Job 22:23
Día 11
Job 22:23 Si te vuelves al Todopoderoso, y alejas de tu casa la maldad, serás
del todo restaurado.
La Familia es el núcleo de la sociedad, el panorama de este mundo es terrible, vivimos en una sociedad que vive de espaldas a Dios.
Para el enemigo de Dios, el diablo, las Familias son el
blanco de ataque perfecto, ya que si las
divide, destruye, corrompe, desintegra, esto afecta a la sociedad.
Usted puede notar cómo año tras año satanás, refuerza su artillería
de maldad para atacarnos, las ofertas son muchísimas: ideas, moda, las redes
sociales, música, películas, etc, con mensajes e ideales contrarios a la Voluntad
de Dios, leyes que se burlan de la Santidad de Dios, movimientos sociales
violentos, perturbadores, que ofenden el Plan de Divino para la humanidad.
Como resultado vemos Familias en caos, hogares destruidos,
hijos abandonados, víctimas de violencia, cayendo en vicios, delincuencia, el
dolor, la depresión, el odio, el despecho… todos cayendo en las redes de los
demonios, frustrados y cada vez más lejos de Dios.
El pecado nos aleja de Dios, pero cando hay arrepentimiento es un regreso al corazón del Creador.
Cuando el pecador vuelve en sí, ve que su única esperanza es levantarse
e ir a Dios, su Padre. Lucas 15:11-32
Así, se busca el perdón y la restauración, porque es imposible
limpiar nuestros caminos sin volver a Dios.
Su Incomparable Amor, manifestado en Su Hijo Jesucristo nos abraza el alma y El Espíritu Santo nos da convicción de pecado, llevándonos al arrepentimiento.
Si la Palabra de Dios nos habla de volver es porque
definitivamente hay muchas familias que están lejos del Señor.
Inclusive hay algunas personas que se involucran a prácticas
paganas por ignorancia, y abren la puerta a la maldición. Deuteronomio 29
La condición para que la bendición de Dios se derrame sobre nuestra Familia es que nos volvamos a Él de todo corazón, que le obedezcamos, ya que una vez que lo hagamos, tendremos el poder para alejar de nuestra casa todo aquello maldiciente, que no edifica nuestra fe. Deuteronomio 28
Debemos descubrir lo que nos pudo haber alejado de Dios, para rechazarlo y comenzar a darle el tiempo y el espacio al Señor para que comience a obrar en restauración, arreglando lo dañado, levantando lo que se ha caído, ordenando lo desordenado.
Presentando cada día nuestras vidas delante de Su
Presencia, reconociendo que es Dios en nuestra Familia. Jeremías 31:1
Ante tanto ataque externo, debemos levantar en nuestra casa un Altar de adoración Familiar, como lo hicieron a lo largo de la historia cada Familia del Pueblo de Dios.
Un Altar era un lugar el cual se dedicaba a Dios con el propósito de que Su Presencia,
respaldo y bendición se derramara sobre aquel que le invocaba.
El Altar en nuestro tiempo, es el espacio que le damos
como Familia a Dios, para participar de un devocional.
Nos urge introducir en nuestras casas el culto Familiar,
donde leer La Biblia, orar, ayunar, aprender y compartir juntos, dejar a los
Pies del Señor nuestras debilidades y limitaciones, pedir dirección en nuestras
decisiones, fortaleza para nuestras adversidades, depender de Dios y caminar unidos
en Familia, esperando el Favor de Dios.
Nunca olvide que el diablo quiere dividir su casa y traer ruina.
¿Sabe por qué muchas veces no vemos victoria en nuestras
adversidades? ¿Por qué muchas respuestas no han llegado? Lamentablemente porque
como Familia, muchas veces no estamos unidos, anhelamos ser bendecidos, ser
provistos por La Mano Benéfica de Dios y que las situaciones cambien, pero
muchas veces la Familia no cambia, al no darle lugar a Dios, el Altar está
destruido…
Cada Familia tiene su propia necesitad de restauración:
la unidad, la armonía familiar, la economía,
la paz… sea lo que sea al volvernos a Dios seremos restaurados, y Él sacará de
nuestras casas los pleitos, la división, la miseria.
Seremos bendecidos con toda bendición. Efesios 1:3
Nunca vamos a entender el papel que debemos desarrollar,
la responsabilidad que tenemos como miembros de una familia y el compromiso
ante Dios y los que nos rodean, si antes no restauramos nuestra relación con Quien
que le da el verdadero sentido a la Familia. Ese es Dios.
Dios creo la Familia Génesis 2:22-25; Genesis 4:1-2
Dios creó el vínculo familiar, el ideó la Familia, para
que cada integrante viva en paz, en ayuda mutua y se desarrollen, adorándole.
Pero desde el principio el enemigo trajo problemas a la Familia, para destruirla. Génesis 4:8
Satanás no ha cesado en su intento, ha estado atacando a
todas las familias a lo largo de la historia de la humanidad, solo han salido
victoriosas la que se han cobijado bajo el amparo de Dios.
Hoy nosotros debemos creer que Cristo le venció en la Cruz del Calvario, y tomar Su Victoria para ponerla sobre cada integrante de nuestra casa.
Le invito a leer la historia de Gedeón en Jueces 6 y 7.
Conocerá su llamamiento y cómo derrotó a los enemigos de
su casa.
Este varón sufrió las consecuencias de que su Familia
dejara de adorar a Dios.
El enemigo le permitía que trabaje y cuando llegaba la
cosecha, el momento de disfrutar de los frutos, era saqueado, despojado de todo,
allí lo llamó Dios.
Lea con detenimiento estos dos capítulos y compare estos pasajes con situaciones que quizás Usted esté pasando en su casa. Resuélvase a restaurar el Altar Familiar.
Direccionado por Dios, con Su Ayuda, derrotará a los enemigos de su casa, y el mundo verá su
testimonio, lo que nuestro Padre hace con Sus Hijos cuando se vuelven de todo corazón
para hacer Su Voluntad.
No olvide que nuestra conducta fuera del hogar refleja lo que vivimos dentro del mismo.
Así que debemos decidirnos a establecer hogares sólidos,
firmes, estables, y eso es posible solo en Dios.
En cada congregación hay matrimonios que han llegado al borde del divorcio, vínculos que parecía que nunca más podrían restaurarse, pero esas vidas reconocieron su pecado, buscaron el Favor de Dios y Él hizo el milagro.
Hoy todos ellos comparten que sus hogares son lugares de adoración
al Dios de restauración, compartiendo a los que están en crisis que hay
esperanza para ellos también.
Cuando Dios entra en una casa restaura las emociones, sana las heridas del alma, borra los recuerdos traumáticos…
Todo lo hace nuevo, y mejor
que en el principio, dando victoria
sobre el enemigo de la Familia.
Si en tu casa han dejado de levantar el altar de adoración,
y notas que ha comenzado a haber problemas, es el momento de comenzar a clamar
a Dios por dirección, saca aquello que reconozcas lejos de la Voluntad de Dios,
si es necesario pide consejería Pastoral, arregla tu relación con cada
integrante de la familia, pide perdón si has fallado, no le des oportunidad al
enemigo de hacer daño, con Cristo lo echaras fuera de tu casa.
Y si quieres que La Presencia de Dios, Su Bendición y Su
Respaldo se manifiesten en tu Hogar, comienza a restaurar el Altar Familiar y
comparte con tu Familia cada día un tiempo devocional. Deuteronomio 30
Job 22:23 Si te vuelves al Todopoderoso, y alejas de tu casa la maldad, serás del todo restaurado.
Cuando leemos la historia de Job desde el comienzo,
podemos percibir todas las calamidades que le habían acontecido, pero en el capítulo 42 del final de la historia, podemos ver a un Job con
pensamientos distintos, él pudo ver la Gloria de Dios moverse en su vida en
medio de la tormenta.
Todo el ataque a su vida comenzó en su casa, en su Familia
Pero Dios sanó y restauró a Job, y aumentó con
creces todo lo que había perdido.
La restauración de Job nos enseña que a pesar de
las calamidades que pasó, él se mantuvo fiel a Dios.
Este varón rechazó todas las propuestas de satanás
y nunca negó a Dios aun en medio de sus desgracias.
Cabe mencionar también que la sanidad de Job también se llevó a cabo debido a su arrepentimiento debido a que, cuando leemos el capítulo 29 podemos notar que Job estaba preocupado en sus pensamientos y desdichas lo cual lo reconoció y se arrepintió. También perdonó a sus amigos y eso cambio todo a su favor.
Dios sabía muy bien quién era Job por eso, lo
bendijo con creces.
Job pensó que Dios lo había abandonado, pero en
toda su historia, el Todopoderoso; siempre estuvo con él.
Job 42:10-17Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. 11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. 12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, 13 y tuvo siete hijos y tres hijas. 14 Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. 15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. 16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. 17 Y murió Job viejo y lleno de días.
Así como Dios ayudó a Job, restaurándole y dándole un mejor presente que todo ese pasado de lucha y desdicha, alejando la maldad y trayendo bendición, así hoy Dios restaura su casa y multiplica las bendiciones para manifestar Su Gloria sobre Usted y su Familia, para que el mundo vea y crea a través de su testimonio.