Juan 5:11
Día 18
Devocional escrito por Norberto
Medina Celis
Juan 5:11 …El que me
sanó, Él mismo me dijo toma tu lecho y anda.
Este pasaje bíblico narra la
historia de un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo, paralítico de las
dos piernas.
Nos transporta a un lugar llamado
el estanque de Betesda. Juan 5:2
Cuyo significado es “Casa de Misericordia”
o “Casa de Gracia”, ubicado en la ciudad de Jerusalén.
Allí se reunía mucha gente enferma:
ciegos, cojos y paralíticos, esperando el movimiento de las aguas, pues un
ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua, y quien primero descendía, después de ese movimiento, quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviera.
Entre toda esta gente se encontraba
este hombre paralítico.
Cuando Jesús lo vio y supo que
llevaba ya mucho tiempo en esa condición, se acercó a él y le dijo:
Juan 5:8 Levántate, toma
tu lecho y anda
En esta ocasión podemos ver la Autoridad
de Jesús por encima de las tradiciones y de la ley del hombre.
Él le dijo: “… Toma tu lecho y anda”, y el hombre obedeció con fe.
Para ser sanado fue importante destacar
la actitud de este hombre: obedeció y puso en práctica su fe en Las Palabras
que Jesús le dijo.
Esta historia nos deja una enseñanza clara para el día a día.
Como cristianos, también podemos aplicar estos
valores en nuestras vidas: obedecer la Palabra de Dios sin importar las
circunstancias.
Hechos 5:29: Respondiendo
pedro y los apóstoles dijeron... Es necesario obedecer a Dios antes que a los
hombres
Juan 14:23 El que me ama,
mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada
con él.
Es fundamental para nosotros obedecer la Palabra de Dios, pues es el alimento que necesitamos cada día.
La fe en El Poder de Dios nos ayuda
en los momentos de prueba y en los momentos más difíciles, sin importar cuán
saturados estemos de dificultades y dolor.
Hebreos 11:33–34 que por
la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon
bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada,
sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron fuertes en batallas y pusieron en
fuga ejércitos extranjeros.
La historia de este hombre en el
estanque de Betesda nos muestra que, aunque las cosas puedan parecer
desesperadas, siempre hay esperanza cuando mantenemos una relación con nuestro
Dios.
Él puede convertirse siempre en una
Fuente de Fuerza y Consuelo.