Juan 20:21
Día 16
Juan 20:21… Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
Nos ubicamos en el tiempo bíblico, encontrándonos con que Jesús ha muerto en la cruz y Sus Seguidores, los Discípulos se encuentran sumidos entre la esperanza y la confusión, entre el miedo y el desánimo… en ese cuadro de sentimientos encontrados llega la noticia sorprendente ¡Jesús ha resucitado!
Por la mañana del día de Pascua se ha dejado ver y reconocer por María Magdalena, y esa misma tarde se aparece a otros discípulos, que estaban encerrados con un profundo sentimiento de tristeza que les había invadido.
- Jesús va a buscarlos, quiere reunirse de nuevo con ellos.
- Quiere que comprueben que lo que les había dicho, se ha cumplido.
Al
anochecer de aquel primer día de la semana, la fe de los Apóstoles no era
todavía clara.
Iban
despertando poco a poco de todos los acontecimientos que habían ocurrido en
Jerusalén.
El texto dice que las puertas de la casa estaban cerradas por miedo...
Juan 20:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la
semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban
reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz
a vosotros
Pero los Apóstoles también tenían cerrado el corazón, y eso les impedía comprender.
El miedo es paralizante, nubla toda certeza, engendra un mar de
dudas.
El
temor hace que uno se encierre en sí mismo y se olvide de los demás.
Al aparecerse ante ellos la primera expresión es Paz a vosotros.
Su primera Palabra, es un deseo de Paz, un verdadero regalo que penetra en
el alma y transforma la vida.
Así
desbloquea Jesús el miedo, dando Paz.
Se
presenta ante ellos como el portador de la Paz,
como el Príncipe de Paz.
- Del
mismo modo Jesús irrumpe en nuestras vidas, nos pide que salgamos de nosotros
mismos y dejemos a un lado esos temores que nos paralizan.
- En
medio de nuestra oscuridad existencial, Jesús se hace presente como un rayo de
luz y nos dice: Paz a vosotros.
Jesús se aparece con los signos de Su Pasión por la
humanidad, marcas en Su Cuerpo que demostraban Su Amor.
Sus Manos, Sus pies heridos, Su Costado traspasado, Su Cuerpo desgarrado, fue molido
por nuestros pecados, en la Cruz dio Su Vida
por la humanidad pecadora.
Les enseñó las Manos y el Costado, porque los
Discípulos necesitaban tiempo para salir del shock del momento y entender que Cristo estaba delante de ellos resucitado.
Así también nosotros, en muchas ocasiones, teniendo
pruebas suficientes de que nos ama, nos cuesta creer…
Y entonces los Discípulos por fin lo reconocen y recobran la alegría; es el reencuentro con El Maestro, se sienten consolados, animados, fortalecidos. Al estar de nuevo con El Señor, les aviva su fe.
Es allí reunido con ese pequeño grupo de frágiles hombres que les encomienda una ardua tarea:
Como me
envió el Padre, así también yo os envío.
Debían ir por todo el mundo llevando el Mensaje del Evangelio, las
Buenas Noticias de Salvación.
Tal como Jesús había anunciado que el Reino de los Cielos se
había acercado, como había sanado enfermos y libertado endemoniados, delante de
sus ojos, ahora los enviaba a Ellos a hacer las mismas obras y aún mayores…de las que Él mismo había hecho.
Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras
que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre
Debían hacer discípulos, pero no irían solos, Jesús les acompañaría siempre.
Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; 20 enseñándoles que guarden todas
las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo. Amén.
Sus Señales, las mismas que Él realizó, les seguirían a Sus Discípulos.
Marcos 16:17-18 Y estas señales
seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas
lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes,
y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus
manos, y sanarán.
Debían quedarse en Jerusalén hasta ser revestidos del Poder del Espíritu Santo
Lucas 24:49 He aquí, yo
enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la
ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.
Imaginemos qué maravilloso momento: Jesús con Sus Discípulos, indicándoles los pasos que debían seguir.
Juan 20:21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el
Padre, así también yo os envío.
Ahí mismo
les expresó algo que debe hacer causado un impacto en sus corazones
Juan 20:22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo
El ministerio al que Jesús llamó a los discípulos requería Poder Espiritual.
Durante la última conversación de Jesús con Sus
Discípulos antes del juicio y de la crucifixión, les prometió que recibirían el
Espíritu Santo que los regeneraría.
Juan 14:17 el Espíritu
de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce;
pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
Esta referencia es para una preparación especial de los Apóstoles que iban a convertirse en la base de la iglesia en Pentecostés.
Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y
hasta lo último de la tierra.
Aquí Jesús sopló el Espíritu en los discípulos.
En Pentecostés el Espíritu unificó a los creyentes en un
cuerpo y los fortaleció para testificar de Jesús
1Corintios 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo,
sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de
un mismo Espíritu.
El Soplo del Espíritu, aquí nos recuerda el aliento
creativo de Dios en Adán, en el libro de Génesis.
Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en
su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Aunque este soplo no era un espíritu humano, sino el Espíritu del Dios Vivo.
Todos aquellos que tomemos este desafío, sabemos que Dios no nos ha enviado solos, contamos con Su Presencia para cumplirlo.
2 Timoteo 1:7-9 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
El valor para cumplir la misión no estaba en las
fuerzas de los Discípulos, sino en creer que Dios les había elegido y les
acompañaría en cada tramo
Como el Padre se fio de Él, así Jesús les dio a
ellos toda Su Confianza.
Igual que a Sus Discípulos encerrados, sigue buscándonos a cada uno de
nosotros, en nuestras dudas,
cuestionamientos y debilidades… Él sigue creyendo en nosotros.
- Jesús propone a los discípulos de este tiempo, tener
con Él una experiencia de Vida Nueva, de Paz y de Poder, para que podamos compartirla
con los demás.
- Nos manda a dar testimonio de nuestro encuentro con Él, a salir de nosotros mismos, de nuestras frágiles certezas y de nuestras fronteras, para extender en el tiempo y en el espacio, la misma Misión que Él recibió del Padre: anunciar que Dios es Amor.
- Nos exhorta a ir a buscar a las gentes y acercarlas a Dios.
- Nos
enseña que es importante estar dispuestos a predicarles del Amor y el Perdón, a
recibir el perdón, ya que sin perdón no hay paz ni alegría.
Para
cumplir esta misión, nos envía El Espíritu Santo, que nos dará la fuerza
necesaria para expandir la Gran Noticia
del Evangelio.
Todos
los redimidos hemos recibido ese mismo Aliento de Dios.
Si
estamos dispuestos a dejarnos llevar por la fuerza del Espíritu Santo, podremos
llevar adelante la Gran Comisión.