Lunes, 10 de Noviembre del 2025

Lamentaciones 3:59

Día 10

Devocional escrito por Roxana Astudillo de Díaz

Lamentaciones 3:59 Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.


El libro de Lamentaciones, está escrito por el Profeta Jeremías, vocero de Dios, en un tiempo muy difícil de su vida y de Israel, Pueblo de Dios.

Nuestro devocional comienza diciendo: 

Tú has visto, oh Jehová, mi agravio...


El ser agraviado habla de ser ofendido, humillado, perjudicado, dañado.

  • Jeremías, por hablar La Verdad del Señor lo llevaron preso.


Creo que muchos de nosotros hemos sido agraviados, te quieren hacer sentir que eres menos, que lo que vos digas no tiene importancia, te quieren ver mal, te quieren lastimar no solo verbalmente sino físicamente; pero como cristianos sabemos que esto es obra de satanás, quien nos quiere ver destruidos.


En este capítulo, Jeremías describe cómo se encontraba:

  • Afligido.

  • En oscuridad.

  • Envejecido.

  • Atado.

  • Sin ser escuchado.

  • Sin dirección.

  • Herido.

  • Avergonzado.

  • Con amargura.

  • Sin paz.


Tal vez hoy alguien se encuentre de esta manera, pero La Palabra de Dios es un espejo que refleja la condición física y primeramente espiritual, de nuestra alma.

Si El Señor nos habla es porque está interesado en librarnos de la situación que nos encontremos.


Hay situaciones desagradables que uno quisiera salir corriendo, no te ha pasado de preguntarte ¿Por qué me está pasando esto? ¿Por qué a mi? un problema tras otro, pareciera que nunca se acaban.


Sin embargo Jeremías a pesar de no sentirse escuchado por Dios, siguió buscándolo, insistiendo a través de la oración.


Lamentaciones 3:19 Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento...


Lamentaciones 3:21 Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.


También Jeremías reconoció Quién era Dios y quién era él, pudo darse cuenta que aún había pecado y estaba siendo enseñado.


Lamentaciones 3:25-33 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. 26 Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud. 28 Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso; 29 Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza; 30 Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas. 31 Porque el Señor no desecha para siempre; 32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.


Si tienes la posibilidad, te invito a que puedas leer todo el capítulo 3, y que puedas ver cómo cada Palabra es muy enriquecedora.

Nos enseña que más allá del enemigo, está la Voluntad de Dios, Quien es el que permite que nos pasen las cosas.


Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.


Ahora vamos a la segunda parte de nuestro devocional:

 … defiende mi causa.

En el mundo hay miles de personas que se encuentran privados de su libertad por diferentes motivos, delincuencia, homicidio, estafa, etc.

Recordemos que Jeremías estaba privado de su libertad por hablar la verdad y denunciar el pecado. 

No fue el único, muchos pasaron sufrimiento y padecieron por predicar El Evangelio, estos se convirtieron en Mártires.


En la actualidad sigue pasando, los cristianos, los que predican la Palabra de Dios, los que hablan de que existe el pecado, son rechazados, perseguidos y a muchos les quitan la vida.

Pero hoy en día podemos decir ¡Defiende mi causa!

Con solo pensar en esto, no puedo dejar de decirle al Señor: Dame un Espíritu de Valentía para no negar mi fe.


Otra cosa en la cual pensaba es que en la situación mala que estemos pasando y que nos quiere aprisionar (como anteriormente había enumerado): la aflicción, el no poder ver más allá de lo que nos está pasando, sin saber que hacer, no sentirse escuchado, atado, avergonzado, herido, etc. son esas cárceles espirituales que detienen nuestra vida, nos entroncan y sentimos que no podemos avanzar.

Pero la Voluntad de Dios no es destruirnos sino formarnos, prepararnos para Su Gloria, Él toma y es Quien defiende nuestra causa.


El Señor lo afirma a través de su Palabra:

1 Juan 2:1-2 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.


A través de Jesucristo obtenemos: Salvación, redención, libertad, restauración.

Todo lo que nos quiera hacer infelices, sin proyectos ni metas por alcanzar, El Señor nos hace libres, rompe nuestras prisiones, ataduras, rompe aun con herencias generacionales de maldad.


Dios nos vivifica, nos renueva, nos hermosea, nos da de Su Gozo y de Su Paz, nos vestimos de Su Presencia para darle Gloria aun en medio de la dificultad.

El Señor no se queda con los brazos cruzados, el ve nuestro agravio y defiende nuestra causa.