Levítico 25:10
Dia 20 Devocional escrito por Carolina Stein de Alfieri Levítico 25:10 … Preguntaréis libertad en la tierra a todos sus moradores… PREGONAR: proclamar, divulgar, difundir, publicar, airear, anunciar. MORADORES: habitante, ocupante, residente, poblador, vecino. Si les preguntara, cómo están sus vidas, hoy en día muchos se quedarían horas contando todo lo que viven. De los problemas que les acechan: situaciones familiares, inconvenientes económicos, enfermedades, adicciones, abusos, depresión, soledad, falta de paz, angustia tristeza, miedos…y tantas cosas con las que conviven a diario. Seguramente te sentirás identificada/o con algunas de estas problemáticas … Y sí, así estábamos antes de conocer a Jesús: Atados. Esclavos. Pero El Señor, al conocerle, y recibirle en nuestro corazón, nos dio una Vida Nueva, nos sacó de la esclavitud, para darnos libertad. Juan 8:34-36 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Todo aquello que nos quería tener prisioneros, de lo cual era imposible salir, por nuestras fuerzas, o por tantas cosas que probamos, buscando la salida, nada funcionaba, al contrario, más atados nos quedamos. Hasta que Jesús el Hijo de Dios entró a nuestras vidas y fuimos verdaderamente libres. ¡Jesús nos da completa libertad! Al recibirlo como Salvador, dejamos de ser esclavos del pecado. Pasamos a ser libres para vencer la tentación y para vivir la vida dentro del Propósito de Dios. En Cristo tenemos libertad, pero cada día debemos decidir si viviremos como Hijos libres que reflejan Su Imagen o si viviremos como esclavos. Dios nos da fuerzas para no ceder ante la tentación y nos recuerda que con Él Somos Más que Vencedores. Al enfocarnos en Dios y en vivir dentro de Su Voluntad. Fuera del Señor nuestra vida corría peligro de muerte, en cualquier momento, todo aquello que nos estaba destruyendo por dentro, de apoco nos estaba matando. Pero un día conocimos a este Dios Maravilloso que dio Su Único Hijo, por nosotros, Jesucristo, Salvador y Señor. Aquel que perdonó nuestros pecados, Aquel que anuló nuestras faltas, limpió nuestra alma y nos dio una Nueva Vida, una vida libre de ataduras. Borró nuestro pasado y nos dio una Nueva Identidad. Por eso, si hemos visto la Mano de Dios en nuestras vida, si Él nos dio libertad... ¡Cómo nos vamos a quedar callados! Lucas 4:18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; Salgamos a compartir lo que nuestro Buen Dios hizo en nosotros. Hoy El Señor sigue obrando, Su Mano se sigue moviendo. Su Poder no ha perdido efecto, y en aquel corazón que le da el lugar, que le permite: ¡Él entra y trae libertad y Vida Nueva! ¡DIFUNDAMOS EL PODER DE JESÚS!