Lucas 9:17
Día 10
Lucas 9:17 Y comieron todos, y se
saciaron...
Es fascinante meternos en los relatos bíblicos y vivirlos como si estuviéramos allí.
Confieso que es una de las cosas que me emocionan hasta las lágrimas… imagino cada momento como un testigo de las historias y, más allá de querer meterme y estar allí, aprendo como Discípula del Señor, que todo ha sido dado para nuestra enseñanza… porque tarde o temprano deberemos de experimentar situaciones similares en nuestro caminar por esta vida.
La historia bíblica
de este devocional se encuentra en Lucas 9:10-17
Las horas del día
van pasando, los enfermos van siendo curados milagrosamente por el Poder de
Dios manifestado a través de Su Hijo Jesucristo, las enseñanzas se suceden
entre sanidad y sanidad, y el sol comienza a ponerse en el horizonte.
La oscuridad va apoderándose
del paisaje, y la muchedumbre no cesa en su empeño por aprovechar cada gramo de
Amor y Poder de Jesús:
Lucas 9:12-14 Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto. 13 Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud. 14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta
La gran cantidad
de personas que se hallaban en las herbosas llanuras junto a Jesús, no hacía ningún
ademán de marcharse a sus hogares, o de buscar un lugar para pernoctar en las
aldeas aledañas.
Allí estaban
todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes... atrapados por la Gracia de
Jesús.
Los Discípulos,
exhaustos también ellos, miraban a los cielos, y previendo que muchas personas
de las que los rodeaban no tenían ninguna clase de alimento, se acercan a Jesús
para que Él mande a sus seguidores a sus casas, o al menos a procurarse una
cantidad suficiente de comida que les alimente.
Antes de que el
sol haya bajado completamente, la multitud debería moverse para resolver este
gran problema.
No obstante, la
respuesta que reciben de Jesús no es la que ellos esperan.
Es más, quedan sorprendidos ante
su contestación.
·
Jesús no va a decir a la muchedumbre que recorra la región en busca de
sustento.
·
Jesús quiere que sean sus discípulos
los que den de comer a más de cinco mil personas, todas ellas sentadas en el
césped de la llanura.
Los Discípulos se
miran unos a otros. -¿Hemos oído bien?, se habrán preguntado
entre ellos.
Imagino que hasta habrán reclamado: -Pero Jesús, eso es imposible.
Nosotros no tenemos tanto pan ni tanto pescado como para dar de comer a miles
de personas. Es imposible poder atenderlos con lo poco que tenemos en nuestras
manos, la respuesta lógica a la realidad que vivían.
Esa realidad era en el plano natural, pero Jesús quería enseñarles, llevarlos a otra dimensión. Los Discípulos estaban en pleno aprendizaje, debía familiarizarse con lo sobrenatural y El Maestro sabía que ese era un momento especial para que lo experimentaran.
Como ellos, nosotros también somos desafiados a creer en milagros.
La Escritura está plagada de ellos para alimentar nuestra fe, los Hechos Poderosos
de nuestro Señor desafían todo lo natural que tenemos delante de nuestros ojos.
ü El crea, porque es Creador,
ü Restaura porque tiene el poder
de hacer nuevas todas las cosas,
ü Libera de cadenas del mal, de
yugos de esclavitud, que son invisibles en el plano humano, pero Él les ha
vencido y con Su Autoridad, le ordena y se apartan delante de Su Presencia.
ü Él ha derrotado a satanás y a
todas sus huestes del mal, a la maldición y a la muerte.
Así de Poderoso es nuestro Señor y Maestro Jesucristo, el domina lo natural
y lo sobrenatural, todo a la orden de su Voz sucumbe o se levanta, nada queda
igual cuando Él está presente.
Debemos de saberlo, pero sobre todo experimentarlo.
Siguiendo el relato bíblico, no sabemos si
los Discípulos habían perdido la memoria a corto plazo. Pues, no hacía mucho
tiempo atrás, ellos mismos sanaban enfermos, expulsaban demonios y hablaban con
denuedo y coraje sobre el del Reino de los Cielos.
En los informes de sus misiones, habían
relatado cómo habían visto milagros y portentos, pero en este momento, solo
miraban con desaliento lo poco que tenían para dar de comer a miles de
personas: cinco panes y dos peces,
apenas lo suficiente para alimentar a un matrimonio con hijos.
¿Qué sería de ellos ahora? ¿Qué sería de esas
miles de personas hambrientas?
Los Discípulos no veían más allá de sus narices, no se daban cuenta que
Jesús estaba de su lado, y que lo imposible se convierte en
posible cuando Él está presente.
¿Cuántas veces nos
sucede a nosotros lo mismo? Solamente miramos lo que poseemos, lo que logramos y
lógicamente, somos escasos.
·
Sin embargo, cuando
ponemos nuestra mirada de fe en Cristo, nada es imposible
·
Con Él, los más
impresionantes y estremecedores milagros se suceden delante de nosotros, para
hacernos entender que no estamos solos.
·
El Señor de la Obra siempre
respalda a Sus Obreros.
Cinco panes y dos
peces es más que suficiente como para que el Poder, la Misericordia y el Amor
de Jesús se manifiesten de forma sorprendente y perfecta.
Nuestro Dios es Admirable.
Ante el
desconcierto de sus confundidos discípulos, Jesús toma las riendas de la
situación.
Jesús no se
mantiene al margen de la necesidad de sus seguidores, y toma de lo poco para
transformarlo en un canto a la Provisión y Bondad de Dios:
Lucas 9:16 -17 Y tomando los cinco
panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los
partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. 17 Y
comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de
pedazos.
Jesús, provocando que Sus Discípulos despierten espiritualmente, toma los panes y los peces para bendecirlos, no sin antes, rogar a los presentes que se recostasen en el césped para comenzar a comer en breve.
Ya bien
organizados, Jesús levanta al cielo estos pocos alimentos con el objetivo de
que El Padre, Señor, Creador y Proveedor los bendiga para que participara
toda la multitud.
Sin que todavía nadie
se diera cuenta, ya comienza a obrar lo Sobrenatural de Dios
Los discípulos
toman la canasta y la van pasando de grupo en grupo. Todos van tomando, hasta saciarse.
Y así ocurre el milagro de provisión, todos han comido y
han quedado plenamente satisfechos.
Cuando todos han
acabado de probar bocado, las cestas de sobras de esta espectacular y
portentosa comida llegan a superar lo que, en primera instancia, tenían los
discípulos para compartir con más de cinco mil personas, una cantidad humana
realmente desafiante en lo que a la provisión se refiere.
De forma sorprendente,
el sobrante de la comida se recoge en doce cestas llenas hasta los topes.
Si alguien
todavía hubiera querido repetir, había más que suficiente.
Los discípulos, sorprendidos
ante la formidable acción de su Maestro, y un tanto avergonzados por no aplicar
la fe a un problema que, junto a Jesús, siempre tiene solución, entendieron que
Dios siempre se apiada de su creación, que provee en abundancia en tiempos de
carencia.
Jesús nuestro Maestro nos sigue enseñando desde la Verdad,
la Justicia y el Amor.
Una nueva lección
que tuvieron que aprender los doce Discípulos de Jesús, y una enseñanza que no
podemos, ni debemos olvidar.
Cuando enfrentamos la necesidad, a nuestra limitación, cuando la preocupación quiera dar lugar a la duda, podemos confiar que Cristo motivará nuestra fe a provocar milagros.
Es el desafío de los Discípulos de esta hora de la humanidad, ahí nos encontramos nosotros…
·
Ante un muro de nuestras desdichas que nos parezca infranqueable, la dicha
del perdón puede alcanzar a los perdidos.
·
Ante un diagnostico en que el hombre limitado nada puede hacer, el Poder
ilimitado de nuestro Dios puede manifestarse, si encuentra un corazón con fe.
·
Ante una crisis económica, en que pareciera que lo poco que percibimos de
jornal no alcanzará para nuestras necesidades, Jesús puede hacer una vez más este milagro sobreabundante y sorprender
nuestro corazón con fe renovada.
·
Ante multitudes que en este mundo no tienen esperanza, atemorizados por las
malas noticias de guerras, pestes, enfermedades, sequías…
ü Hay un Salvador que sigue caminando por las aldeas, las
ciudades, los pueblos, las naciones…
ü Sus Discípulos tienen en Pan del Cielo, Jesús nos dará del Maná escondido…
ü A los ojos humanos las Buenas Noticias del Evangelio son
solo palabras, pero para un Discípulo lleno de fe, cada Palabra de este Poderoso
Mensaje hace volver el corazón del pecador al Dios y Padre, hace que el mal retroceda, que la enfermedad suelte los cuerpos, que
las pestes se sequen por Su Poder, que la Lluvia del Cielo caiga bendiciendo la
tierra para proveer a todo ser viviente.
Ese es nuestro Buen Dios que sigue dando oportunidad a
esta humanidad perdida, hay un Camino al Padre, es Jesucristo.
Y hay una Iglesia que no debe detenerse en alcanzar a los
hambrientos, a aquellos que necesitan ver que Dios sigue obrando.
Levántate Discípulo, no dudes ni te intimides, Dios tiene todo lo que la humanidad
necesita para ser saciada.
Salmos 65: 4-5 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. 5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.