Job 23:14
Día 12
Devocional escrito por Natalia
Zamora
Job 23:14
Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí...
Un
barco pasa por muchos mares, países, continentes, restricciones de cada lugar
donde va, tormentas, cambios climáticos y ni contar la cantidad de personas que
lo transitan y viajan en él.
Nuestras vidas se asemejan a un barco, que comienza el viaje rumbo a su destino.
Muchas veces
sabemos el tiempo de salida del mismo, pero no el tiempo de llegada.
El
barco está sujeto a muchos factores para llegar en tiempo y forma a su destino.
El
clima el más importante, que nada extraordinario o algo no planeado suceda, por
que retrasaría la llegada a destino.
Uno
de los elementos más importantes en un barco, por no decir el primordial es el
TIMÓN.
El Timón es “el que da el mando a una
nave, el que gobierna, el que marca el rumbo, la dirección y lleva al destino.”
¿Qué simboliza un timón? Dirección, gobierno, guía, mando.
Miren si no es importante, también quien lo dirige.
En
el plano natural el Capitán es quien lo dirige, una persona instruida,
capacitada y por ende sabia.
En la vida que nos toca vivir desde que nacemos nos enseñan a ser independientes, caminar, alimentarnos, vestirnos, estudiar, trabajar, etc. etc.
Y
con estas enseñanzas prácticas estamos tan acostumbrados a hacer NUESTRA VIDA,
y hacemos lo que mejor nos parece.
Esto
nos pasó y nos pasa a cada uno de nosotros, pero podemos decir que todo cambió cuando
conocimos a Dios y entendimos de Sus Planes y Su Voluntad para nuestras vidas al escuchar
predicas y leer Su Palabra.
Sabemos que estamos seguros en ÈL.
Y que, con Dios al timón de nuestras vidas, siempre y
cuando lo dejemos, llegamos seguros a destino.
Y lo habremos escuchado en canciones a este ejemplo, pero...
¿Qué sucede cuando el
barco de nuestras vidas es direccionado para lugares desconocidos?
Lo
mismo le sucedió a Job.
Podemos ver en el capítulo 23 del libro de Job que lleva por título: Job desea abogar su causa con Dios.
En medio de este proceso de parte de Dios, el cual perdió todas sus posesiones, se le murieron todos sus hijos, se enfermó y hasta su mujer le deseo la muerte.
Job
desea exponer lo que vive delante de Dios, para que Él le dé una respuesta, y a
lo largo del capítulo dice que no encuentra a Dios en ningún lado, que, si se
fuera al oriente o al occidente no lo encuentra, y podemos decir que por toda la
angustia que estaba pasando y lo que vivía, todo eso parecía mayor que la Voz de Dios en
su corazón.
Se puede asemejar a Jesús cuando estuvo en la cruz, que sintió que el Padre lo había abandonado.
A
causa de la angustia de pagar el pecado por nosotros.
Más
adelante Job afirma que Dios conoce Su Camino, que él siguió Sus Mandamientos y
los puso por obra, y cuántas veces nosotros pasamos cosas duras y le decimos:
Señor si yo hago esto, te sirvo, temo a Tu Nombre...
Estamos como Job, pero la afirmación que más me conmovió fue la fe que tenía al escribir el versículo 14.
Lo
podemos ver en dos versiones:
Job 23:14 Ciertamente
él completará lo que ha determinado acerca de mí, y tiene en mente muchas cosas
semejantes.
Reina Valera
Actualizada 2015
Job
23:14 Así que hará conmigo lo que se ha
propuesto, y es mucho lo que él ha decidido hacer.
Reina Valera
Contemporánea
Él sabía en Quien confiaba y en Quien creía, a pesar de todo lo que estaba viviendo, tenía la convicción de que Dios iba a completar la obra en su vida, que lo que Dios propuso lo iba a llevar a cabo y que no podía luchar en contra de lo que Dios dispuso que pasara.
Muchísimas
veces, siendo creyentes nos encontramos contrariados en nuestros corazones, por
no aceptar la Voluntad de Dios en nuestras vidas, y ahí es cuando queremos
agarrar el timón de nuestras vidas y dirigir para dando queremos nuestro rumbo.
Al pasar por una prueba, muchos en vez de aferrarse a Dios se alejan de Su Casa, de Su Palabra, y también se puede estar alejado de Dios aun yendo a la Iglesia.
Se apartan de Su
Presencia por no aceptar lo que Dios quería hacer.
Podemos dar un sinfín de ejemplos, y aunque muchas veces provocamos nosotros las situaciones difíciles, Dios las permite, y también quiere trabajar en nosotros con cada situación.
Podemos sentirnos enojados, frustrados, fracasados, tristes, angustiados, con incertidumbre, y todo eso es normal, quizás hasta tu fe casi ya no existe por todo lo que estás viviendo, pero la invitación del Espíritu Santo es que podamos encontrarnos con Su Presencia y permitamos que Dios sea Quien trabaje en nuestros corazones.
Muchas
veces no hay palabra humana que pueda consolarte, darte una respuesta, quizás hay
dolor de situaciones viejas, pasadas… pero puede que este sea el momento donde puedas dejar
todo en Manos de nuestro Dios y vuelvas en amistad con Él.
Lo
que vivimos no determina nuestro futuro, no nos condiciona, Dios puede
restaurarnos.
Que
La Palabra de Dios y Su Presencia sea ese timón que te dirige hacia la
victoria.