Lamentaciones 3:25
Día 18 Devocional escrito por Santiago Medina Celis Lamentaciones 3:25 Bueno es Jehová los que en él esperan, al alma que le busca. Hay una hermosa alabanza, muy conocida y antigua que dice… "Esperar en ti, difícil sé que es, Mi mente dice no, no es posible… Te doy mi corazón, confiado está en ti, Tú siempre ha sido Fiel, me has sostenido. Y esperaré pacientemente, aunque la duda me atormente, Yo no confío con la mente, lo hago con el corazón… Y esperaré, en la tormenta, aunque tardare tu respuesta, Yo confiaré en Tu Providencia, Tú siempre tienes el control." Esperar es lo que más nos cuesta a los seres humanos. ¿No crees? Queremos que todo lo malo pase rápido, llegar a las metas velozmente. Y tal vez a la hora de vivir un lindo momento, deseamos que las horas pasen lentamente, no se nos hace pesada la espera. A mí me pasa los domingos, llego a mi casa y digo “Señor que las horas pasen despacio…” Nuestro devocional nos habla de la Bondad del Señor para aquellos que ponen su esperanza en Él y buscan Su Presencia. Es importante entender el contexto en el que fue escrito. Lamentaciones es un Libro de La Biblia que describe la destrucción de Jerusalén y la devastación del Pueblo de Israel. El autor del Libro, Jeremías, sufre junto con el Pueblo y lamenta las tragedias que están ocurriendo. Estaban pasando por un tiempo de desolación y dolor, y el Varón escribe este versículo para recordar al Pueblo que Dios sigue siendo Bueno, incluso en tiempos difíciles. La Bondad de Dios es un tema recurrente en La Biblia, y a menudo se describe como una de sus características más importantes. Incluso en los momentos más oscuros de nuestra vida, podemos encontrar consuelo sabiendo que Dios es Bueno y está a nuestro lado, que Él está en cuidado de todo lo que nos acontece. Por supuesto que cuando las cosas no dependen de nosotros, esperar en la Bondad de Dios y Su Respuesta se hace difícil. En una enfermedad, en problemas familiares, en una mala situación económica, cuesta no desenfocarse, y hasta no enojarse y empezar a cuestionar, a preguntarnos: “¿Por qué?” ¡Pero El Señor nos alienta a buscarlo! Esperar es confiar, reconocer Su Soberanía, que está obrando en medio de todo, que nos enseña, que nos transforma. Y que Él siempre va a guiarnos y a darnos paz. Pensemos en lo que Dios quiere, aunque cueste: Filipenses 4: 8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Habacuc 2: 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. (Nueva Traducción Viviente) Los versos anteriores en Lamentaciones eran de profunda desesperanza y miseria, pero contra todo pronóstico, JEREMÌAS SE DIJO A SÍ MISMO Y ALENTÓ A TODOS: ¡ESPEREMOS EN DIOS, CONFIEMOS EN ÈL! No sé qué es aquello que cueste en su vida, sé lo que me cuesta a mí, pero sobre todo sé que DIOS NUNCA ME HA DEJADO. En los momentos más desesperantes, ¡DIOS JAMÀS ME FALLÓ, siempre llegó justo a tiempo! ¡ÉL, NO NOS OLVIDA! Sin duda, en este tiempo presente de espera, El Señor es Quien nos espera a nosotros. Espera que leamos Su Palabra con más ganas, que oremos, que deseemos conocerlo más. ¡Que experimentemos Su Poder, y Mano de Bondad! ¡Perseveremos Amados! Nuestra espera tendrá un inicio y un fin, pero de todas ellas, Nuestro Padre quiere que salgamos aprobados. 2 Corintios 4:17 porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; Señor, como dice la alabanza: ¡Nosotros no confiamos con la mente, confiamos con el corazón! ¡Gracias por Tu Ánimo Amado Dios!