Lucas 12:15
Día 5
Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis
Lucas 12:15…Guardaos de toda avaricia…
Durante toda Su estadía en la tierra El Señor Jesús
invertía cada momento, circunstancia, necesidad, para enseñar e instruir a Sus Discípulos
lecciones importantes.
Compartía Verdades Eternas en las cuales ellos debían
hacerlas propias y ponerlas en práctica en la medida que las iban sabiendo.
Aquí en esta ocasión El Señor Jesús toma la oportunidad
para advertir a Sus Discípulos sobre algo de suma importancia que sería de gran
valor en sus vidas y ministerios.
El Señor les advierte contra uno de los más graves males
del corazón del hombre: la avaricia.
La palabra griega para avaricia (pleonexia)
literalmente significa “la sed por tener
más”; una actitud que se enfoca en
acumular riquezas y bienes materiales, y demás.
Los empresarios gastan millones y millones de dólares en publicidades
para hacernos creer que si compramos sus productos seremos más felices, y
viviremos más cómodos.
Y por consiguiente somos bombardeados constantemente con mensajes
que nos hacen creer que la realización personal se encuentra en la posesión de
bienes materiales.
- Jesús les enseña que la buena vida no tiene nada que ver
con ser rico.
Que la verdadera felicidad se encuentra en algo mucho más
profundo.
La avaricia es una tentación que todos enfrentamos en
algún momento de nuestras vida, por lo tanto Él les dijo “Mirad” en otras palabras, mantengan los ojos abiertos y guárdense
de toda suerte de codicia.
La avaricia no se refiere a que cada uno provea para sus
propias necesidades y las de su familia, de hecho nos dice en Su Palabra:
Proverbios 6: 6Observa a la hormiga, oh perezoso, mira su camino, y sé sabio.
Dios mismo nos manda a trabajar y ganar para nuestro sustento
y los de la familia.
Sin embargo, mientras trabajamos para satisfacer nuestras
necesidades, debemos ser ricos hacia Dios al buscar ante todo Su Reino y Su Justicia.
Es decir, procurar con toda nuestras fuerzas que el
Gobierno y el Poder de Dios se revelen en nuestras vidas, y en los cultos de adoración.
Pedir que venga el Reino de Dios con la fuerza Poderosa
del Espíritu Santo para salvar a los pecadores, destruir lo demoníaco, sanar a
los enfermos y exaltar el Nombre del Señor Jesucristo.
Y por medio del Espíritu Santo procurar obedecer los Mandamientos
del Señor, tener Su Justicia, permanecer separados del mundo y manifestar Su Amor
a todos.
Qué hermoso es nuestro Dios, al meditar en Su Palabra Él nos dice que
nuestras vidas no se definen por lo que poseemos, sino por el Amor y la Bondad
que compartimos.
En un mundo que valora el éxito material, El Señor Jesús nos invita a abrazar la generosidad para con otros, a cultivar una relación íntima con Él y a buscar Su Propósito que sin duda trasciende lo efímero de ésta vida.
Al final, son nuestras acciones y el impacto que dejamos en los corazones
de los demás lo que realmente importa.
¡Dios te Bendiga!