Josué 3:5
Día 21
Josué 3:5…Santificaos,
porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.
La santidad en el creyente es vital para poder
agradar y seguir a nuestro Santo Dios.
La Escritura nos expresa que Dios es Santo, y que
demanda de aquellos que somos Sus Hijos que vivamos en santidad.
Levitico20:7 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
1 Pedro 1:15-16 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en
toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy
santo.
El Dios Santo, santifica a Su Pueblo
La palabra santificar significa
hacer santo, purificar, consagrar, dedicar, limpiar y separar.
Para ser santificado
el cristiano renacido tiene que consagrarse,
dedicarse y separarse a Dios y a Su voluntad.
Por ello la demanda es
·
No aceptar el sistema del mundo que está bajo el dominio del
maligno.
Juan 17:15-16 No ruego que los quites del mundo, sino que los
guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo
soy del mundo
·
Conocer y vivir Su
Voluntad, que está es Su Palabra.
Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad
Entendiendo que la santidad no es algo que se va a lograr inmediatamente, ni menos de
forma perfecta aquí en vida; pero sí debemos tener en mente que debe ser
nuestra meta diaria y constante.
Los creyentes amamos a
nuestro Dios Santo, y ese amor se manifiesta en obediencia,
Él vive en nosotros y nos
ayuda a guardar Su Palabra.
Juan 14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
El autor de Hebreos nos dice claramente que sin santidad
nadie podrá ver a Dios.
Hebreos 12: 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Es en santidad que podremos conocer la Voluntad de Dios, porque quien desea agradarle de corazón buscará siempre la guía de Él para cumplir con Su Voluntad.
Romanos nos dice que a través de la consagración y la renovación del pensamiento, que transforma
nuestro comportamiento, es donde los creyentes podemos conocer y experimentar “la buena voluntad de Dios, agradable y
perfecta.”
Romanos 12:1-2 Así que, hermanos, os ruego
por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que
comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
La obra de santificación en nuestras vidas viene por reconocer que
estamos ante un Dios Santo que espera que honremos Su Santidad y nuestra
respuesta a esto, en temor reverente, nos separarnos del pecado.
Para el Pueblo de Israel, esto se expresaba en la
manera como honraban la Presencia de Dios en el Tabernáculo.
Dios se manifestaba constantemente en el Lugar Santísimo,
donde estaba el Arca del Pacto, dentro del Tabernáculo edificado por Moisés, y
ese Lugar debía ser respetado
Éxodo 40:34-35 Entonces una nube cubrió el
tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35 Y no podía Moisés entrar en el
tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová
lo llenaba.
En ese tiempo el Pueblo no podía acercarse a la Presencia
de Dios, solamente los sacerdotes.
Era un acto de
santificación o separación, para
que todos tengan presente que Dios era Santo y nadie debía acercarse a Él sin estar en santidad. Lea Éxodo19.
Con este mismo sentir, el hecho que el Pueblo debía
estar separado del Arca del Pacto, al cruzar el Jordán, d expresaba ese deseo de
que Su Pueblo le siga en reverencia, que no olviden que ellos al ser Su Pueblo
debían seguirle en Santidad.
Josué 3:4 a fin de que sepáis el camino por donde
habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este
camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os
acercaréis a ella
La distancia que se solicita guardar es de “dos mil codos”, cerca de 914
metros y por eso se les manda a que se santifiquen
para que puedan ver las “maravillas” que
Dios iba a realizar en medio del Pueblo.
Josué 3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová
hará mañana maravillas entre vosotros
La santificación en este caso era un acto simbólico de un lavamiento del
cuerpo y ponerse ropas limpias, pero que expresaban lo que internamente debían
anhelar en el corazón.
- Nosotros los creyentes, ahora tenemos entrada a la Presencia de Dios por
medio de la Obra de Cristo.
- Es Jesús por medio de Quien podemos presentarnos al Padre.
- Pero de la misma manera, aunque ya hemos sido lavados con la Sangre del
Cordero, y por tanto Santificados.
- Ahora nuestra responsabilidad es Santificar a Dios con nuestra
obediencia y vivir apartados para poder ver Su Obra.
Lea Hebreos 9:11-28; Hebreos 10:3-22
Si realmente queremos seguirlo, debemos hacerlo honrando Su Santidad y
Su Nombre.
Es el momento de consagrarnos a Él, de postrarnos en reverencia ante Su Presencia
y comprometernos a seguirle en Santidad, para que así también podamos ver
sus maravillas.
Nuestra
santificación debe ser un compromiso constante y de corazón, que nos permitirá
experimentar realmente la Presencia de Dios y ver Sus Obras Maravillosas entre nosotros.