Job 22:22
Día 4
Job
22:22 Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón.
En varias oportunidades, los amigos de Job
mostraron un conocimiento parcial de la verdad y del carácter de Dios, pero
tuvieron problemas en aplicar con precisión esta verdad a la vida.
Tal fue el caso de Elifaz, quien dio un hermoso
resumen del arrepentimiento.
Tenía razón al decir que debemos pedir a Dios
perdón cuando pecamos, pero sus palabras no se aplicaban a Job que ya había buscado
el perdón de Dios y había vivido en un contacto íntimo con El a lo largo de su
vida.
Elifaz,
amigo de Job, presupone erróneamente que
Job hasta ahora no había conocido a Dios, y que la prosperidad en esta vida
seguiría a su conversión sincera.
Job 22:21Vuelve
ahora en amistad con Dios y tendrás paz; y la prosperidad vendrá a ti.
El
consejo que aquí da Elifaz es bueno, aunque, respecto a Job, estaba fundado en
el falso supuesto de que era extraño y enemigo de Dios.
Pero
centrémonos en lo que sí es verdad, y es que enemistarse con Dios es vivir bajo condenación.
La
Biblia dice que Jesús vino a este mundo para reconciliarnos con Dios Padre, y
es por Él y sólo por Él que usted puede entrar en amistad con Dios ya que no
hay otro camino ni otro mediador.
1Timoteo 2:5 Porque hay un solo
Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
Sólo Él puede ponernos en paz
con Dios.
Lea por
favor y medite en Efesios 2:13-22 y Colosenses 1:20-23.
El
consejo de Elifaz nos lleva a tres bendiciones necesarias para vivir en este
mundo:
- La
amistad con Dios trae paz.
Romanos 5:1 Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo;
- Al
tener paz con Dios te vendrá el bien, es decir, la bendición te seguirá,
te buscará y te encontrará.
Deuteronomio 28:2 Y
vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de
Jehová tu Dios.
- Si
tomas las Palabras de Dios, la Biblia, y la guardas con fe en tu corazón
para ponerlas por obras, entonces las bendiciones de los versículos
siguientes vendrán a ti.
Job 22:23-30 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
Alejarás de tu tienda la aflicción; 24 Tendrás más oro que tierra, Y como piedras de
arroyos oro de Ofir; 25 El
Todopoderoso será tu defensa, Y tendrás plata en abundancia. 26 Porque entonces te
deleitarás en el Omnipotente, Y alzarás a Dios tu rostro. 27 Orarás a él, y él te
oirá; Y tú pagarás tus votos. 28 Determinarás
asimismo una cosa, y te será firme, Y sobre tus caminos resplandecerá luz. 29 Cuando fueren abatidos,
dirás tú: Enaltecimiento habrá; Y Dios salvará al humilde de ojos. 30 Él libertará al
inocente, Y por la limpieza de tus manos este será librado.
Toma ahora la ley
de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón.
- Nuestro Dios puso especial interés en que Israel tomara con
seriedad la Ley.
Deuteronomio
4:1-2 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os
enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que
Jehová el Dios de vuestros padres os da. 2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni
disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro
Dios que yo os ordeno.
Oye: no es sólo escuchar, es prestar atención a lo que Dios nos dice en
su Palabra. Es luego, atesorar en nuestra mente y corazón ese consejo para
aplicarlo en el momento específico en el que será necesario para nuestras
vidas.
Oír es prestar
atención. No es que nos entre por una oreja y sale por la
otra.
Es escuchar no sólo con el oído, sino con tu mente y
corazón puestos en lo que oímos.
Ejecutéis es
ponedlos por obra, es aplicarlos a nuestra vida, es que sean nuestro
estilo de vida.
Ejecutar es hacer. En todo lo que somos, hacemos, planeamos y luchamos, vivimos La Palabra
de Dios.
- El Salmista nos enseña lo valiosa que debe
ser para Sus Hijos
Salmo 119:72 Mejor me es la ley de
tu boca que millares de oro y plata.
Así
como la Palabra de Dios es más dulce que la miel, así también mucho mejor es
que las grandes reservas de oro y plata.
Desde
los tiempos antiguos las grandes culturas de oriente y de occidente han valorado
los metales preciosos: el oro y la plata, prácticamente han sido la discordia y
el fracaso de los buscadores de oro y de algunas naciones a lo largo de la
historia.
En
nuestros tiempos las potencias mundiales tasan el poder económico de su moneda
en reservas de oro a través del Fondo Monetario Internacional. Tanto tienes en
oro, tanto vale tu moneda.
Pero aunque acumulen mucho oro, no se puede comparar al Valor que representa la
Palabra de Dios, porque todas Sus Palabras son justas, verdaderas, correctas.
Para el
inteligente y el entendido, Sus Palabras son Claras e Irreprochables.
En vez atesorar plata y oro fino, mucho mejor
es adquirir Su Instrucción y Conocimiento.
Oremos como el Salmista
Salmo 119:73-77 Tus manos me
hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74 Los que te temen me
verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado. 75 Conozco, oh Jehová, que
tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu
misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo. 77 Vengan a mí tus
misericordias, para que viva, Porque tu ley es mi delicia.
Deleite significa
tener un placer del ánimo y de los sentidos, mientras que delicia se puede decir que es un placer muy intenso.
Esta
palabra hebrea kjéfets o delicia, tiene varias otras
traducciones que nos podrían ayudar a darle mayor significado al deleite
que se debe tener al leer la Biblia.
Kjéfets también puede traducirse como deseo.
Comprendiendo
que la Biblia nos trae placer, y es ese placer lo que produce en nosotros un
deseo que nos motiva a tener más tiempo en ella.
Es como
una comida favorita a la que todos queremos disfrutar y que esperamos que no se
termine.
Si La Biblia es nuestro placer, nuestro deseo
será pasar más tiempo en ella
Kjéfets también puede traducirse como una cosa que consideramos valiosa.
La Biblia al ser deleitosa debe llevarnos a darle valor.
Es como
una relación personal con alguien muy apreciado por nosotros.
Si mi
tiempo compartido con una persona especial es muy placentero, producirá que
llegue a valorarla.
Si La Biblia es nuestro deleite, tarde o
temprano nos daremos cuenta que la llegaremos a valorar en extremo.
Kjéfets también puede traducirse como contentamiento.
La
Biblia al llegar a deleitarnos afecta nuestros sentidos y el ánimo.
Esta acción debe traer contentamiento,
alegría, satisfacción.
Kjéfets también puede traducirse como querer o voluntad.
Es aquí
donde el deleite en la Biblia adquiere mayor significado.
Nuestro deleite en Ella debe ser tal que debe
afectar nuestra voluntad.
Entre
mayor tiempo pasamos deleitándonos en La
Biblia, nuestra voluntad será inspirada, a tal punto, que al leerla, nos
impulsará a vivirla.
Porque
la consideramos valiosa, obedecerla nos llena de gozo, y por ende, le damos
contentamiento a Dios, dador de Su Palabra.
Dios, gracias por tu Maravillosa Palabra, que Ella sea siempre nuestra
delicia.
Salmos 119:174 He deseado tu salvación, oh Jehová, Y tu ley es mi delicia.