Sábado, 4 de Julio del 2026

Lucas 22:46

Día 4

Devocional escrito por Natalia Zamora

Lucas 22:46 ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

 

Este pasaje comienza con Jesús y Sus Discípulos en el Monte de los olivos.

Sabemos que este momento fue el más decisivo de la vida de Jesús, si bien Él sabía a qué lo había enviado El Padre, no dejaba de sentir como un humano.

 

Más adelante en el versículo le dice:

Lucas 22:42 … Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

 

Jesús, siendo el Hijo de Dios, podría haber ordenado a los ángeles que pelearan por Él, podría haber hecho otra cosa y no haber pasado por TODO EL PROCESO DE SU CRUCIFIXIÒN, pero... ÉL DECIDIÒ OBEDECER.

 

Más adelante del capítulo nos muestra a Cristo en agonía de espíritu, sabiendo que lo que venía era muy fuerte, pero a pesar del agobio, la diferencia fue que ÈL ORABA MÀS INTENSAMENTE.

Lucas 22:45 Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; 

 

Ø Los Discípulos estaban durmiendo a causa de la tristeza…

 

Podríamos imaginarlos en esos momentos, que no dormirían vigilando en oración por su Maestro.

O que estarían vigilantes por si alguien venia hacia Él, sin embargo, fue todo lo contrario, se durmieron.

 

En algunos momentos de nuestras vidas nos hemos sentido como Jesús: solos.

Sin respaldo de oración, solo nuestra propia comunión con Dios, y otras veces hemos sido aquellos que nos dormimos a causa de la tribulación que vivimos y nos dormimos.

 

Cuando se habla de tentación en La Biblia no se refiere solamente a pecar en contra de Dios y desobedecerlo, la palabra tentación también significa “poner a prueba”.

 

Ø Dios permite las pruebas no para que la persona caiga, sino para desarrollar su carácter, paciencia y madurez.

 

Pero muchas veces sucede lo contrario, es tan pesada la prueba, o llevamos tantos años sin ver respuesta que nos desanimamos y dejamos de orar, es allí cuando viene la tristeza, la incredulidad y tantas cosas más, que hacen que nos durmamos espiritualmente.

 

¿Te ha pasado de dormirte de tanto que has llorado? Y al otro día te levantas sin haber solucionado nada, solo tu alma se descargó, se desahogó, pero el problema sigue... Y lo más triste, que te dormiste llorando por el problema y no derramando tu corazón ante El Padre.

O sucederte que la tentación pudo más, tanto que cediste ante la misma y no sabes cómo acercarte nuevamente a Dios.

 

Ø La oración mengua, porque nuestra fe lo hace.

Ø Y la oración es el motor del creyente.

 

Lucas 18: 1-8 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

 

La última expresión hizo doler mi corazón, Dios pregunta si hallará fe en la tierra, o sea que esto incluye a todos los moradores, creyentes y no creyentes.

Y particularmente identificando a Su Pueblo: ¿Encontrará fe?

 

Hermano, no sé en qué prueba se debilitó vuestra fe, en qué momento decidiste por lo malo, cuando hacías lo bueno.

Pero sí sé y quiero que no olvides:

Ø Dios está interesado en ti, te ama, como un Padre Amoroso.

Ø Te perdona, te entiende, quiere que vuelvas a levantarte, con fe.

Ø Que te despiertes del letargo espiritual, para seguir adelante en Su Camino.

 

Quizás estés bien y firme, pero la advertencia viene para que, venida la tentación, no accedas a ella.

No sé cuál de estas circunstancias es la tuya, pero pidamos juntos al Espíritu Santo, que nos renueve nuestras fuerzas, nos fortalezca la fe y podamos salir aprobados.