Martes, 10 de Octubre del 2023

Lucas 9:17

                                                                                                                                                                         Día 10

Lucas 9:17  Y comieron todos, y se saciaron...

Es fascinante meternos en los relatos bíblicos y vivirlos como si estuviéramos allí.

Confieso que es una de las cosas que me emocionan hasta las lágrimas… imagino cada momento como un testigo de las historias y, más allá de querer meterme y estar allí, aprendo como Discípula del Señor, que todo ha sido dado para nuestra enseñanza… porque tarde o temprano deberemos de experimentar situaciones similares en nuestro caminar por esta vida.


La historia bíblica de este devocional se encuentra en Lucas 9:10-17


Las horas del día van pasando, los enfermos van siendo curados milagrosamente por el Poder de Dios manifestado a través de Su Hijo Jesucristo, las enseñanzas se suceden entre sanidad y sanidad, y el sol comienza a ponerse en el horizonte.

La oscuridad va apoderándose del paisaje, y la muchedumbre no cesa en su empeño por aprovechar cada gramo de Amor y Poder de Jesús:

Lucas 9:12-14  Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto. 13 Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud. 14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta


La gran cantidad de personas que se hallaban en las herbosas llanuras junto a Jesús, no hacía ningún ademán de marcharse a sus hogares, o de buscar un lugar para pernoctar en las aldeas aledañas.

Allí estaban todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes... atrapados por la Gracia de Jesús.

Los Discípulos, exhaustos también ellos, miraban a los cielos, y previendo que muchas personas de las que los rodeaban no tenían ninguna clase de alimento, se acercan a Jesús para que Él mande a sus seguidores a sus casas, o al menos a procurarse una cantidad suficiente de comida que les alimente.

Antes de que el sol haya bajado completamente, la multitud debería moverse para resolver este gran problema.

No obstante, la respuesta que reciben de Jesús no es la que ellos esperan.

Es más, quedan sorprendidos ante su contestación.

·        Jesús no va a decir a la muchedumbre que recorra la región en busca de sustento.

·         Jesús quiere que sean sus discípulos los que den de comer a más de cinco mil personas, todas ellas sentadas en el césped de la llanura.  

 

Los Discípulos se miran unos a otros. -¿Hemos oído bien?, se habrán preguntado entre ellos. 

Imagino que hasta habrán reclamado: -Pero Jesús, eso es imposible. Nosotros no tenemos tanto pan ni tanto pescado como para dar de comer a miles de personas. Es imposible poder atenderlos con lo poco que tenemos en nuestras manos, la respuesta lógica a la realidad que vivían.

 

Esa realidad era en el plano natural, pero Jesús quería enseñarles, llevarlos a otra dimensión.                                    Los Discípulos estaban en pleno aprendizaje, debía familiarizarse con lo sobrenatural y El Maestro sabía que ese era un momento especial para que lo experimentaran.

 

Como ellos, nosotros también somos desafiados a creer en milagros.

 

La Escritura está plagada de ellos para alimentar nuestra fe, los Hechos Poderosos de nuestro Señor desafían todo lo natural que tenemos delante de nuestros ojos.

ü El crea, porque es Creador,

ü Restaura porque tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas,

ü Libera de cadenas del mal, de yugos de esclavitud, que son invisibles en el plano humano, pero Él les ha vencido y con Su Autoridad, le ordena y se apartan delante de Su Presencia.

ü Él ha derrotado a satanás y a todas sus huestes del mal, a la maldición y a la muerte.

Así de Poderoso es nuestro Señor y Maestro Jesucristo, el domina lo natural y lo sobrenatural, todo a la orden de su Voz sucumbe o se levanta, nada queda igual cuando Él está presente.

Debemos de saberlo, pero sobre todo experimentarlo.

 

Siguiendo el relato bíblico, no sabemos si los Discípulos habían perdido la memoria a corto plazo. Pues, no hacía mucho tiempo atrás, ellos mismos sanaban enfermos, expulsaban demonios y hablaban con denuedo y coraje sobre el del Reino de los Cielos.

En los informes de sus misiones, habían relatado cómo habían visto milagros y portentos, pero en este momento, solo miraban con desaliento lo poco que tenían para dar de comer a miles de personas: cinco panes y dos peces, apenas lo suficiente para alimentar a un matrimonio con hijos.

¿Qué sería de ellos ahora? ¿Qué sería de esas miles de personas hambrientas?

Los Discípulos no veían más allá de sus narices, no se daban cuenta que Jesús estaba de su lado, y que lo imposible se convierte en posible cuando Él está presente.

 

¿Cuántas veces nos sucede a nosotros lo mismo? Solamente miramos lo que poseemos, lo que logramos y lógicamente, somos escasos.

·        Sin embargo, cuando ponemos nuestra mirada de fe en Cristo, nada es imposible

·        Con Él, los más impresionantes y estremecedores milagros se suceden delante de nosotros, para hacernos entender que no estamos solos.

·        El Señor de la Obra siempre respalda a Sus Obreros.

 

Cinco panes y dos peces es más que suficiente como para que el Poder, la Misericordia y el Amor de Jesús se manifiesten de forma sorprendente y perfecta. 

Nuestro Dios es Admirable.

 

Ante el desconcierto de sus confundidos discípulos, Jesús toma las riendas de la situación.

Jesús no se mantiene al margen de la necesidad de sus seguidores, y toma de lo poco para transformarlo en un canto a la Provisión y Bondad de Dios: 

Lucas 9:16 -17 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. 17 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos.

 

Jesús, provocando que Sus Discípulos despierten espiritualmente, toma los panes y los peces para bendecirlos, no sin antes, rogar a los presentes que se recostasen en el césped para comenzar a comer en breve.

Ya bien organizados, Jesús levanta al cielo estos pocos alimentos con el objetivo de que El Padre, Señor, Creador y Proveedor los bendiga para que participara toda la multitud.

Sin que todavía nadie se diera cuenta, ya comienza a obrar lo Sobrenatural de Dios

Los discípulos toman la canasta y la van pasando de grupo en grupo. Todos van tomando, hasta saciarse.

Y así ocurre el milagro de provisión, todos han comido y han quedado plenamente satisfechos.  

 

Cuando todos han acabado de probar bocado, las cestas de sobras de esta espectacular y portentosa comida llegan a superar lo que, en primera instancia, tenían los discípulos para compartir con más de cinco mil personas, una cantidad humana realmente desafiante en lo que a la provisión se refiere.

De forma sorprendente, el sobrante de la comida se recoge en doce cestas llenas hasta los topes.

Si alguien todavía hubiera querido repetir, había más que suficiente.

Los discípulos, sorprendidos ante la formidable acción de su Maestro, y un tanto avergonzados por no aplicar la fe a un problema que, junto a Jesús, siempre tiene solución, entendieron que Dios siempre se apiada de su creación, que provee en abundancia en tiempos de carencia.

 

Jesús nuestro Maestro nos sigue enseñando desde la Verdad, la Justicia y el Amor.  

 

Una nueva lección que tuvieron que aprender los doce Discípulos de Jesús, y una enseñanza que no podemos, ni debemos olvidar.

Cuando enfrentamos la necesidad, a nuestra  limitación, cuando la preocupación quiera dar lugar a la duda, podemos confiar que Cristo motivará nuestra fe a provocar milagros. 

Es el desafío de los Discípulos de esta hora de la humanidad, ahí nos encontramos nosotros…

·        Ante un muro de nuestras desdichas que nos parezca infranqueable, la dicha del perdón puede alcanzar a los perdidos.

·        Ante un diagnostico en que el hombre limitado nada puede hacer, el Poder ilimitado de nuestro Dios puede manifestarse, si encuentra un corazón con fe.

·        Ante una crisis económica, en que pareciera que lo poco que percibimos de jornal no alcanzará para nuestras necesidades, Jesús puede hacer una vez más  este milagro sobreabundante y sorprender nuestro corazón con fe renovada.

·        Ante multitudes que en este mundo no tienen esperanza, atemorizados por las malas noticias de  guerras, pestes, enfermedades, sequías…

ü Hay un Salvador que sigue caminando por las aldeas, las ciudades, los pueblos, las naciones…

ü Sus Discípulos tienen en Pan del Cielo, Jesús nos dará  del Maná escondido…

ü A los ojos humanos las Buenas Noticias del Evangelio son solo palabras, pero para un Discípulo lleno de fe, cada Palabra de este Poderoso Mensaje hace volver el corazón del pecador al Dios y Padre, hace que el mal retroceda, que la enfermedad suelte los cuerpos, que las pestes se sequen por Su Poder, que la Lluvia del Cielo caiga bendiciendo la tierra para proveer a todo ser viviente.

Ese es nuestro Buen Dios que sigue dando oportunidad a esta humanidad perdida, hay un Camino al Padre, es Jesucristo.

Y hay una Iglesia que no debe detenerse en alcanzar a los hambrientos, a aquellos que necesitan ver que Dios sigue obrando.

Levántate Discípulo, no dudes ni te intimides, Dios tiene todo lo que la humanidad necesita para ser saciada.

Salmos 65: 4-5 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. 5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar.