Jueves, 8 de Agosto del 2024

Marcos 11:26

Día 8

Devocional escrito por Graciela Alarcón de Chaves

Marcos 11:26… Si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará…

 

En este devocional el Señor Jesucristo nos recuerda a nosotros Sus Hijos; que perdonar es un acto esencial para poder recibir el Perdón del Señor.

Es por eso que perdonar es un Acto Divino:

 

Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

 

Mateo 6: 15 Más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

 

La importancia de perdonar es una virtud valorada, en Su Palabra.

Dios lo expresa como una actitud clara para lograr La Paz y armonía en nuestras relaciones con los demás.

 

Perdonar no es una tarea fácil de realizar, muchas veces nos sentimos dolidos por el comportamiento de las otras personas y la idea de dejar pasar lo que nos han hecho, parecería una acción imposible de lograr.

 

El perdón no es solo una tarea que debemos cumplir como cristianos, sino que es una necesidad para nuestra vida espiritual y emocional.

 

Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

 

Marcos 11:25   Y cuando llega, la halla barrida y adornada.

 

¿Por qué es importante perdonar?

Cuando tenemos en nuestro corazón rencor, ira, o venganza hacia alguien; no sólo estamos dañando nuestras propias vidas, sino que también nos estamos alejando de la Presencia de Nuestro Padre Amoroso.

 

El perdón es una actitud que nos permite dejar atrás el pasado y  poder avanzar en

el Propósito que Dios tiene hacia nuestras vidas.

Cuando perdonamos, libramos todo el resentimiento que hemos construido dentro de nosotros.

Al experimentar esta Obra de Dios en nosotros podemos tener una sensación de paz y ser libres.

 

Además perdonar es un acto de amor y compasión hacia el otro.

Al hacerlo estamos reconociendo nuestra propia humanidad y entendimiento ya que nosotros como los demás podemos fallar, cometer errores y equivocaciones.

 

Colosenses 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

 

Hay unos puntos  que quisiera compartir

1.   Aprender a escuchar y entender al prójimo

Cuando perdonamos no necesitamos justificar el comportamiento de la otra persona, pero si es importante entender de dónde viene y qué circunstancia pudo existir. Aprender a escuchar y dialogar con la otra persona, es el primer paso para tener una solución.

 

2.   No esperar disculpas

Aunque sería ideal que la otra persona se disculpe y admita su error, muchas veces eso no ocurre.

No es necesario que esperemos una disculpa para perdonar ya que el perdón es una actitud que nace en nuestro propio corazón que fue redimido por El Señor.

 

3.   Aprender a entregar

Cuando tenemos nuestro corazón lleno de resentimiento hacia alguien nos estamos haciendo daño continuamente a nosotros mismos.

Debemos entregar ese rencor y dejar ir esos sentimientos negativos.

Cuando tomamos esas decisiones, alegramos el corazón de Dios, y dejamos que su Espíritu Santo nos transforme.

 

4.   El perdón es un acto divino

Cumplir con este mandato es una excelente  decisión, Y JUNTO AL PERDON, TAMBIÉN OLVIDAMOS.

Porque podemos decir “te perdono”,  pero cada dos por tres, me acuerdo, lloro, y a eso le sumo odio… Entonces, no perdoné. Solo fueron palabras.

 

En cambio cuando entregamos, el perdón nos permitirá avanzar hacia una vida más plena y de bienestar..

PERDONAR Y SER PERDONADO son experiencias únicas y liberadoras.

¡Perdón, pequeña palabra, pero tan poderosa!

Tiene el poder para transformar las personas y las situaciones.

Sanar heridas, restaurar, romper años de odio, raíz de amargura, problemas familiares.

Todos en algún momento nos hemos comportado incorrectamente, o nos han lastimado.

Por eso es tan importante estar llenos del Espíritu Santo de Dios.

¡Éste será Quien a nuestra alma nos amoneste, SIEMPRE PARA BIEN!

 

¡Bendiciones Hermanos!