Domingo, 13 de Septiembre del 2026

Marcos 12:27

Día 13

Devocional escrito por Juan Díaz

Marcos 12:27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos…

 

En esta primera parte de este versículo, Jesús afirma que la relación de Dios con los seres humanos no se interrumpe con la muerte física.

Esta frase es el cierre de una de las defensas más claras de Jesús sobre la inmortalidad del alma y la certeza de la resurrección.


Pero para entenderlo hay que ponerse en contexto.

Si retrocedemos hasta el versículo 18, esta enseñanza lleva por título “La pregunta sobre la resurrección”.

Se aconseja leer la historia completa tal y como es en La biblia, pero, en resumen sucedió de la siguiente manera y los podemos dividir en tres partes:

 

1.   La pregunta de los saduceos (Versículos 18-23)

Un grupo de religiosos llamados saduceos (que no creían que la gente pudiera resucitar) van a ver a Jesús para ponerle una “trampa”.

Le inventan una historia exagerada: Una mujer se casa con un hombre y este muere sin dejar hijos.

Por ley, el hermano menor debe casarse con la viuda, pero resulta que ese hermano también muere y así pasa sucesivamente con siete hermanos en total.

Al final, también muere la mujer.

La pregunta tramposa que le hacen a Jesús es: “Cuando resuciten, ¿de cuál de los siete será esposa? Porque los siete estuvieron casados con ella”

Pensaban que con este dilema la idea de la resurrección podía ser refutada.

 

2.    La respuesta de Jesús (Versículos 24-25)

Jesús les dice que están muy equivocados por dos razones: no conocen Las Escrituras ni el Poder de Dios.

Les explica que la vida después de la muerte no es una simple continuación de esta vida terrenal.

En el Cielo, las personas no se casan ni se divorcian y que serán como los ángeles.

Es decir, las relaciones humanas allá serán distintas y perfectas, por lo que su problema acerca “de quién será esposa”, ni siquiera puede llegar a suceder.

 

3.   El argumento final de Jesús (Versículos 26-27)

Para terminar de ganarles el argumento, Jesús cita un texto que ellos respetaban mucho (la historia de Moisés y la zarza ardiente).

Les recuerda que Dios dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”

Jesús les hace ver que Dios habló en presente “Yo soy”, no en pasado, por lo tanto, aunque esos personajes bíblicos ya habían muerto físicamente hace siglos, para Dios siguen vivos.

Al presentarse como el Dios de personajes históricos que ya habían fallecido hace siglos, Dios demuestra que, para Él, la existencia y la comunión con ellos sigue estando plenamente activa.

 

El versículo completo de nuestro devocional dice:

Marcos 12:27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos;

así que vosotros mucho erráis.

 

Al afirmar que Dios es un Dios de vivos, Jesús establece que la comunión con Dios es la definición misma de la vida.

Si alguien está en Pacto con Él, la muerte biológica es solo un estado temporal, no un punto final.

Para Dios, la línea entre la vida y la muerte no es un abismo, sino algo que Su Poder atraviesa sin problemas.

 

Y cuando les dice “…mucho erráis” es una de las correcciones más severas de Jesús a los líderes religiosos.

El error de los saduceos no era un detalle menor, era un gran error por dos razones:

Ø Ignorar Las Escrituras: Leían el texto, pero no entendían el carácter de Dios detrás de las palabras.

Ø Ignorar el Poder de Dios: Limitaban la capacidad de Dios a lo que ellos podían comprender físicamente.

 

La enseñanza final es que el error espiritual nace de “empequeñecer” o subestimar a Dios.

Jesús termina la discusión dejando claro que la resurrección no es solo una posibilidad futura, sino una realidad que se sustenta por la naturaleza misma de Dios.

 

Entonces la pregunta que debemos hacernos es: ¿Realmente confío en Dios? ¿O lo estoy subestimando?

 

A veces nos pasa igual que los saduceos, nos estresamos intentando descifrar el futuro o resolver problemas con nuestra lógica limitada.

Intentamos medir el Poder de Dios con nuestra propia regla, y quizá no de una forma intencionada, sino de forma inconsciente, pero debemos saber y siempre tener presente que Dios va a hacer las cosas a una escala mucho mayor y más perfecta de lo que podamos imaginar. 


Este pasaje también nos aconseja en conocer a Dios y relacionarnos con Él mediante Su Palabra.

Si tenemos dudas o incertidumbre, Él siempre tiene una respuesta para nosotros en Las Escrituras.

 

En conclusión:

No limitemos a Dios con nuestra lógica, no intentemos resolver el futuro o nuestros problemas usando nuestras fuerzas o nuestro entendimiento humano.

El Poder de Dios opera a un nivel mucho mayor.

Y cuando haya confusión o vayamos por mal camino, equilibremos nuestra vida buscando lo que dice La Biblia (Su Palabra) y lo que Él es capaz de hacer (Su Poder).

Dios te bendiga.