Jonás 4:2
Día 3 Devocional escrito por Roxana Astudillo de Diaz Jonás 4:2 …Sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia… Ésta expresión, de reconocimiento, salió de la boca de Jonás, Siervo de Dios, quien había sido enviado a la ciudad de Nínive para anunciar del juicio que se vendría de parte de Dios por causa de tanta maldad, si no se arrepentían. Jonás 1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Pero cuenta en La Biblia que Jonás huye, no quería saber nada con ir a esa ciudad y decidió embarcarse e irse a otro lado. Por causa de esta desobediencia terminó en el vientre de un gran pez por tres días y tres noches. Esto no es un cuento, pasó de verdad. Al encontrarse en una situación de angustia, desesperación y al borde de la muerte, no dudó en invocar y clamar al Rey de Reyes y Señor de Señores: JEHOVÁ. Dios luego de escuchar su ruego, lo libró para que cumpliera con el Mandato Divino. Así lo hizo y Nínive volvió de su mal camino, con la diferencia que en vez de alegrarse y gozarse, Jonás se enojó. Nínive era la Capital del imperio de los asirios y enemigo de Israel, quienes causaron muchos males al Pueblo de Dios. ¿Qué nos quiere decir El Señor a través del devocional del día de hoy? Podemos ver en este versículo bíblico una afirmación cuando este varón dijo: … Sabía yo que tú eres Dios… Y enumera Sus Cualidades: CLEMENTE: Benevolente, benigno, compasivo, indulgente, misericordioso, piadoso, bondadoso, caritativo, tolerante. PIADOSO: Benigno, blando misericordioso, que se inclina a la piedad. … Tardo en enojarte, y de grande misericordia... Jonás pudo afirmar esto porque lo experimentó en su propia vida. Así también nosotros experimentamos la Misericordia, Piedad y Tolerancia de Dios, pero en muchas oportunidades nos hemos encontrado como Jonás: Queriendo huir o huyendo para no hacer lo que Dios nos mandó, Aceptando la bendición para uno mismo, pero no para los demás Y menos para aquellas personas que en algún momento nos han hecho daño. Nos cuesta olvidar y perdonar, hasta llegamos al punto de no querer saber más nada de ellos. Sin embargo Dios nos confronta. El Señor es un Dios de Amor y Oportunidades para nosotros y para aquellos que hoy en día se oponen. En La Biblia hay un ejemplo: Pablo, quien antes de encontrarse con El Señor, era conocido como Saulo de Tarso, perseguidor de la Iglesia. En el libro de Hechos 9 habla sobre la conversión de Saulo. No solo pondremos la vida de Pablo como ejemplo, sino también a Ananías un discípulo. Hechos 9:13 - 17 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; 14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; 16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17 Fue entonces Ananías y entró en la casa… Dios tenía un Propósito con aquel hombre que hasta ese momento era conocido como Saulo, que al convertirse al cristianismo se lo conoció como el Apóstol Pablo. Así como Dios tenía un Propósito con él, también lo tuvo con Ananías, quien fue el encargado de orar por él y uno de los que lo guio en sus primeros pasos. También tenía un Propósito con Jonás, que aunque se quiso escapar, no pudo y El Señor le dio una gran lección. Como nos la está dando hoy a nosotros, porque también Él tiene un Propósito con nuestras vidas. Tal vez en este tiempo nuestro corazón necesita ser sanado o restaurado, necesita perdonar y dejar en los Pies de Cristo todo lo que ya pasó. Debemos aprender a mirar con los Ojos del Señor y actuar conforme a Su Voluntad. Su Deseo es que todos procedan al arrepentimiento, pues Su Venida está cerca. 2 Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Oremos al Señor, pidámosle que a través de Su Espíritu Santo sane nuestro corazón, entreguémosle nuestro propio yo, la bronca, el odio, el dolor, el resentimiento, la amargura… Aun para que nos ayude a perdonar y a orar por aquellas personas que consideramos que no merecen perdón. Solo Dios sabe los propósitos que tiene con cada uno, Él es Soberano y sabe lo que hace. Seamos dóciles a Su Voz y a Su Presencia, y sin duda tendremos una vida de dicha y de paz. Dios les bendiga.