Jonás 2:2
Día 12 Devocional escrito por Rina Ledesma Jonás 2:2 …Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó… El libro de Jonás nos cuenta sobre un profeta que tenía el llamado divino a predicar sobre el arrepentimiento a los habitantes de Nínive; pero en lugar de obedecer decidió ir en sentido contrario, subió a un barco rumbo a Tarsis, creyendo que huiría de Dios. Jonás experimenta que nadie puede esconderse de Dios. Jehová mandó una gran tempestad, los marineros tuvieron miedo, cada uno clamaba a su dios, mientras Jonás dormía lo despiertan para que el también clame a su Dios, lo interrogan ¿De dónde venía? ¿Qué oficio tenía? etc. Él les responde que era hebreo y temía a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. Les dice que por su causa vino la tempestad, Jonás dijo: “échenme al agua por no obedecer a Dios” Lo tiraron al mar y cayó dentro de la boca de un gran pez, allí permaneció tres días y tres noches. ¿Cuántas veces nos encontramos como Jonás? Siendo desobedientes, aparece en nuestras vidas la angustia y pareciera que lo que estamos viviendo es más grande que El Poder de Dios. Jonás nos muestra que a través de la oración sincera, es el medio que tenemos para conectarnos con nuestro Dios Amoroso, que siempre está dispuesto a escuchar nuestra voz. Se nota que él tenía una relación íntima con Dios, estando dentro del pez seguía hablando su dolor. Podemos ver el Amor, la Misericordia y la Fidelidad de Dios para con nosotros. Lamentaciones 3:22 - 23 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Aunque hayamos tomado el camino equivocado, como Jonás, queriendo huir. Siempre es importante recordar que hay una salida. En Dios encontramos la fe y la esperanza. ¡GRACIAS SEÑOR POR OÍR NUESTRO CLAMOR!