Marcos 9:23
Día 26
Marcos 9:23…Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Un
hombre lleno de preocupación, buscaba desesperadamente ayuda para su hijo.
Era
atormentado por un demonio que le quitaba el habla.
Le
relató a Jesús todo el sufrimiento que constantemente padecía su hijo por causa
de este espíritu maligno.
Constantemente
tomaba control de su cuerpo, lo sacudía con violencia, y lo tiraba al piso.
Con horror este padre observaba como brotaba espuma de la boca de su hijo, como maltrataba sus dientes, y como provocaba rigidez en su cuerpo. La impotencia marcó su vida durante mucho tiempo.
Marcos 9:17-18
Y respondiendo uno de la
multitud, dijo: Maestro, traje a ti a mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa
espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que
lo echasen fuera, y no pudieron.
Como
este hombre muchos se han acercado, incluso nosotros, presentando nuestras
aflicciones a Cristo.
Terrible
fue pasar tiempo sin encontrar respuesta, hasta que un día, oímos que Cristo
hacia milagros…
Jesús pidió que le llevaran al muchacho, e inmediatamente el demonio se manifestó. Tenía gran control de su vida, lo había atacado desde que era un niño. Muchas veces este espíritu intento matarlo.
Su afligido padre debe haber buscado ayuda desesperadamente, cansado de luchar por tantos años con esta situación. Pero cuando supo de Jesús, su espíritu debe haberse llenado de esperanza, clamó por misericordia, suplicó Su Ayuda, y recibió una Poderosa Palabra: al que cree todo le es posible.
Pongamos toda nuestra fe en El Señor Jesucristo.
Marcos 9: 19-23 Y respondiendo él, les dijo:
¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo
os he de soportar? Traédmelo. 20 Y se lo trajeron; y
cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien
cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Jesús
preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde
niño. 22 Y
muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes
hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23 Jesús
le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible
Esta promesa se
mantiene vigente para cada uno de nosotros.
Sólo debemos creer.
Creer: Es
estar firme, estable, establecido, firmemente persuadido y convencido, solido,
algo digno de confianza, seguro, verificado, establecido.
También es confiar
en, tener fe en, estar plenamente convencido de, reconocer, depender de alguien.
Es más que creer en las
doctrinas de la iglesia, viene de vocablo Pisteuo
que expresa dependencia y confianza personal que deviene en obediencia, e implica sometimiento a la Voluntad de Dios y una confesión positiva del Señorío de Jesús.
El padre del muchacho inmediatamente exclamó Creo, pero además suplicó: ayuda mi incredulidad.
Marcos 9:24 E inmediatamente el padre del muchacho
clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad
Muchos cristianos se sienten identificados con esta historia aparentemente contradictoria.
Aunque creemos en el Poder y el Amor de
Dios, cuando enfrentamos pruebas, a veces descubrimos que nuestra Fe no es tan fuerte
como habíamos pensado.
Cuando el padre dijo: Creo; ayuda mi incredulidad, no se estaba contradiciendo, simplemente estaba
reconociendo los límites de su Fe.
Notemos que Cristo no reprendió al padre desconsolado cuando le pidió ayuda para creer más profundamente.
En cambio, lo
ayudó y sacó al demonio de su hijo.
Es posible que a veces dudemos en pedir Fe porque
el Nuevo Testamento condena la falta de Fe constantemente.
De hecho, en el relato de Mateo acerca de este
mismo incidente, Cristo reprendió dos veces a los discípulos: cuando supo que
no habían podido sacar al demonio y cuando le preguntaron por qué habían
fallado.
Mateo 17:16-17, 19-20 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
La diferencia entre los discípulos y el padre de la
historia es que ellos habían estado con Jesús y se les había dado Poder para
sacar demonios. Deberían haber tenido suficiente Fe como para lograrlo.
El padre, por otro lado, no tenía acceso a Cristo de
la misma forma. Aun así, su Fe fue tan clara que llevó a su hijo con los
discípulos y, cuando ellos no pudieron ayudarle, tuvo el valor para pedirle a
Jesús más Fe.
En lo que se conoce como el Sermón del Monte,
Cristo animó a sus oyentes comparando a nuestro Padre Celestial con los padres
humanos:
Mateo 7:11si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a
vuestros hijos, ¿ cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas
cosas a los que le pidan?.
La fe definitivamente es algo bueno. Entonces, la forma de
crecer en fe es pedirle a Dios más fe.
Necesitamos Fe en Jesucristo para poder vencer las fuerzas del mal que atacan nuestras vidas.
Como
el problema que sufría este padre, muchas de las dificultades de nuestra vida
tienen un origen espiritual.
Las
soluciones que el mundo nos ofrece siempre serán insuficientes para responder a
las profundas necesidades del alma.
No perdamos más el
tiempo, la solución definitiva a nuestras penurias es Cristo.
Aun
cuando nos enfrentemos al más intimidante adversario, las Promesas en Su
Palabra pueden alentarnos para presentar batalla y salir victoriosos.
Con
Su Poderosa Palabra, Nuestro Señor ordena a cualquier enemigo que salga y no
vuelva más a nuestra vida.
Gracias a Su Poder podemos alcanzar la liberación total de cualquier atadura o cadena
Marcos 9: 25 Y cuando Jesús vio que la multitud se
agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo
te mando, sal de él, y no entres más en él.
Ante la Autoridad de Jesucristo el espíritu
inmundo salió del muchacho, para nunca
más volver.
Creer hizo posible el milagro de liberación.
Muchas
veces cuando estamos en pruebas, para muchas personas puede que nuestra situación
pueda parecerles irremediable. Hasta quizá
nos hayan llamado un caso perdido, sin ninguna esperanza.
Gloria
a Dios que las congregaciones están llenas de personas que han visto milagros
sorprendentes, vencido por Jesucristo quedaron el alcoholismo, drogadicción,
inmoralidad, mentira, adulterio, fornicación, enfermedad, miseria…ante el Poder
y la Autoridad de Cristo fueron derrotadas
todas esas fuerzas de las tinieblas.
Aunque nunca faltará quien lance diabólicas frases tratando de minimizar el Poder de Cristo en nuestra vida. Sucedió en tiempos bíblicos y sucede hoy.
Marcos 9:26
Entonces el espíritu, clamando
y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos
decían: Está muerto.
Para los espectadores de este milagro de liberación, el muchacho había muerto, para los espectadores del milagro de Cristo en nosotros, podemos estar muertos también, pero ningún ser humano tiene la última palabra sobre nuestra situación. Solo Dios.
Dios
sabe cuál es Su Voluntad para nuestra vida, y tiene el Poder para cumplirla
Quizá en nuestra búsqueda de soluciones no topamos con personas que en lugar servirnos de apoyo o ayudarnos a salir de nuestra precaria situación, nos hundieron más.
No podemos poner nuestra confianza en los hombres, siempre
terminaremos lastimados.
Jeremías
17:5
Así
ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su
brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Solo
hay Uno Digno de Confianza, solo hay uno Digno de Fe, Nuestro Señor y Salvador
Jesucristo.
Nunca
nos abandonará, tomará nuestra mano, nos enderezará, y nos dará el impulso
necesario para que nos pongamos en pie y sigamos
Marcos 9:27
Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.
Imaginemos un momento qué hermoso momento habrán vivido, ese padre que se
atrevió a acercarse a Jesús, ese hijo que no tenía vida pues vivía atormentado…
la vida para ellos presentaba un nuevo comienzo, el milagro de creer traería un disfrute que nunca antes habían
conocido.
Seguramente
la fe de esta familia tuvo que haber crecido, porque los desafíos siguientes
habrán sido también mayores.
Así ha sido nuestra experiencia de Fe, luego de haber recibido el milagro de liberación, de restauración, de sanidad…vendrán retos mayores, gigantes que vociferen amenazantes...
Por lo que debemos prepararnos espiritualmente para enfrentarlos en el Poder de Cristo.
Nunca venceremos en nuestras fuerzas ni habilidades, tampoco por
experiencias pasadas, siempre será en el Poder de Dios por la Victoria de
Jesucristo.
Procuremos
presentarnos como obreros aprobados, sin nada de qué avergonzarnos.
2 Timoteo
2:1Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia
que es en Cristo Jesús
Es el momento de practicar con rigurosidad las disciplinas que fortalecen nuestro espíritu: la oración y el ayuno forman parte integral de la vida del creyente, y pueden marcar la diferencia entre una vida victoriosa, andando en el Espíritu; y una vida gris, mediocre, llena de temor, siempre escapando de la adversidad
Marcos 9:28-29
Cuando él entró en casa, sus
discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino
con oración y ayuno.
Para los que hemos hecho confesión de fe, invitando a Cristo a venir a nuestros
corazones, comenzando a andar en un camino de fe. Es la clave de todo: Si
no tenemos fe, no podremos avanzar.
Habrá espacios donde estemos fortalecidos y parezca que las situaciones son fáciles y otros en los que humanamente no sepamos qué hacer, nunca olvidemos que como el padre de esta historia bíblica, podemos pedir a Cristo Fe, Él nos dará la medida que necesitamos.
Jesús está dispuesto a manifestar Su Poder.
Recuerde:
·
Dios se interesa por nuestras situaciones.
·
Nos dice en Su Palabra que para Él Todo es posible.
·
La clave es creer.
·
Para el que cree todo es posible.
·
Acerquémonos en fe.
Depositemos
nuestra confianza en Jesús, entreguemos nuestras cargas a Él.
No
dejemos pasar el tiempo. Acortemos el sufrimiento.
Nuestro
Señor puede y quiere actuar en nuestra vida, para librarnos de todo mal, para protegernos de cualquier
enfermedad, para proveernos de todo lo necesario, y para cuidar nuestra mente y
corazón de cualquier ataque del enemigo.
Aun
cuando parezca que ya no hay alternativas, y ya no tengamos fuerzas para seguir
luchando, La Escritura nos declara que servimos a un Dios Todopoderoso,
que hace nuevas todas las cosas.
Si puedes creer, al que cree todo le es posible.