Domingo, 22 de Octubre del 2023

Marcos 10:52

                                                                                                                                                                        Día 22

Marcos 10:52 Vete, tu fe te ha salvado...

Una historia muy conmovedora la de este ciego, Bartimeo es su nombre, él sin dudarlo, enterado que Jesús estaba pasando, empezó a llamarlo a gritos para que le diera la vista.

Usted puede leer la historia completa en Marcos 10:46-52

Marcos 10:46-47  Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!  

En primer lugar llama la atención su fe, que no podía ocultarla y que estaba dispuesto a confrontarla a quien saliera a su encuentro.

Marcos 10:48  Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

No le importó nada más que alcanzar su cometido, sabiendo que podía lograrlo si Jesús así lo disponía.  Y El Maestro lo llamó…

Marcos 10:49  Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 

Si reflexionamos pausadamente en el testimonio que nos da este ciego, llegaremos a la conclusión que su proceder es ejemplar.

Es así como debe obrar quien tiene fe.

Es así que debemos proceder nosotros, los creyentes  cada día, enfrentando cada una de  nuestras necesidades.

§  La fe no se discute, ni se amilana.

§  La fe clama y confía alcanzar lo que pide, segura que habrá de alcanzarlo.

§  No se da por vencida y no considera un no por respuesta,

§  Convencida que el Señor le dará lo que pide y si no lo hace, será porque no ha sido oído, por lo que debe levantar aún más la voz  e insistir.

§  Es decir que inmediatamente cambia de estrategia, subiendo el tono o buscado cualquier otra forma de llegar al Señor. Grita, exclama, se hace notar.

§  Porque sabe que se trata de un problema de comunicación, de un error en su forma de pedir. Ante el clamor, el gemido, la súplica insistente, es el que Dios responde

§  Convencida que una vez corregido el accionar, una vez que el Señor la oiga, procederá a concederle lo que ha pedido.

§  ¡Eso es fe! 

Marcos 10:52  Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista,

 

Meditando sobre lo ocurrido, examinemos nuestra fe.

ü ¿Qué tanto se aproxima a la fe del ciego?

Esta es la fe que debemos testimoniar con nuestros actos cotidianos.

ü ¿Qué tan cerca estamos?

ü ¿Cuáles son las consecuencias de esa cercanía o esa lejanía con la que vivimos nuestra fe?

ü ¿Estamos satisfechos, o es necesario hacer algunos ajustes?

ü ¿Por dónde empezaremos?

ü ¿Qué será necesario para fortalecer nuestra fe?

Empecemos a ejercitarnos en ello.

§  Recordemos que la fe es el recurso que nos permite modificar nuestra realidad, por Gracia de Dios.

Es la acción de Dios en el mundo, en atención a nuestros ruegos.

Es recibir lo que Dios nos ha prometido a través de nuestras oraciones.

§  Él atenderá nuestras súplicas.

Convencidos de ello, hemos de rogar sin tregua, sin vergüenza y sin miramientos, haciendo caso omiso a los reproches que pudieran surgir llamándonos al orden.

Nuestra fe ha de ser ciega y no descansará hasta lograr aquella manifestación de Dios que buscamos en nuestras vidas, sin importar el qué dirán, ni los que desean detenernos, ni las llamadas de atención, exigiendo que volvamos a la cordura.

§  Dios mostrará Su Poder para fortalecer nuestra fe y mostrar al mundo Su Obrar

Así, pues, la fe, nos elevará por encima de cualquier obstáculo que pudiera surgir, hasta alcanzar el propósito que sabemos que Dios hará posible por amor. 

Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 

Vivimos en un mundo de ciegos, en el que muy pocos alcanzan la iluminación del Señor para ver todo con sus ojos, tal como Él las ve. Sin olvidar que nosotros también estuvimos ciegos en el mundo...

Pero adoptar esta visión no es solo cuestión de voluntad; no está en nuestras manos; será imposible sin la ayuda del Señor.

La buena noticia es que Él siempre está dispuesto a ayudarnos; solo espera que se lo pidamos para concedérnoslo.

ü Si creemos en Él, lo conseguiremos.

ü De eso se trata: de creer en Él, como el ciego de este pasaje, que clama insistentemente y no se detiene ante nada.

El Señor quiere que todos veamos como Él; que todos recuperemos la vista; es cuestión de pedírselo. Él la dará gustoso  a quien se la pide con perseverancia.

La Conversión es un Camino que comienza con el convencimiento que sin Él somos nada y que no habrá nada mejor para nuestras vidas que abandonarnos a Su Voluntad.

De allí que como Bartimeo, el ciego de esta historia, debemos pedir insistentemente a Jesús que nos conceda la Gracia de ver.

Pedir valientemente, sin temor a incomodar a quienes nos toman por locos, por indiscretos o vehementes.

No tengamos miedo de importunar a Jesús, que Él nos está esperando con los brazos abiertos. 


Bartimeo al ser llamado por Jesús, accionó rápidamente

Marcos 10:50 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.

La capa o manto consistía en un paño cuadrado de lino o algodón que se echaba sobre los hombros y que caía hacia las piernas, con dos aberturas en los brazos. Se usaba sobre el vestido, o podía llevarse colgado de un hombro

La capa no podía usarse para trabajar, se constituía en un impedimento, se deja bien claro que la capa se quitaba para trabajar,

Mateo 24: 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

Era una costumbre y una formalidad usar la capa en esos tiempos, pero a la vez  representa un tipo de impedimento para lograr una meta de alcanzar algo.

 

Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Jericó había una gran multitud y el ciego Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando.

Mendigo: Persona que para su subsistencia depende de limosnas o donaciones que  pide de otros.                    Los mendigos eran comunes en los tiempos bíblicos. Se sentaban a la orilla de los polvorientos caminos, o junto al basural de la localidad, o a las puertas de la ciudad o del templo, y pedían limosnas de los transeúntes.

En el Antiguo Testamento  las palabras usadas en hebreo  son el dal, que significa pobre,1 Samuel 2:8 

Y ebyôn, que significa menesteroso, con el sentido de necesitado. Éxodo 23:6, Deuteronomio 15:4 

Así nos encontramos cuando no tenemos a Jesús, mendigando y ciegos, pues nuestra naturaleza humana no es suficiente para salvarse sin Cristo.

Bartimeo se despojó de todo obstáculo que pudiera impedir que llegara rápidamente al Señor, no le importó que su capa fuese de lino ó de algodón, lo que era importante para él, era que la capa le impedía llegar rápidamente al Maestro, y por eso la arrojó.

Tal vez alguno de nosotros deba de arrojar "alguna capa" que te impida llegar a Jesús,

ü Arrojar la capa de la duda, la incredulidad

ü La capa de los placeres, la diversión, los entretenimientos.

ü La capa de la ira y el enojo,

ü Arrojar la capa de los celos, la envidia, la ira, el rencor, el odio,  

ü La capa del adulterio y la fornicación,

ü La capa de la pornografía, la lascivia, promiscuidad

ü Arrojar la capa de la arrogancia, el orgullo, la soberbia.

ü La capa de la intolerancia, prejuicios, la contención

ü Todo aquello que nos  está siendo estorbo para que Dios cumpla Su Propósito en nuestras vidas,

Despojémonos de todo eso de una vez por todas.

Efesios 4:22-24 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.


Bartimeo es un ejemplo de fe y de decisión

Marcos 10:50-52 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

ü Creyó en Jesús

ü Buscó llamar la atención

ü Procuró que se acercara

ü Se despojó de su pasado

ü Por fe recibió su milagro

ü Se convirtió en seguidor, discípulo de Cristo

Este hombre que tuvo una vida en oscuridad, al abrir sus ojos, lo primero que vio fue a Jesús, el Dador de la vida, de la Salvación, su Sanador… debía ser su Señor, no podía otra cosa que rendirse y seguirle.

 

Bartimeo era tenaz, si gritaba aunque quisieron callarlo, y había seguido gritando para que Jesús le oyera, le seguiría de cerca a Aquel que con sólo preguntarle qué necesitaba le cambio la vida… 


Cristo se ha revelado a nosotros, dándonos la visión del Reino, no podemos detenernos, por Su Gracia hemos salido de la miseria y la mendicidad, nos ha enriquecido, nos ha bendecido, y ha abierto nuestros ojos para que en el Nombre de Jesús rescatemos a otros, del lugar que Él nos sacó.