Jueves, 5 de Diciembre del 2024

Lucas 12:15

Día 5

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Lucas 12:15…Guardaos de toda avaricia…

 

Durante toda Su estadía en la tierra El Señor Jesús invertía cada momento, circunstancia, necesidad, para enseñar e instruir a Sus Discípulos lecciones importantes.

Compartía Verdades Eternas en las cuales ellos debían hacerlas propias y ponerlas en práctica en la medida que las iban sabiendo.

 

Aquí en esta ocasión El Señor Jesús toma la oportunidad para advertir a Sus Discípulos sobre algo de suma importancia que sería de gran valor en sus vidas y ministerios.

El Señor les advierte contra uno de los más graves males del corazón del hombre: la avaricia.

 

La palabra griega para avaricia (pleonexia) literalmente significa “la sed por tener más”; una actitud que se enfoca en acumular riquezas y bienes materiales, y demás.

 

Los empresarios gastan millones y millones de dólares en publicidades para hacernos creer que si compramos sus productos seremos más felices, y viviremos más cómodos.

Y por consiguiente somos bombardeados constantemente con mensajes que nos hacen creer que la realización personal se encuentra en la posesión de bienes materiales.

  • Jesús les enseña que la buena vida no tiene nada que ver con ser rico.

Que la verdadera felicidad se encuentra en algo mucho más profundo.

 

La avaricia es una tentación que todos enfrentamos en algún momento de nuestras vida, por lo tanto Él les dijo “Mirad” en otras palabras, mantengan los ojos abiertos y guárdense de toda suerte de codicia.

 

La avaricia no se refiere a que cada uno provea para sus propias necesidades y las de su familia, de hecho nos dice en Su Palabra:

Proverbios 6: 6Observa a la hormiga, oh perezoso, mira su camino, y sé sabio.

 

Dios mismo nos manda a trabajar y ganar para nuestro sustento y los de la familia.

Sin embargo, mientras trabajamos para satisfacer nuestras necesidades, debemos ser ricos hacia Dios al buscar ante todo Su Reino y Su Justicia.

Es decir, procurar con toda nuestras fuerzas que el Gobierno y el Poder de Dios se revelen en nuestras vidas, y en los cultos de adoración.

 

Pedir que venga el Reino de Dios con la fuerza Poderosa del Espíritu Santo para salvar a los pecadores, destruir lo demoníaco, sanar a los enfermos y exaltar el Nombre del Señor Jesucristo.

 

Y por medio del Espíritu Santo procurar obedecer los Mandamientos del Señor, tener Su Justicia, permanecer separados del mundo y manifestar Su Amor a todos.

 

Qué hermoso es nuestro Dios, al meditar en Su Palabra Él nos dice que nuestras vidas no se definen por lo que poseemos, sino por el Amor y la Bondad que compartimos.


En un mundo que valora el éxito material, El Señor Jesús nos invita a abrazar la generosidad para con otros, a cultivar una relación íntima con Él y a buscar Su Propósito que sin duda trasciende lo efímero de ésta vida.

 

Al final, son nuestras acciones y el impacto que dejamos en los corazones de los demás lo que realmente importa.

¡Dios te Bendiga!