Jonás 2:7
Día 21 Devocional escrito por Andrea Villalba Jonás 2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti… La vida de Jonás es un ejemplo de la misericordia y del amor de Dios para aquellos que, cuando claman a Él, no dudará en responderles. Jonás pensó que su vida había llegado a su fin cuando fue tragado por ese gran pez. Pero ¿Cómo llegó allí?: En Libro de Jonás capitulo 1 y 2 relata: Dios lo había llamado a predicar a la ciudad de Nínive, pero él no quiso, porque estaba enojado, estos eran asirios los enemigos de Israel por lo cual deseaba que Dios los castigara y que no les diera ninguna oportunidad de salvación, entonces decidió irse en un barco en dirección contraria, a la ciudad de Tarsis. Y en el mar se levantó una tormenta, él sabía que esto era por su culpa y decidió confesarle a los navegantes para que lo tiraran al agua, y así se calmaría la ira de Dios, fue así que los marineros lo echaron al mar y la tormenta se detuvo. Allí es donde es tragado por un gran pez, estuvo tres días y tres noches orando para que Dios tuviera misericordia de él. Esta situación parece de película, pero realmente sucedió. Jonás creyó que había llegado su fin. Te lo he narrado brevemente, pero te invito a leer El Libro del Profeta Jonás donde se desarrolla esta maravillosa historia. Jonás 2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti… Este versículo es central en este libro, porque representa un antes y después en la vida de este personaje. Esta oración no solo le salvó la vida sino su relación con Dios. Al flaquear sus fuerzas y enfrentarse a la realidad de la muerte, su corazón se volvió a Dios. La oración de Jonás significó en él fe y arrepentimiento, amor y misericordia y fue necesario llegar a esta situación límite, para que se rindiera y elevara un clamor desde lo profundo de su corazón. Nosotros también hemos vivido momentos de desfallecimiento como este varón, como si fuera que estamos dentro de un gran pez, viviendo situaciones muy difíciles que nos quitan las fuerzas, creyendo que llegó nuestro fin, dando por perdido todo… Aunque Jonás estaba sufriendo por escapar de la Voluntad de Dios, debió afrontar una situación dolorosa, pero buscó a quien lo salvaría, al igual que nosotros nos toca enfrentarnos a pruebas muy oscuras que nos dejan sin aliento y ánimo, sentimos morir, la desesperación nos rodea y el temor y la angustia nos martirizan ahogando toda posibilidad de seguir… Sea que fuera una enfermedad, un problema familiar o económico, un imposible, algo que está fuera de nuestras posibilidades, pero es allí donde podemos clamar, y que no importa cuán graves sean nuestras circunstancias, siempre podemos encontrar consuelo y fortaleza en la oración. Salmos 107:19 Pero clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones. Salmos 18:6 En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. El pez representó para la vida de Jonás: El canal para que se volviera a Dios en oración. El canal para que conociera y aprendiera de la Misericordia y Amor Divino. El canal para que viviera Su Poder. El canal para crecer en la fe. El canal para que cumpliera Su Propósito. Y lo mismo representa para nosotros: El canal para rendirnos y buscar la Ayuda del Señor. Simboliza el proceso, un desierto para ser transformados. El momento para encontrar la Presencia Divina y creer en medio de la crisis. Nos recuerda que tenemos un Dios Poderoso, dispuesto a escuchar nuestras oraciones. Nos enseña a conocer Su Inmensurable Misericordia. Unos de los mejores recursos que nos dio El Señor es LA ORACIÓN y en los momentos determinantes de mi vida, cuando siento desmayar, me acuerdo de que Él siempre escucha la oración de un corazón desesperado y que seguro vendrá en mi ayuda. Jonás estuvo dentro de ese pez y la pasó muy mal. ¿Habrá sido la Voluntad Divina o consecuencia de su desobediencia?, quizás la primera opinión que damos es sí, si él hubiera obedecido no lo hubiera tragado el pez, pero hasta en esto está la Soberanía Divina. Jonás debía encontrarse con el Propósito y era necesario pasar este proceso para conocerlo. Nosotros también vivimos situaciones duras que nos permiten conocer el Poder y la Gracia del Señor y si no le damos el control a Dios, las presentes pruebas a veces se convertirán en una obsesión letal, porque en vez de apoyarnos ciegamente en Aquel que tiene el Poder para salvarnos, nos obsesionamos con las mismas, auto destruyendo la fe. Esta historia me enseña que no importa cuán oscura y fea sea mi lucha, Dios me da dos opciones: me quedo dentro del pez y muero o elevar una oración. Jonás optó por levantar un clamor al Cielo y fue salvado. Dios nos anima que en todo momento nos acerquemos con corazones sinceros, y no importa cuán lejos o cerca estemos de Él, Su Misericordia y Auxilio es para todos, mientras le busquemos siempre tendremos oportunidades y la salida para cada necesidad. DIOS NOS AMA TANTO QUE NOS ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS. NUNCA DUDES DE ÉL, PORQUE SIEMPRE NOS ESCUCHA. QUE SEAS BENDECIDO GRANDEMENTE.