Job 22:23
Día 13 Devocional escrito por Carolina Stein de Alfieri Job 22:23 Si te volvieres al Omnipotente serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción. Job vivió una vida muy bendecida, uno de los hombre más ricos que había en la historia de todo los tiempos. Pero un día, perdió todo: sus bienes, su familia, a todos sus hijos, se enfermó… todo al mismo tiempo. ¿Ese tipo de aflicción, cómo la soportaríamos nosotros? Es fácil hablar desde la vereda de enfrenté, pero quien la está pasando sabe lo que está sintiendo. La mayoría de las veces, ante la adversidad, las personas se alejan de Dios, no lo buscan como lo hacían antes, no oran con frecuencia, no escuchan más la alabanza que tanto les bendecía… Buscan llenar ese vacío, haciendo otras cosas o simplemente están en la soledad de sus hogares sin querer salir. Su corazón se empieza a enfriar… Y la Presencia de Dios ya no la podemos sentir. Job es un ejemplo de que con la Presencia de Dios podemos alejar de nuestra vida la aflicción, el dolor… Y recibir la paz y la esperanza de parte de Dios. La aflicción trae temor, trae duda, sentimientos encontrados, lo cual puede causar que nos alejemos de Dios. Pero Dios está cerca de Sus Hijos, para librarnos de toda aflicción. Salmos 34:18-19 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. 19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. Job tuvo una existencia súper bendecida, pero tuvo una experiencia de aflicción de la cual el enemigo esperaba que él le diera la espalda a Dios, por todo lo malo que estaba pasando. Pero al final de pasar por ese desierto, Dios restauró a Job, y le devolvió todo y aun mucho más de lo que había perdido. Si estás pasando aflicciones, y tu corazón está lejos de Dios, es tiempo de acercarte y humillarte en Su Presencia. Restaurar esa relación con Dios, humillando al enemigo, quien ha estado nublando tu mente con pensamientos de destrucción, e intentó sacarte del Propósito que Dios tiene para tu vida. Hoy Dios nos da La Luz, que es Su Palabra, para poder abrir nuestros ojos y entender que todo lo que pasamos, es para forjar nuestras vida espiritual, y aprender a depositar TODA NUESTRA CONFIANZA EN EL SEÑOR SIEMPRE. Y no dudar nunca de Él, aunque la dificultad sea la más difícil que estemos atravesando. ¡ES TIEMPO DE VOLVER AL SEÑOR! ¡DIOS TE BENDIGA!