Judas 25
Día 31
Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera
Judas 25 Al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria…amén.
Esta carta, uno de los libros más pequeños de La Biblia, fue escrita por Judas, hermano de Santiago.
Está dirigida a “los cristianos fieles”, a los que Judas llama santificados en Dios el Padre, y guardados para Jesucristo.
El propósito de la carta de Judas es animar a los
hermanos a luchar por la Fe, contra los falsos maestros que se habían
infiltrado en la Iglesia.
Estos maestros promovían la conducta inmoral y las falsas
enseñanzas que negaban a Jesucristo.
Judas describe a estos falsos maestros como “murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuyas bocas hablan cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.”
Los últimos versículos de esta carta nos dan un mensaje a todos los creyentes de certidumbre y consuelo, recordando el Poderío y Majestad de nuestro Señor:
Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 22A algunos que dudan, convencedlos. 23A otros, salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne. 24Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
Además, nos insta a mantenernos y aferrarnos en nuestra Fe, apoyándonos en el Espíritu Santo.
Confiando siempre en El Señor, y con la mirada puesta en Su Venida y en la Vida Eterna que nos espera.
La combinación perfecta de la Fe y la Oración nos abre
innumerables puertas.
El Espíritu Santo es Quien nos guía a toda Verdad y el Amor de Dios es Quien nos sostiene.
Es indiscutible que necesitamos renovar nuestra Fe cada día, para hacer frente a todo lo que nos acecha como Hijos de Dios.
Por tanto, es muy importante y fundamental, como creyentes, reconocer, valorar y proclamar el Poderío, la Gloria y Majestad de Dios, esto es lo que nos va a sostener y nos va a ayudar a hacer frente a los ataques del enemigo.
Notemos que el Apóstol hace mucho hincapié al hecho de hacer frente y luchar contra la apostasía que reinaba en ese momento.
Y, sin ir más lejos, es prácticamente similar a los tiempos que estamos viviendo en estos momentos:
ü Estamos en los últimos tiempos, de eso no hay duda.
ü Estamos viendo cómo el amor de muchos se está enfriando.
ü Estamos soportando los ataques, el desinterés y la apatía que reina en la
sociedad.
ü Incluso, y lo más triste aún, es ver todo esto dentro de la misma Iglesia
del Señor.
Por esto es que Judas nos llama, en esta epístola, a que podamos aprender a discernir y reconocer a quiénes procuran desviar de la Fe a Sus Escogidos.
Debemos, por lo tanto, notar la importancia de luchar enérgicamente por nuestra Fe y permanecer fieles a ella:
Judas 3-4 Amados, por la gran solicitud que tenía de
escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros
exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a
los santos. 4 Porque algunos hombres han entrado
encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta
condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro
Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Estas palabras de Judas son muy severas contra los que se oponen a Dios y a Sus Siervos, y contra los que practicaban la inmoral adoración pagana y que afirmaban estar exentos de tener que obedecer los Mandamientos de Dios.
Judas, además, describió algunas características de esas
personas corruptas.
Explica, también, que algunas personas se han mezclado sigilosamente entre los santos y están propagando una falsa doctrina y promoviendo prácticas contrarias a la Voluntad de Dios.
Judas nos advierte, en definitiva, de los juicios que
sobrevendrán a los que se alejen de Dios.
Finalmente, aconseja a la Iglesia que edifiquen su Fe y se conserven en el Amor de Dios:
Judas 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro
Señor Jesucristo para vida eterna.
Es por esto, Hermanos, que es tan importante hacernos carne y apropiarnos fervientemente del versículo que nos regala hoy el Señor:
Al Único y Sabio Dios, nuestro Salvador, sea Gloria y Majestad, Imperio y Potencia,
ahora y por todos los siglos. Amén.
Nunca dejemos de exaltar y adorar a Dios, reconociéndolo como el Ser Supremo que merece toda Gloria y Majestad.
Ø Él es “el Único y Sabio
Dios”, no hay otro igual a Él.
¡Todo nuestro ser lo reconoce!
Para ir terminando, mientras leía este texto, y las ideas iban surgiendo en
mi mente y mi corazón, una alabanza venía a mí, recordándome bellas épocas en
la Iglesia; se las quiero compartir:
“LA ÚNICA RAZÓN DE MI
ADORACIÓN, ERES TÚ, MI JESÚS
EL ÚNICO MOTIVO PARA
VIVIR, ERES TÚ, MI SEÑOR
MI ÚNICA VERDAD ESTÁ EN
TÍ, ERES MI LUZ Y MI SALVACIÓN.
MI ÚNICO AMOR ERES TÚ,
SEÑOR, Y POR SIEMPRE TE ALABARÉ
TÚ ERES TODOPODEROSO,
ERES GRANDE Y MAJESTUOSO
ERES FUERTE, INVENCIBLE,
Y NO HAY NADIE COMO TÚ...”
Si como a mí, estas Verdades te sacuden cada fibra de tu ser, Hermano, nunca dejes de reconocer y exaltar al Único y Sabio Dios!
Sólo Él es Quien nos sustenta y alienta cada día a seguir adelante...
¡DIOS LES BENDIGA!