generación y generación…

(léela cantando)


El amor de Dios es maravilloso

El amor de Dios es maravilloso

El amor de Dios es maravilloso

¡Cuán grande es el amor de Dios!

Tan alto que no puedo ir arriba de Él

Tan bajo que no puedo ir debajo de Él

Tan ancho que no puedo salir fuera de Él

¡Cuán grande es el amor de Dios!


¡Te la regalo de parte de Dios!

¡El Señor te bendiga!