Lucas 6:37
Día
9
Devocional
escrito por Celia Vega
Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados…
Con este devocional nos confrontamos a nosotros mismos, y en lo que realmente estamos especializados lastimosamente es en “juzgar” y este versículo nos enfrenta con la verdad.
Todos alguna vez hemos señalado, criticado, cuestionado, opinado, condenado, maldecido, murmurado etc.
Este
versículo se divide en tres partes:
Lucas 6.37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis
condenados; perdonad, y seréis perdonados.
·
NO JUZGUEIS, Y NO SEREIS JUZGADOS:
Juzgar es la etapa de evaluar, donde se elabora una opinión o valoración sobre alguien o algo y en un ámbito legal, el juez valora el hecho o el comportamiento para dictar una sentencia.
Sinónimos
de esta palabra: enjuiciar, determinar, dictaminar, sentenciar, conceptuar,
opinar.
La
crítica señala los defectos o faltas, juzga acciones, palabras o creencias, a
menudo de forma desfavorables, este es un acto destructivo, que impacta
negativamente en las personas señaladas, en la mayoría de veces, es más
negativo que constructivo.
Todos
hemos sido cuestionados, como también todos hemos dictaminado una opinión incorrecta
contra otro.
Recuerdo
que en una oportunidad una persona dejo de asistir a la Iglesia, y analicé porqué
se había apartado, juzgue su conducta y lo condene.
Pero
Dios me recordó que yo también me había alejado del Camino y que fui perdonada,
atraída al camino y restaurada.
Un
cachetazo espiritual, porque en la Biblia dice:
1 Corintios 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga
Muy
claro y conciso.
Es terrible cuando alguien cae y en vez de levantarlo, lo condenamos, contrariamente a lo que Jesús haría, porque Su Gracia y Misericordia, lo restauraría.
También lo que sembramos cosecharemos, si sembramos chismes, murmuración, criticas, cosecharemos lo mismo.
Juan 6:38...Porque con la misma medida que medís, os volverán a medir.
·
NO CONDENEIS Y NO SEREIS CONDENADOS:
Condenar
es emitir un juicio severo de culpabilidad y merecimiento de castigo por una
mala conducta, también condenar un crimen, un atentado, censurar, criticar, vituperar,
reprobar, desaprobar, abominar.
En
un proceso penal primero se hace una investigación, se determina si hay elementos
suficientes para ir a juicio (pruebas), luego al afirmar el juicio se presentan
dichas evidencias y testigos, y finalmente se emite una condena.
En
cambio, los seres humanos pasamos del principio al final, no analizamos la
situación o investigamos la verdad, ¿Por qué la persona esta así o por qué lo hizo?
Directamente
marcamos el error o la falta y en la primera instancia lo sentenciamos.
¿Cuánto
daño podemos causar por emitir palabras condenatorias?
Ejemplos
inútil, ignorante, rebelde, tonto, fracasado, vago, y tantas que terminamos
maldiciendo a las personas.
Hay
un ejemplo tan claro en La Biblia que habla siempre a mi corazón:
Juan 8:1-11 y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Y
por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les
enseñaba. 3 Entonces los escribas y los
fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, 4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el
acto mismo de adulterio. 5 Y en la ley nos
mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? 6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús,
inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El
que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra
ella. 8 E inclinándose de nuevo hacia el
suelo, siguió escribiendo en tierra. 9 Pero
ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando
desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que
estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, y no
viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te
acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo:
Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques
más.
La
mujer era culpable de su pecado, los fariseos la sentenciaron a morir
apedreada, pero Jesús al confrontarlos a ellos mismos con su realidad
espiritual y al ver sus reacciones, que se fueron del lugar porque cada uno
tenía la conciencia sucia, le dijo a la mujer: ¿dónde
están los que te acusan? ¿ninguno te condeno? Ella le dijo: ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo: ni yo te condeno; vete y no peque más.
Reitero esta expresión de Jesucristo porque llena cualquier corazón, impacta a cualquier persona que se siente condenada, produce un efecto de cambio, vida, oportunidad, restauración y liberación.
Este
es el mejor ejemplo cuanto más críticos y perfeccionistas somos, más nos
convertiremos en fariseos e iremos por esta tierra señalando y condenando.
Recordemos esto: con la misma vara que medimos, seremos medidos.
·
PERDONAD Y SEREIS PERDONADOS
El
perdón es la decisión consciente de liberar un resentimiento y la ira hacia
alguien que te ha hecho daño, dejar ir la culpa de una ofensa, no guardar
rencor ni buscar venganza, sino perdonar a aquellos que nos afectaron.
Hablar
de perdón humanamente es muy difícil, porque a nuestra naturaleza le cuesta
esta acción.
El perdón es un Atributo Divino, Él nos manda a perdonar a otros, como Él nos perdonó a nosotros.
Colosenses 3: 13a Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro...
No significa que vamos a borrar de nuestra memoria la ofensa, sino que al recordarla lo haremos con un corazón sano, lleno de paz y libre.
Esta
decisión es procesada en el corazón, lleva su tiempo, algunos menos a otros
más, pero lo importante es cambiar el enojo que tengamos por la Misericordia
Divina, acto difícil, pero con el Señor Jesús se puede, porque Él es el ejemplo
de PERDÒN.
Colosenses 3:13b … De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Esta
ley universal también nos enfrenta, porque para recibir el perdón de Dios y de los
demás, primero debemos estar dispuestos a perdonar, extendiendo la misma misericordia
que deseamos para nosotros mismos, la cual nos trae salud al alma y nos acerca
a la Gracia Divina.
Este versículo es muy importante para nuestra vida cristiana, son tres reglas concretas que, si las aplicamos en otros, nos beneficiarán.
No
nos convirtamos en jueces, ni condenemos a nadie, sino reconozcamos nuestra
propia fragilidad y necesidad, la cual nos hace ver que podemos estar en las
dos veredas, pero en Cristo es posible vencer toda actitud enjuiciadora, condenatoria
y que el perdón sea parte de nuestras vidas.
Con la Ayuda de Su Espíritu Santo y con un carácter doblegado a Su Voluntad nuestro ser puede ser transformado por Su Gracia.
Ø Recordemos: con la
misma vara que midamos seremos medidos.
Dios
te bendiga.