Juan 8:34
Día 20
Devocional escrito por Norberto
Medina Celis
Juan 8:34… Todo aquel que
hace pecado, esclavo es del pecado.
Jesús nos enseña algo muy profundo en este versículo:
- El pecado puede terminar manejando nuestra vida si le damos
lugar.
A veces pensamos que hacer lo que
queremos es ser libres, pero cuando algo empieza a dominarnos, como un mal hábito,
un enojo, un resentimiento, alguna actitud o una mala decisión, en realidad
estamos perdiendo la libertad.
- Jesús nos enseña esto con el
propósito de abrirnos los ojos y para mostrarnos que necesitamos de Él.
Hay cosas que solos no podemos
cambiar, pero Dios tiene el Poder para transformar nuestro corazón y ayudarnos
a vivir de una manera nueva, diferente.
Jesús dijo estas palabras en un
momento que estaba hablando sobre la esclavitud del pecado.
Él quería enseñar que la libertad más
importante no es solamente poder hacer lo que uno quiere, sino ser libre de todo
aquellos que nos domina y nos aleja de Dios.
- En palabras más sencillas Jesús nos
dice que cuando Èl entra en nuestra vida, puede romper las cadenas que solos no
podemos romper.
Puede liberarnos de la culpa, del pecado, de viejas heridas, de malos caminos y de todo aquello que nos impide vivir en paz con Dios.
- La libertad que Jesús ofrece No
significa que nunca vamos a tener luchas o tentaciones.
Significa que ya no tenemos que vivir controlados por ellas, tenemos a Cristo para ayudarnos, fortalecernos y guiarnos.
Él quiere sacar lo que nos ata y
nos impide disfrutar de Su Presencia.
Hoy podemos reflexionar con
sinceridad si hay algo que nos está alejando de Dios, y pedirle perdón.
Jesús no nos condena, de su boca
salen Buenas Noticias, no solo nos muestra el problema, sino que también nos da
la solución.
- Jesús vino a perdonarnos, a
restaurarnos y ayudarnos a caminar en libertad.
Como dice Su Palabra:
Juan 8:36 Así que, si el hijo os libertare,
seréis verdaderamente libres.
Porque la verdadera libertad no
está en hacer todo lo que nosotros queremos, sino en vivir de la Mano de Jesús,
dejando que Él guie nuestro corazón y nuestras decisiones.
Dios les siga Bendiciendo.