Miércoles, 18 de Marzo del 2026

Juan 5:11

Día 18

Devocional escrito por Norberto Medina Celis

Juan 5:11 …El que me sanó, Él mismo me dijo toma tu lecho y anda.

 

Este pasaje bíblico narra la historia de un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo, paralítico de las dos piernas.

Nos transporta a un lugar llamado el estanque de Betesda. Juan 5:2

Cuyo significado es “Casa de Misericordia” o “Casa de Gracia”, ubicado en la ciudad de Jerusalén.

 

Allí se reunía mucha gente enferma: ciegos, cojos y paralíticos, esperando el movimiento de las aguas, pues un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua, y quien primero  descendía, después de ese movimiento, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera.

 

Entre toda esta gente se encontraba este hombre paralítico.

Cuando Jesús lo vio y supo que llevaba ya mucho tiempo en esa condición, se acercó a él y le dijo:

Juan 5:8 Levántate, toma tu lecho y anda

 

En esta ocasión podemos ver la Autoridad de Jesús por encima de las tradiciones y de la ley del hombre.

Él le dijo: “… Toma tu lecho y anda”, y el hombre obedeció con fe.

 

Para ser sanado fue importante destacar la actitud de este hombre: obedeció y puso en práctica su fe en Las Palabras que Jesús le dijo.

 

Esta historia nos deja una enseñanza clara para el día a día.

Como cristianos, también podemos aplicar estos valores en nuestras vidas: obedecer la Palabra de Dios sin importar las circunstancias.

Hechos 5:29: Respondiendo pedro y los apóstoles dijeron... Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres

 

Juan 14:23 El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

 

Es fundamental para nosotros obedecer la Palabra de Dios, pues es el alimento que necesitamos cada día.

La fe en El Poder de Dios nos ayuda en los momentos de prueba y en los momentos más difíciles, sin importar cuán saturados estemos de dificultades y dolor.

 

Hebreos 11:33–34 que por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron fuertes en batallas y pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

 

La historia de este hombre en el estanque de Betesda nos muestra que, aunque las cosas puedan parecer desesperadas, siempre hay esperanza cuando mantenemos una relación con nuestro Dios.

Él puede convertirse siempre en una Fuente de Fuerza y Consuelo.