Marcos 10:52
Día 22
Marcos 10:52 Vete, tu fe te ha salvado...
Una historia muy conmovedora la de este ciego, Bartimeo es su nombre, él sin dudarlo, enterado que Jesús estaba pasando, empezó a llamarlo a gritos para que le diera la vista.
Usted puede leer la historia completa en Marcos 10:46-52
Marcos 10:46-47 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
En primer lugar llama la atención su fe, que no
podía ocultarla y que estaba dispuesto a confrontarla a quien saliera a su
encuentro.
Marcos 10:48 Y muchos le
reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten
misericordia de mí!
No le importó nada más que alcanzar su cometido, sabiendo que podía lograrlo si Jesús así lo disponía. Y El Maestro lo llamó…
Marcos 10:49 Entonces Jesús,
deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza;
levántate, te llama.
Si reflexionamos pausadamente en el testimonio
que nos da este ciego, llegaremos a la conclusión que su proceder es ejemplar.
Es así como debe obrar quien tiene fe.
Es así que debemos proceder nosotros, los
creyentes cada día, enfrentando cada una
de nuestras necesidades.
§
La fe no se discute, ni se amilana.
§
La fe clama y confía alcanzar lo que pide, segura que habrá
de alcanzarlo.
§
No se da por vencida y no considera un no por respuesta,
§ Convencida que el Señor le dará lo que pide y si no lo hace, será porque no ha sido oído, por lo que debe levantar aún más la voz e insistir.
§
Es decir que inmediatamente cambia de estrategia, subiendo el
tono o buscado cualquier otra forma de llegar al Señor. Grita, exclama, se hace
notar.
§
Porque sabe que se trata de un problema de comunicación, de
un error en su forma de pedir. Ante el clamor, el gemido, la súplica insistente, es el que Dios responde
§
Convencida que una vez corregido el accionar, una vez que el
Señor la oiga, procederá a concederle lo que ha pedido.
§
¡Eso es fe!
Marcos 10:52 Y Jesús le dijo: Vete,
tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista,
Meditando sobre lo ocurrido, examinemos nuestra fe.
ü
¿Qué tanto se aproxima a la fe del ciego?
Esta es la fe que debemos testimoniar con nuestros actos
cotidianos.
ü
¿Qué tan cerca estamos?
ü
¿Cuáles son las consecuencias de esa cercanía o
esa lejanía con la que vivimos nuestra fe?
ü
¿Estamos satisfechos, o es necesario hacer
algunos ajustes?
ü
¿Por dónde empezaremos?
ü
¿Qué será necesario para fortalecer nuestra fe?
Empecemos a ejercitarnos en ello.
§
Recordemos que la fe es el recurso que nos permite modificar
nuestra realidad, por Gracia de Dios.
Es la acción de Dios en el mundo, en atención a nuestros
ruegos.
Es recibir lo que Dios nos ha prometido a través de nuestras
oraciones.
§
Él atenderá nuestras súplicas.
Convencidos de ello, hemos de rogar sin tregua, sin vergüenza
y sin miramientos, haciendo caso omiso a los reproches que pudieran surgir
llamándonos al orden.
Nuestra fe ha de ser ciega y no descansará hasta lograr
aquella manifestación de Dios que buscamos en nuestras vidas, sin importar el
qué dirán, ni los que desean detenernos, ni las llamadas de atención, exigiendo
que volvamos a la cordura.
§
Dios mostrará Su Poder para fortalecer nuestra fe y mostrar
al mundo Su Obrar
Así, pues, la fe, nos elevará por encima de cualquier
obstáculo que pudiera surgir, hasta alcanzar el propósito que sabemos que Dios
hará posible por amor.
Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Vivimos en un mundo de ciegos, en el que muy pocos alcanzan la iluminación del Señor para ver todo con sus ojos, tal como Él las ve. Sin olvidar que nosotros también estuvimos ciegos en el mundo...
Pero adoptar esta visión no es solo cuestión de
voluntad; no está en nuestras manos; será imposible sin la ayuda del Señor.
La buena noticia es que Él siempre está
dispuesto a ayudarnos; solo espera que se lo pidamos para concedérnoslo.
ü
Si creemos en Él, lo conseguiremos.
ü
De eso se trata: de creer en Él, como el ciego de este
pasaje, que clama insistentemente y no se detiene ante nada.
El Señor quiere que todos veamos como Él; que todos recuperemos la vista; es cuestión de pedírselo. Él la dará gustoso a quien se la pide con perseverancia.
La Conversión es un Camino que comienza con el
convencimiento que sin Él somos nada y que no habrá nada mejor para nuestras
vidas que abandonarnos a Su Voluntad.
De allí que como Bartimeo, el ciego de esta
historia, debemos pedir insistentemente a Jesús que nos conceda la Gracia de
ver.
Pedir valientemente, sin temor a incomodar a
quienes nos toman por locos, por indiscretos o vehementes.
No tengamos miedo de importunar a Jesús, que Él
nos está esperando con los brazos abiertos.
Bartimeo al ser llamado por Jesús, accionó rápidamente
Marcos 10:50
Él entonces, arrojando su capa, se levantó y
vino a Jesús.
La capa o manto consistía en un paño cuadrado de lino o algodón que se echaba sobre los hombros y que caía hacia las piernas, con dos aberturas en los brazos. Se usaba sobre el vestido, o podía llevarse colgado de un hombro
La capa no podía usarse para trabajar, se
constituía en un impedimento, se deja bien claro que la capa se quitaba para
trabajar,
Mateo 24: 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para
tomar su capa.
Era una costumbre y una formalidad usar la capa en
esos tiempos, pero a la vez representa un tipo de impedimento para lograr
una meta de alcanzar algo.
Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a
Jericó había una gran multitud y el ciego Bartimeo estaba sentado junto al
camino mendigando.
Mendigo: Persona que para su subsistencia depende de
limosnas o donaciones que pide de otros. Los mendigos eran comunes en los tiempos bíblicos. Se sentaban a la orilla de
los polvorientos caminos, o junto al basural de la localidad, o a las puertas
de la ciudad o del templo, y pedían limosnas de los transeúntes.
En el Antiguo Testamento las palabras usadas en hebreo son el dal, que significa pobre,1 Samuel 2:8
Y ebyôn, que significa menesteroso, con el sentido de necesitado. Éxodo 23:6, Deuteronomio 15:4
Así nos encontramos cuando no tenemos a Jesús, mendigando y
ciegos, pues nuestra naturaleza humana no es suficiente para salvarse sin Cristo.
Bartimeo se despojó de todo obstáculo que pudiera impedir que llegara rápidamente al Señor, no le importó que su capa fuese de lino ó de algodón, lo que era importante para él, era que la capa le impedía llegar rápidamente al Maestro, y por eso la arrojó.
Tal vez alguno de nosotros deba de arrojar "alguna capa" que te
impida llegar a Jesús,
ü Arrojar
la capa de la duda, la incredulidad
ü La
capa de los placeres, la diversión, los entretenimientos.
ü La
capa de la ira y el enojo,
ü Arrojar
la capa de los celos, la envidia, la ira, el rencor, el odio,
ü La
capa del adulterio y la fornicación,
ü La
capa de la pornografía, la lascivia, promiscuidad
ü Arrojar
la capa de la arrogancia, el orgullo, la soberbia.
ü La
capa de la intolerancia, prejuicios,
ü Todo
aquello que nos está siendo estorbo para
que Dios cumpla Su Propósito en nuestras vidas,
Despojémonos
de todo eso de una vez por todas.
Efesios 4:22-24 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Bartimeo es un ejemplo de fe y de decisión
Marcos 10:50-52 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino
a Jesús. 51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué
quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo:
Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en
el camino.
ü Creyó en Jesús
ü Buscó llamar la atención
ü Procuró que se acercara
ü Se despojó de su pasado
ü Por fe recibió su milagro
ü Se convirtió en seguidor, discípulo
de Cristo
Este hombre que tuvo una vida en oscuridad, al abrir sus ojos, lo
primero que vio fue a Jesús, el Dador de la vida, de la Salvación, su Sanador… debía
ser su Señor, no podía otra cosa que rendirse y seguirle.
Bartimeo era tenaz, si gritaba aunque quisieron callarlo, y había seguido gritando para que Jesús le oyera, le seguiría de cerca a Aquel que con sólo preguntarle qué necesitaba le cambio la vida…
Cristo se ha revelado a nosotros, dándonos la visión del Reino, no podemos
detenernos, por Su Gracia hemos salido de la miseria y la mendicidad, nos ha
enriquecido, nos ha bendecido, y ha abierto nuestros ojos para que en el Nombre
de Jesús rescatemos a otros, del lugar que Él nos sacó.