Juan 17:17
Dia 1 Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Jesús ora al Padre para que sus discípulos sean santificados. La santificación es la Voluntad de Dios para nosotros. 1 Tesalonicenses 4:3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación… La palabra santificación está relacionada con la palabra santo. Ambas palabras tienen que ver con la santidad. Santificar algo es apartarlo para un uso especial, Santificación es una traducción de la palabra griega hagiasmos, que significa "santidad" o "una separación" La palabra santificar significa, hacer santo, purificar, consagrar, dedicar, limpiar y separar. Para ser santificado, el Cristiano renacido tiene que consagrarse, dedicarse y separarse a Dios y a Su Voluntad. Entonces Dios hará Su parte, purificando el corazón y volviéndolo santo. En la teología cristiana, la santificación es un estado de separación con Dios, todos los creyentes entran en este estado cuando nacen de Dios: 1 Corintios 1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; Posicionalmente somos santos, liberados de todo pecado por la Sangre de Cristo, Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, Lamentablemente, sabemos que muchas veces en debilidad, el creyente sigue pecando. 1 Juan 1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Aunque no hace de esto una práctica o hábito, dado que es nacido de Dios. 1 Juan 3:8-9 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios Es por esto que La Biblia también se refiere a la santificación como una experiencia práctica de nuestra separación, para con Dios. La santificación es progresiva. Es el efecto de la obediencia a La Palabra de Dios en la vida de una persona. Jesús tenía mucho que decir sobre la santificación en Juan 17 En el versículo 16 El Señor nos dice: No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo Y esto es antes de su oración, versículo 17: Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad En este versículo, Jesús enseña: La Palabra de Dios es Verdad, Por esa Verdad que Dios nos santifica. Nos aparta para un Servicio Sagrado a Él. En la misma oración, Jesús ora por Sus Discípulos y por todos los que creerán en Él a través del Evangelio Juan 17:20 Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. El Señor pone énfasis en la importancia de vivir conforme a Su Palabra, para que por el testimonio del creyente, sea expandido el Evangelio. Por la evidencia de vivir separados del mundo, paso a paso, creciendo en la Gracia, el conocimiento del Señor, afirmados en la de, mostrando con nuestros hechos, madurez espiritual. 2 Pedro 3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. Los creyentes, convertidos por Gracia en cristianos, aceptan y viven La Palabra de Dios. Juan 17:6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Dios es la Verdad, y Su Verdad trae Salvación a todos los que la aceptan. Tito 2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, La Biblia, La Palabra Escrita y Viva de Dios sostendrá a los creyentes mientras están en el mundo. Juan 17:14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Dios comenzó la Obra de hacernos como Cristo, y la continúa. Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Los creyentes deben buscar seriamente este tipo de santificación. 1 Pedro 1:15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Jesús afirma que se lleva a cabo mediante la aplicación de La Palabra. La santificación es progresiva y tiene como objetivo apartar a los creyentes para el Propósito para el cual fueron enviados al mundo. Juan 17:18-19 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad La santificación no es algo que recibimos de forma pasiva, sino que debemos esforzarnos por buscarla con dedicación. Como cristianos debemos enfatizar la batalla contra el pecado y el cumplimiento de Su Palabra, viviéndola, para que así, obtengamos la santificación, No debemos olvidar que la santificación consiste en la transformación de nuestro ser, a la Imagen de Dios, en Cristo Jesús. Debemos buscar una santidad intensiva: Creciendo en la Gracia, 2 Pedro 3:18 Antes bien, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. Arraigados en la fe, Colosenses 2:7 arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la de, así como se os ha enseñado, creciendo en ella con acción de gracias. Buscando la santificación de nuestro ser completo: espíritu alma y cuerpo 1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo Creciendo en buenas obras. Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. En el pasado, Dios nos concedió la justificación, una santidad posicional y única en Cristo. Ahora, Dios nos guía hacia la madurez, una santidad práctica y progresiva. En el futuro, Dios nos dará la glorificación, una santidad permanente y definitiva. Sin embargo, Amados Hermanos, aunque debemos esforzarnos en la santificación, no somos llamados a confiar en nuestras propias fuerzas, sino a depender de la Gracia continua de Dios, recordando que por más débiles y torpes que seamos, El Padre hará Su Obra en nosotros a través del trabajo de Su Santo Espíritu y por la intercesión de Cristo. El Espíritu Santo, Quien nos ha convencido de pecado, confirma La Palabra en nuestros corazones y nos ayuda a vivirla.