Job 27:5
Día 19
Devocional escrito
por Roxana Astudillo de Díaz
Job 27:5… Hasta que muera, no quitaré de mí mi
integridad.
Mientras empezaba a escribir no dejaba de pensar en lo dicho por este varón, con qué claridad y determinación proclamaba esta expresión.
Recordemos
juntos quién era Job:
Job 1:1 Hubo
en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal.
Cuenta
La Biblia que era padre de 10 hijos, 7 varones y 3 mujeres y que era un hombre rico.
También
cuenta La Escritura que cada mañana oraba y ofrecía holocausto por cada uno de
sus hijos por si habían pecado.
·
Podemos decir que
vemos un hombre completo, feliz, que lo tenía todo. Una hermosa familia, un
buen pasar económico y sobre todo tenía a Dios de su lado.
·
Ante Sus Ojos, Dios, lo
reconoció como perfecto, recto, y temeroso de Él. Pero llegó un día, donde el
mal tocó su puerta, empezó a tener pérdidas en su economía, perdió a sus hijos
a través de una tragedia, pero igualmente él adoró a Dios.
Job 1: 21
-22 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová
dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22 En todo
esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
También fue afectada su salud y su propia esposa se le puso en contra, incitándolo a que ya no sea íntegro, sino que maldijera a Dios y muriera.
· Una persona íntegra es una persona entera, completa. Su cualidad es la honestidad, la lealtad, la responsabilidad y el respeto.
Así era Job, pero Dios había determinado que tenía que pasar por terribles pruebas, problemas y procesos. Por eso le dio la autoridad a satanás para que tocara todo lo que tenía.
·
Hay etapas en la vida
que todo parece derrumbarse por las situaciones difíciles que toca pasar.
Las
personas que no conocen a Dios, a su manera intentan enfrentarlas, aun tristemente
muchos deciden quitarse la vida.
·
Pero ¿Qué hay de
aquellos que conocemos al Señor?
A veces pensamos que por ser Hijos de Dios todo tiene que ser favorable, perfecto y creemos que por hacer lo que El Señor nos manda ya tenemos ganado el Cielo.
Y
si, a Él le agrada que vivamos conforme Su Voluntad, pero como personas no
estamos perfeccionados y no le conocemos del todo al Señor.
La pregunta que nos hacemos comúnmente es ¿Por qué a mí? o nos empezamos a sentir solos, nuestra confianza y fe comienzan a decaer, y la duda nos alcanza.
Con el correr de los días Job empezó a quejarse aun renegaba del día que nació, deseaba morirse. Creo que se encontró con su propia miseria.
·
¿Cuánta miseria puede
haber en nuestro corazón y no nos damos cuenta?
Nuestro
ego muchas veces nos juega en contra y nos queremos justificar.
Jeremías 17: 9 -10 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
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Qué bueno es que nos
podamos dar cuenta e identificar esas miserias y sacarlas de nuestras vidas.
Romanos 7:
24 - 25 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias
a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la
ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Luego
Job de pasar por semejante proceso se dio cuenta de que todavía no conocía del todo
al Señor en su vida.
En
el capítulo 42 Job dijo:
Job 42: 1-6 Respondió Job a Jehová, y dijo: 2 Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. 4 Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. 6 Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
Como este varón que
nos es de gran ejemplo, que cada uno de nosotros podamos reconocernos ante Él,
para poder cambiar lo que sea necesario y aceptar que no estamos terminados.
·
Cada día necesitamos
del Señor, Él es Soberano.
El texto de nuestro
devocional comienza diciendo “Hasta que me muera” así
que hasta el último suspiro de nuestro existir, debemos ser íntegros.
La integridad no solo
se demuestra con los hechos, sino que sale de lo más profundo de nuestro
corazón.
Dios le bendiga.