Marcos 12:27
Día 13
Devocional escrito por Juan Díaz
Marcos 12:27 Dios no es
Dios de muertos, sino Dios de vivos…
En esta primera parte de este
versículo, Jesús afirma que la relación de Dios con los seres humanos no se
interrumpe con la muerte física.
Esta frase es el cierre de una de
las defensas más claras de Jesús sobre la inmortalidad del alma y la certeza de
la resurrección.
Pero para entenderlo hay que
ponerse en contexto.
Si retrocedemos hasta el versículo 18, esta enseñanza lleva por título “La pregunta sobre la resurrección”.
Se aconseja leer la historia completa tal y como es en La biblia, pero, en resumen sucedió de la siguiente manera y los podemos dividir en tres partes:
1.
La pregunta de los
saduceos (Versículos 18-23)
Un grupo de religiosos llamados
saduceos (que no creían que la gente pudiera resucitar) van a ver a Jesús para
ponerle una “trampa”.
Le inventan una historia exagerada:
Una mujer se casa con un hombre y este muere sin dejar hijos.
Por ley, el hermano menor debe
casarse con la viuda, pero resulta que ese hermano también muere y así pasa
sucesivamente con siete hermanos en total.
Al final, también muere la mujer.
La pregunta tramposa que le hacen a
Jesús es: “Cuando resuciten, ¿de cuál de los siete será esposa? Porque los
siete estuvieron casados con ella”
Pensaban que con este dilema la
idea de la resurrección podía ser refutada.
2.
La respuesta de Jesús (Versículos
24-25)
Jesús les dice que están muy
equivocados por dos razones: no conocen Las Escrituras ni el Poder de Dios.
Les explica que la vida después de
la muerte no es una simple continuación de esta vida terrenal.
En el Cielo, las personas no se
casan ni se divorcian y que serán como los ángeles.
Es decir, las relaciones humanas
allá serán distintas y perfectas, por lo que su problema acerca “de quién será
esposa”, ni siquiera puede llegar a suceder.
3.
El argumento final de
Jesús (Versículos 26-27)
Para terminar de ganarles el
argumento, Jesús cita un texto que ellos respetaban mucho (la historia de
Moisés y la zarza ardiente).
Les recuerda que Dios dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”
Jesús les hace ver que Dios habló
en presente “Yo soy”, no
en pasado, por lo tanto, aunque esos personajes bíblicos ya habían muerto
físicamente hace siglos, para Dios siguen vivos.
Al presentarse como el Dios de
personajes históricos que ya habían fallecido hace siglos, Dios demuestra que,
para Él, la existencia y la comunión con ellos sigue estando plenamente activa.
El versículo completo de nuestro
devocional dice:
Marcos 12:27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de
vivos;
así que vosotros mucho erráis.
Al afirmar que Dios es un Dios de
vivos, Jesús establece que la comunión con Dios es la definición misma de la
vida.
Si alguien está en Pacto con Él, la
muerte biológica es solo un estado temporal, no un punto final.
Para Dios, la línea entre la vida y
la muerte no es un abismo, sino algo que Su Poder atraviesa sin problemas.
Y cuando les dice “…mucho erráis” es una de las correcciones más severas
de Jesús a los líderes religiosos.
El error de los saduceos no era un detalle menor, era un gran error por dos razones:
Ø Ignorar Las Escrituras: Leían el texto, pero no entendían el carácter de
Dios detrás de las palabras.
Ø Ignorar el Poder de Dios: Limitaban la capacidad de Dios a lo que ellos
podían comprender físicamente.
La enseñanza final es que el error
espiritual nace de “empequeñecer” o subestimar a Dios.
Jesús termina la discusión dejando
claro que la resurrección no es solo una posibilidad futura, sino una realidad
que se sustenta por la naturaleza misma de Dios.
Entonces la pregunta que debemos
hacernos es: ¿Realmente confío en Dios? ¿O lo estoy subestimando?
A veces nos pasa igual que los
saduceos, nos estresamos intentando descifrar el futuro o resolver problemas
con nuestra lógica limitada.
Intentamos medir el Poder de Dios con nuestra propia regla, y quizá no de una forma intencionada, sino de forma inconsciente, pero debemos saber y siempre tener presente que Dios va a hacer las cosas a una escala mucho mayor y más perfecta de lo que podamos imaginar.
Este pasaje también nos aconseja en
conocer a Dios y relacionarnos con Él mediante Su Palabra.
Si tenemos dudas o incertidumbre, Él
siempre tiene una respuesta para nosotros en Las Escrituras.
En conclusión:
No limitemos a Dios con nuestra
lógica, no intentemos resolver el futuro o nuestros problemas usando nuestras
fuerzas o nuestro entendimiento humano.
El Poder de Dios opera a un nivel mucho
mayor.
Y cuando haya confusión o vayamos
por mal camino, equilibremos nuestra vida buscando lo que dice La Biblia (Su
Palabra) y lo que Él es capaz de hacer (Su Poder).
Dios te bendiga.