Jueves, 20 de Agosto del 2026

Juan 8:34

Día 20

Devocional escrito por Norberto Medina Celis

Juan 8:34… Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

 

Jesús nos enseña algo muy profundo en este versículo:

  • El pecado puede terminar manejando nuestra vida si le damos lugar.

A veces pensamos que hacer lo que queremos es ser libres, pero cuando algo empieza a dominarnos, como un mal hábito, un enojo, un resentimiento, alguna actitud o una mala decisión, en realidad estamos perdiendo la libertad.

 

  • Jesús nos enseña esto con el propósito de abrirnos los ojos y para mostrarnos que necesitamos de Él.

Hay cosas que solos no podemos cambiar, pero Dios tiene el Poder para transformar nuestro corazón y ayudarnos a vivir de una manera nueva, diferente.

 

Jesús dijo estas palabras en un momento que estaba hablando sobre la esclavitud del pecado.

Él quería enseñar que la libertad más importante no es solamente poder hacer lo que uno quiere, sino ser libre de todo aquellos que nos domina y nos aleja de Dios.

 

  • En palabras más sencillas Jesús nos dice que cuando Èl entra en nuestra vida, puede romper las cadenas que solos no podemos romper.

Puede liberarnos de la culpa, del pecado, de viejas heridas, de malos caminos y de todo aquello que nos impide vivir en paz con Dios.


  • La libertad que Jesús ofrece No significa que nunca vamos a tener luchas o tentaciones.

Significa que ya no tenemos que vivir controlados por ellas, tenemos a Cristo para ayudarnos, fortalecernos y guiarnos.

Él quiere sacar lo que nos ata y nos impide disfrutar de Su Presencia.

 

Hoy podemos reflexionar con sinceridad si hay algo que nos está alejando de Dios, y pedirle perdón.

Jesús no nos condena, de su boca salen Buenas Noticias, no solo nos muestra el problema, sino que también nos da la solución.

 

  • Jesús  vino a perdonarnos, a restaurarnos y ayudarnos a caminar en libertad.

Como dice Su Palabra:

Juan 8:36 Así que, si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

 

Porque la verdadera libertad no está en hacer todo lo que nosotros queremos, sino en vivir de la Mano de Jesús, dejando que Él guie nuestro corazón y nuestras decisiones.

 

Dios les siga Bendiciendo.