Lunes, 20 de Octubre del 2025

Jeremías 50:32

Día 20

Devocional escrito por Celia Vega

Jeremías 50:32 …El soberbio tropezará y caerá y no tendrá quién lo levante…


El Libro del Profeta Jeremías es uno de los más importantes del Antiguo Testamento, enuncia fuertes denuncias contra las naciones por la falta de arrepentimiento. 

En el verso 32 del capítulo 50 es uno de ellos, donde Dios determina el Juicio Final contra a aquellos que, por su soberbia, impiedad y rebeldía se alejan de Él.


Comienza este texto con una palabra clave SOBERBIA

Soberbia significa altivez y apetito desordenado de ser preferidos por otros, algunos sinónimos: presunción, altanería, arrogancia, vanidad, inmodestia, jactancia, suficiencia, pedantería, humo. 


Una persona soberbia se cree superior a los demás, menosprecia a otros, se siente perfecto. 

Esta actitud se manifiesta en un egocentrismo marcado por la necesidad de tener siempre la razón en todo, domina, manipula y controla, no reconoce sus errores, no pide disculpas y tiene una tendencia a menospreciar las opiniones ajenas, cree que su pensamiento es el único verdadero. 

Estas personas emocionalmente son inseguras, tienen baja autoestima y usan su actitud como un mecanismo de defensa por heridas no sanadas.


Un ejemplo de altivez lo podemos leer en El Libro del Profeta Daniel 4:1-37


Nabucodonosor: Esta figura fue un rey muy importante en el Imperio Babilónico, se jactaba de su grandeza y de la gran Babilonia que había levantado diciendo: “¡Miren que grande es Babilonia, yo construí esta ciudad con mi poder, la he hecho capital del reino para mostrar cuán grande soy!”, se atribuyó todo el éxito. 


Una noche tuvo un sueño perturbador, soñó con un árbol que daba sombra a la tierra, pero que era talado por orden de un ángel, y que su tronco era atado por cadenas, y perdería la cordura y actuaría como animal durante siete años.

El Profeta Daniel interpretó el sueño: significaba que el rey perdería la lucidez y se volvería una bestia.

Nabucodonosor fue castigado por su soberbia, comió hierba como un buey, su cabello creció como plumas de águila y sus uñas como la de un pájaro rapaz durante ese tiempo.


Daniel 4:31-33 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.



Santiago 4:6 Dios resiste a los soberbios...


Proverbios 11:2 Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.


El juicio a Nabucodonosor marcó un antes y un después en él, después de siete años recuperó su reino y la cordura, al reconocer a Dios como el Gobernante Supremo.


Dios nos ayude a arrancar del corazón toda arrogancia, altivez y jactancia, todo aquello que no honre al Señor y no lo ponga en primer lugar.


Quizás muchas veces nos preguntamos ¿Por qué tropezamos con la misma piedra? ¿Por qué caemos?

No es solo por debilidad, a veces es por nuestro orgullo, que no nos deja escuchar y honrar totalmente al Rey de Reyes, creyéndonos los dueños de nuestras vidas.


Examinarnos, reconocernos, arrepentirnos, pedir perdón, bajarnos del pedestal, no culpar a otros por nuestros fracasos, son el camino para empezar un cambio. 

La soberbia nos lleva a perder muchas cosas: trae distanciamiento y aislamiento de las demás personas, porque los que están alrededor, no quieren estar con uno.

A los soberbios les cuesta relacionarse, se vuelven problemáticos, llenos de conflictos, antipáticos porque no consideran las opiniones y desprecian a quienes ven inferiores, etc. 

El desenlace es la ruina. 

Pero Dios siempre nos da una oportunidad.


El rey Nabucodonosor dijo:

Daniel 4:34 Mas el fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo; y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabe y glorifique al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.


A este varón, El Señor le dio una oportunidad, y también a nosotros Dios está dispuesto a brindárnosla.

El primer paso es empezar a RECONOCER este sentimiento destructivo.


  • El antídoto contra la soberbia es la HUMILDAD

Que es notable cuando nos volvemos a Dios mediante la fe, la sumisión y el reconocimiento a Su Voluntad.

Manifestándose en gratitud, obediencia, honestidad, ánimo para aprender y una confianza profunda en la Sabiduría y en el Poder Divino.

La dependencia en Él nos ayuda a ser resiliente ante los problemas, también aprendemos a aceptar la disciplina y a humillarnos para recibir Su Gracia.


Salmos 19.13-14 Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí, Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. 14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y Redentor mío.


Preserva, dijo David, él sabía que el arma más letal del hombre era su orgullo, porque derriba todo a su alrededor, por eso esta oración decía:

“Señor protégeme, resguárdame del daño y del peligro que produce la soberbia”. 


Que El Espíritu Santo redarguya en lo profundo de nuestras vidas, nos dé el suficiente valor de reconocernos faltos para que renunciemos a toda arrogancia.

La única forma es doblegarnos ante Su presencia, humillarnos y entregar este sentimiento. 


Su Palabra nos transforme por la Obra del Espíritu Santo y forme un corazón humilde.

La misma oportunidad que tuvo Nabucodonosor, es la misma que tenemos todos,

NO DEJEMOS QUE SE ENSEÑOREE EN NUESTRAS VIDAS LA SOBERBIA.

Que Dios te bendiga mucho.