Josué 14:8
Día 19
Josué 14:8…Yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
En este capítulo encontramos como Caleb, hijo de Jefone, recibe su herencia.
Caleb recibe Hebrón
Josué 14:6-8 Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. 8 Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
ü Caleb, de la tribu de Judá, fue uno de los doce espías que exploraron la tierra de Canaán unos cuarenta y cinco años antes, cuando Israel estuvo por primera vez en el umbral de la Tierra Prometida.
ü
Caleb fue uno de los dos únicos espías que regresó con un buen informe, un
informe de fe; creyendo que Dios le había dado a Israel la tierra y les
permitiría conquistarla.
ü El otro espía fiel no era otro que Josué. Los diez espías infieles midieron a los gigantes en función de su propia fuerza, pero Josué y Caleb midieron a los gigantes en función de la Fuerza de Dios.
ü Los otros diez espías creyeron que Israel sería destruido en el intento de tomar
Canaán, e Israel les creyó a los diez espías titubeantes
ü Esta fue la causa de los cuarenta años del peregrinaje de Israel por el desierto; Dios no permitiría que entrara esa generación de incredulidad, así que esperó a que murieran en el desierto.
ü Los únicos mayores de edad
en el momento del rechazo que realmente entraron a la Tierra Prometida fueron
Josué y Caleb, los dos espías fieles.
Entonces, es apropiado que, así como Judá es la
primera tribu en recibir su porción en el lado oeste del Jordán, que Caleb sea el primero entre el Pueblo
de Judá en recibir su heredad.
Cuando Israel entró en la tierra prometida y
Josué empezó a repartirla, a Caleb le es entregado el monte de Hebrón, una
tierra de gigantes, con ciudades grandes y fortificadas:
Josué 14:13 Josué entonces le bendijo, y dio
a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad
Si ahondamos un poco más en este acontecimiento, podremos ver que Caleb dio pasos, antes obtener su heredad:
v Le creyó a Dios
Aunque sus otros diez compañeros
trajeron malas noticias e hicieron desfallecer el corazón del pueblo, Caleb
hizo una declaración de fe:
Números 13:30 Subamos luego, y tomemos posesión de
ella; porque más podremos nosotros que ellos.
Y cuando el pueblo comenzó a quejarse y a rebelarse
contra Dios, nuevamente junto con Josué dijeron:
Números 14:8-9.Si
Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la
entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra
Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como
pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
Nos llaman creyentes
porque somos personas de fe.
Nuestra vida está
signada por creer a lo que Dios dice. Al conocer Su Voluntad y obedecerla, allanamos
el camino para recibir Sus Promesas.
Creer es clave, seamos
personas con convicciones firmes y cuando Dios nos dé una Palabra, cumplámosla,
aunque nos cueste, aunque no entendamos. Dios
siempre premiará la obediencia.
v Siguió a Jehová
Josué
14:8 Y
mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón
del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
No existe otra manera de alcanzar el Propósito de
Dios en nuestras vidas, debemos seguir al Señor, debemos seguir lo que Él va
marcando en el Camino.
Así sucedió con Caleb, por seguir lo establecido
por Dios, versículos más adelante lo
registra La Biblia:
Josué
14:14 Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo,
hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.
Las grandes victorias que encontramos en Las
Escrituras, todas fueron obtenidas porque los siervos siguieron fielmente
al Señor.
De los tantos que hay, miremos dos ejemplos:
o
Abraham
La Biblia se refiere a Abraham como el Padre de la
fe debido a su confianza inquebrantable en Dios.
En Génesis 12, Dios llama a Abraham a dejar su lugar
e ir a una nueva tierra que Él le mostraría.
A pesar de no saber a dónde iba, Abraham obedeció
el mandato de Dios y emprendió el viaje.
Luego cuando
Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su hijo Isaac, no dudó sino que
confió en que Dios tenía un plan, Quien proveyó un carnero para el sacrificio,
mostrándole a Abraham que Él era Fiel a Sus Promesas.
El ejemplo de Abraham nos enseña que la
obediencia al llamado de Dios a menudo requiere fe y confianza. Abraham no
sabía a dónde lo estaba conduciendo Dios, pero confiaba en que tenía un plan
para su vida.
De manera similar, en nuestras propias vidas, podemos ser llamados a dar un paso de fe sin saber a dónde nos está guiando Dios. Sin embargo, podemos confiar en que Dios tiene un plan y nos proveerá en cada paso del camino.
o David
Es conocido como un hombre conforme al corazón de
Dios, y una de las razones de esto es su confianza inquebrantable en Dios.
Cuando David se enfrentó al gigante Goliat, supo
que no podía derrotarlo por sí solo.
En cambio, confió en el Poder de Dios y derrotó a
Goliat con una sola piedra.
Más adelante en su vida, cuando enfrentó la
oposición y la traición de su propio hijo, David confió en la Soberanía de Dios
y buscó Su Guía en cada decisión.
El ejemplo de David nos enseña que confiar en el Poder
y la Soberanía de Dios puede conducir a grandes victorias.
David no confió en su propia fuerza o capacidad
sino que confió en el Poder de Dios para superar sus enemigos.
De manera similar, podemos confiar en la Soberanía
de Dios para guiarnos a través de decisiones difíciles y conducirnos a la
victoria en cada área de nuestras vidas.
v Recordó la promesa y pidió que se
cumpla.
Caleb no se quedó pensándolo o deseándolo, sino que
lo pidió y le recordó a Josué, la promesa que Moisés le había hecho:
Josué 14:12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.
Todo lleva un proceso, en el mismo la fe acompañada
de la esperanza, lograran su cometido.
Caleb un hombre de fe, obró conforme el mandato de
Dios, caminó obedeciendo lo que Dios había encomendado. Pasó el tiempo… y su corazón
alimentaba la esperanza de recibir lo prometido.
Y Dios tiene Su Tiempo Perfecto para cada cosa, así
cuando llega el tiempo del
cumplimiento, recibimos lo prometido.
Confiar en Dios es tener la seguridad de que Él no nos
fallará.
Esa confianza nos ayudará a seguir en lo que Él ha
determinado para nuestras vidas.
Es verdad que los
primeros pasos son fáciles, los siguientes parecen volverse cómodos… pero en la
medida que el tiempo transcurre y no llegamos donde esperábamos o todavía no
recibimos lo que nos ha prometido, el camino puede volverse difícil…
Mirar en La Escritura la vida de Caleb, nos enseña de alguien
que se mantuvo firme en Quien había creído, firme en seguirle, firme en esperar
lo prometido…
A todos nos llegaran los tiempos difíciles e inciertos. ¡Es
parte de la vida!
¿Cuál será nuestra respuesta ante ellos? ¿Seguiremos confiando en
nuestro Dios o nos dejaremos llevar por la tristeza, la ansiedad y la
desesperación?
Hay bendiciones
para los que confían en El Señor.
Cuando
confiamos en Dios somos como ese árbol bien plantado que tiene sus raíces
firmes junto a la corriente del agua, su Fuente de Vida.
Sin agua,
el árbol morirá, no podrá soportar el calor y se secará.
De la
misma manera, nosotros estaríamos muertos espiritualmente si no tenemos nuestras
raíces espirituales plantadas en Dios. Dios es nuestra Fuente de Vida
Estando
firmes en Dios, podremos hacer frente a las pruebas de la vida.
Su agua, el
fluir de Su Espíritu Santo en nosotros, traerá el alivio necesario en el momento
preciso, podemos estar seguros de eso. Dios no abandona a sus hijos.
Él nos
sostiene de la mano, nos aconseja y nos guiará en Su Voluntad hasta el fin de nuestros
días aquí en la Tierra.
Salmo 73:23-24 Con todo, yo siempre estuve
contigo; Me tomaste de la mano derecha. 24 Me has guiado según tu consejo, Y después me
recibirás en gloria.
¿Cómo no
vamos a confiar en Dios?
Algún día, cuando miremos atrás y recordemos las dificultades de estos momentos, nos daremos cuenta de que mantenernos firmes, confiando en Dios, nos hizo más fuertes.
Reconoceremos que escuchar a
Dios y hacer lo que Él indicó nos llevó por el camino correcto.
Llegaremos
a la meta y recibiremos lo prometido, ya no pensaremos cuánto tiempo tuvo que
pasar.
Como Caleb
diremos:
Josué 14:11Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día…
Disfrutaremos de la Fidelidad de Dios.
Y Dios se gozará de nosotros por haber permanecido en Él, y nuestra fe saldrá fortalecida.