Job 6:7
Día 23 Devocional escrito por Alejandro Chaves Job 6:7 Las cosas que mi alma no quería tocar, son ahora mi alimento. El contexto del versículo nos muestra a Job en un estado de desesperación y dolor. Él describe cómo sus amigos lo han abandonado y como su cuerpo está en ruinas debido a la enfermedad. En medio de todo esto, Job afirma que: Las cosas que mi alma no quería tocar, son ahora mi alimento. Él ha tenido que aceptar que su vida ha cambiado drásticamente y que debe encontrar la forma de seguir adelante. En muy poco tiempo tuvo que enfrentarse a situaciones que nunca habría ni siquiera imaginado. En esos momentos es fácil perder la fe y cuestionar a Dios. Sin embargo Job nunca abandonó su fe a pesar del dolor y la tristeza. Él se aferró a Dios y encontró fuerzas para continuar. Salmos 84:5-7 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. 6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion. Muchas veces en nuestra vida de fe nos encontramos en estas circunstancias: todo parece que marcha bien, como se suele decir “viento en popa”, logramos una estabilidad económica, gozamos de una buena salud, tenemos un hogar bien constituido donde todos asistimos a la Iglesia y de repente, todo empieza a cambiar y transformarse en un problema. Esto me hace acordar al proceso de las caídas de las hojas en los árboles, que se llama Caduco o Abscisión. Este es un proceso natural que ocurre en otoño. Las hojas se caen como respuesta a cambios en el clima, como la disminución de la luz solar y las temperaturas más frías, que indican a la planta que es hora de ahorrar energía. Por la falta de luz solar sus hojas empiezan a perder su color original y a ponerse más claras, luego amarillentas y finalizando con un color marrón… Hasta que una pequeña brisa o viento hace que se desprenda de sus ramas y caiga al piso, secándose… Pero el árbol continúa en ese lugar adaptándose a ese proceso de cambio de estación, y lo más tremendo es que las hojas que caen al piso se descomponen y provocan un abono natural para poder fortalecerlo. Podría ser que los vientos están soplando sobre tus hojas… por ejemplo tratarse de tu estabilidad económica, y de un día para el otro te encuentres sin trabajo; o que no puedas cumplir con tus obligaciones de pagar los servicios, la cuota del colegio de tus hijos, está bien que asumamos esa responsabilidad de no quedarnos con los brazos cruzados y tratar de encontrar la salida, pero No debemos olvidarnos que Dios siempre tiene el control para cada estación que estemos atravesando. Primero debemos saber que nuestra economía debe ser sostenida solamente por Dios, y no invertir los roles y poner por delante que mis ingresos son aquellos que me brindan la seguridad, en base a mi esfuerzo y capacidad propias. Dios hace milagros de multiplicación, lo hizo con unos panes y pocos peces. Mateo 14:13-21 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Él les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Fíjense en qué situación se encontraban los discípulos, el panorama no era el mejor: ya era tarde, estaba anocheciendo, estaban en el desierto, probablemente cansados por la labor de atender a las almas que se acercaban a escuchar al Maestro. Los discípulos ya se habían olvidado de las enseñanzas que habían escuchado durante el día, y a nosotros también nos puede suceder… que el Salmo que tantas veces recitamos y lo sabemos de memoria: Salmos 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará. Sucede que cuando abrimos la heladera y solo encontramos un limón cortado a la mitad y alguna botellita de agua… nos olvidamos de lo aprendido. O cuando de repente se rompe el lavarropas y tus ingresos están en rojo, o tu hijo te recuerda que necesita zapatillas nuevas, ya que las que tiene no dan más… no recordamos al proveedor de todas las cosas. Y hay tantos ejemplos que podríamos mencionar, pero para todos estos y los que te puedas imaginar: Dios nos llama a que le presentemos nuestra problemática a Él, pues tiene la respuesta. El mejor ejemplo está en el versículo 17, de Mateo 14, donde muestra que solo contaban con cinco panes y dos peces. Que los discípulos entregaron en las Manos del Maestro, Éste oró al Padre, los bendijo, y el milagro de la multiplicación fue visible. A ojos humanos era imposible, pero aquí está el secreto de este texto: No es como yo lo pueda ver, sino lo que Dios pueda hacer. Así que, Amigo, Hermano, entrégale a Él toda tu problemática: los estudios médicos, esa enfermedad que parece que no hay salida, o que está demasiado avanzada… Puede que los resultados no sean favorables ante los ojos humanos, pero no dejes que “esa situación” parezca más grande que nuestro Dios, porque No lo es. Él sigue sacando agua de la roca, Dios está siempre delante de nosotros, recuerda: No estamos solos en medio de este proceso, nos manda a que golpeemos la peña, y a La Voz de Jehová saldrá agua en el desierto. Éxodo 17:6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. Hay dos acciones importantes: Escuchar Actuar. Dios no nos llama a mirar, ni pensar, tampoco quiere que razonemos el momento que estamos atravesando, sino que le creamos, porque Él tiene preparado nuestro milagro que estamos esperando, solo debemos seguir golpeando y esas aguas brotarán. No por nuestra capacidad, sino por Su Autoridad. Conclusión: Puede ser que tus hojas están amarillas, secándose.. en pleno proceso… Pero en verdad eso quiere decir que vienen unos brotes nuevos, una temporada mucho mejor, y si tus raíces están bien nutridas por La Palabra de Dios, tus hojas van a ser verdes, deslumbrantes, que mostrarán como la Vida fluye dentro de ti. Tu milagro viene en camino, espéralo porque pronto sucederá. Isaías 43:19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.