Martes, 22 de Abril del 2025

Lamentaciones 3:22

Día 22

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Lamentaciones 3:22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos…


El Profeta Jeremías escribió el Libro de Lamentaciones en una época de dolor y luto a nivel nacional.

Tanto Judá como Jerusalén habían caído en manos de los babilonios.

Como vocero de Dios, Jeremías sabía lo que les esperaba a los habitantes de su nación.

Él sabía que el Juicio de Dios caería sobre Su Pueblo y vendría la destrucción.


  • Dios estaba molesto por la rebelión constante de Su Pueblo. 


El pecado causó la miseria del Pueblo y la destrucción fue el resultado de su pecado.

Al ver toda la desolación, las ruinas, los cadáveres, su corazón se quebrantaba porque sabía que la maldad, el egoísmo y la indiferencia del pueblo a los ruegos de Dios a que se arrepintieran de sus pecados y se volvieran a Él, les traería, mucho sufrimientos y años de cautiverio.


  • Jeremías lloró. Lloró porque el Pueblo rechazó a su Dios.


Sus lágrimas eran de empatía, su corazón estaba herido con las cosas que quebrantan el corazón de Dios.

Jeremías se aflige profundamente por la destrucción de Jerusalén y la devastación de su nación. 

Sin embargo, vio un rayo de esperanza en medio de todo el desastre que lo rodeaba, al enterarse de que un remanente sobrevivió y fue llevado cautivo.


El profeta exclamó: 

Lamentaciones 3:22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, 

porque nunca decayeron sus misericordias. 


Hay esperanzas … Un día el Pueblo sería restaurado a una relación verdadera y ferviente con Dios.

Dios nunca dejó de amar a Su Pueblo a pesar de que traía sobre ellos Su Disciplina.

¡Qué consuelo para este varón! 

Luego afirma:

Lamentaciones 3:23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 


Dios prometió que el castigo seguiría a la desobediencia y sucedió así.

Sin embargo, Dios también prometió restauración y bendiciones futuras y Jeremías sabía que también cumpliría esa Promesa.


  • Nuevas son cada mañana:

Cada nuevo amanecer le da esperanza a la humanidad en las nuevas misericordias y compasiones de Dios.

Somos necesitados de ellas constantemente y Dios ha prometido enviarlas sin falta.

No importa cuán malo haya sido el día anterior, el Pueblo de Dios puede mirar hacia un nuevo mañana con fe y esperanza.

  • Cada mañana da fin a la noche.

  • Cada mañana trae un nuevo día.

  • Cada mañana trae la provisión para el día.

  • Cada mañana trae perdón, ante  nuevos pecados.

  • Cada mañana trae nuevas fuerzas, para nuevas tentaciones, pruebas y deberes.


  • Grande es tu fidelidad: 

Todo esto hizo que Jeremías considerara la Fidelidad de Dios, que nunca dejaría de enviar Sus Misericordias y Compasiones.

Anunció fielmente Sus Juicios y los ejecutó, y Dios demostraría igualmente ser fiel en Su Restauración Prometida.


Hermanos queridos, ¿Quién de nosotros no ha pecado?

La Misericordia de Dios no tiene fecha de vencimiento, Sus Misericordias son nuevas cada mañana, ya que son perpetuas y siempre están disponibles para todos los necesitados,  aquellos que reconocemos que tenemos nuestros altibajos. 


El Profeta Isaìas nos dice: 

Isaías 40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen.  


Sin embargo, Dios es fiel a pesar de todo.


Los creyentes siguen pecando y entristeciendo al Espíritu Santo, pero el perdón siempre está disponible. 

1 Juan 1:8- 9 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de nuestra maldad.


La Misericordia de Dios está dispuesta a perdonar nuestros pecados, ya que La Sangre derramada por Jesucristo en la Cruz, los ha expiado.

Servimos a un Dios Grande, Amoroso y Misericordioso, y gracias a Su Amor no hemos sido consumidos. 


  • Nuestro Dios está a favor de nosotros no en contra de nosotros.

  • En Jesucristo tenemos la Máxima Expresión de la Misericordia y Compasión de Dios:


Mateo 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.


  • Él nunca cambiará. Cristo ha sido y será el mismo por siempre.

  • En un mundo cambiante podemos confiar en nuestro Señor que no cambia.


Hebreos 13:8  Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos de los siglos.

¡AMÉN SEÑOR!