Viernes, 3 de Abril del 2026

Mateo 17:21

Día 3

Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis

Mateo 17:21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

 

Hablar de Dios es sinónimo de Amor, de Fe, de Milagros, es Certeza, es Verdad, es Perdón, es Sacrificio, es el Centro de la Vida, lo es Todo.

Dios es sinónimo de Jesucristo, Su Hijo, que en una Cruz y padeciendo murió por nosotros para darnos Salvación.

 

En nuestro devocional, cuando comenzamos leyendo, desde el versículo 1, nos relata que Jesús estaba con Sus Discípulos, y se les apareció Elías y Moisés.

Mientras tenían una conversación, aparece una luz resplandeciente, Él se transfiguró, su transformación fue Dios mismo.

Ese momento tuvo un propósito,

Qué glorioso, presenciar ese momento, ¿No cree?

¿Qué sentiría Usted? Alegría, intriga, no sabría cómo actuar… ¡Son válidas todas! Pero… Los discípulos sintieron temor: Una vez más Ellos estaban singularmente en asombro por Jesús.

 

Esto ayuda a explicar el propósito de la transfiguración: para reasegurar a los discípulos que Jesús era el Mesías, aun si ciertamente seria crucificado,  como lo había sorprendentemente revelado.

 

Jesús les acaba de revelar su humillación y sufrimientos a ellos.

Tiene sentido que les haya revelado otro Testimonio Divino de Jesús como el Hijo de Dios en este momento. 

Mateo 17: 6-7 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor. 7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis. 

 

Comencé diciéndoles que Dios es sinónimo de muchos atributos, Jesús también es Fuente de toda Confianza.

Lo contrario a lo que sintieron los discípulos en ese momento tan hermoso.

¿Es normal que ellos hayan sentido temor? Y si, el temor es un sentimiento natural, que todos en algún momento vivimos.

Sentimos temor a cosas que no podemos controlar, que no están al alcance de nuestras manos, o situaciones que no podemos resolver por nuestra propia cuenta.

¡Y es ahí cuando el atributo de la CONFIANZA debe hacerse vivo en nosotros!

 

  • Cuando alimentemos nuestra fe, por medio de La Palabra, haremos crecer también nuestra confianza, que nos hará madurar, para esperar como Dios quiere: sin enojos, sin rebeldías, sin estorbo.

 

El relato de la Palabra continua y nos enseña que Jesús permite algo en la vida de los discípulos:

Mateo 17: 14-20 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:  15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.  17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.  18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora. 19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?  20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

 

Hay un sentido por el cual Jesús está “frustrado” con sus discípulos.

¡Cómo puede ser que presenciaron algo tan bello, pero en sus corazones no había la confianza suficiente para hacer libre a ese hombre!

¿Perdieron el enfoque, pensaron en su limitación?, se sintieron menos… Solo el Señor conocía sus corazones.

Y Él conoce el de Usted y el mío. ¡A Dios nada se le escapa!

 

Su temporada de Ministerio antes de la Cruz ya estaba llegando a su fin, y tal vez se sentía frustrado que Sus Discípulos no tenían más fe.

 

Jesús liberó al muchacho poseído por un demonio al instante.

Lo que era demasiado difícil para sus discípulos no era difícil para Jesús.

Ahí afirma la incapacidad de los discípulos de echar fuera un demonio por su poca fe.

  • Para ser victorioso en las batallas contra demonios, tiene que haber confianza en el Señor, Quien tiene completa Autoridad sobre los demonios, y quien delega esa autoridad.

  

Si tuvieres fe como un grano de mostaza:

La fe que debemos de tener, tiene que ver más con que tipo es, en vez de que tanta hay.

Una pequeña cantidad de fe, tan pequeña como un grano de mostaza (una semilla muy pequeña), puede lograr grandes cosas, si esa pequeña cantidad de fe se establece en el GRAN Y PODEROSO DIOS.

Una pequeña cantidad de fe puede lograr grandes cosas.

Pero una fe grande puede lograr cosas aún más grandes.

 

Lo que más importa es en qué esta puesta nuestra fe, el móvil, la confianza, que queremos lograr con ella.

El ojo no se puede ver a sí mismo.

¿Alguna vez has visto a tu propio ojo? En un espejo tal vez sí, pero eso solo es un reflejo.

Y de igual manera tal vez vemos nuestra fe, pero no podemos ver la fe por sí misma.

  • La fe debe estar acompañada de la confianza. ASI DIOS OBRARÀ.

 

Pero este género no sale sino con oración y ayuno:

Nosotros demostramos nuestra fe en nuestra dependencia en Dios por medio de la oración y ayuno.


Tal vez Usted lea esto por primera vez, y se pregunte ¿Qué es ayunar y hacer oración? ¿Dejar de comer?...

Por ejemplo, cuando nos realizamos análisis de sangre, nos piden ayuno de 12 horas para que nuestro organismo esté limpio… “entrar en ayuno con Dios” es algo espiritual.

Si bien hacemos el sacrificio de abstenernos de alimentos para no “contaminarnos, ni entretenernos”, lo hacemos para que no haya impedimento en nuestra oración, para que nuestra comunión sea integra, sincera con Él.

 

Oración y ayuno demuestran:

Ø Gran voluntad de identificarte con la persona afligida. (Empatía)

Ø Conocimiento de la fuerza del mundo demoniaco. (El enemigo, nuestro adversario no descansa)

Ø Gran dependencia en Dios. (Comunión con Dios)

Ø Gran deseo de pelear y sacrificarse por el bien de la liberación (Esperar la obra de Dios)

Ø Gran tiempo de lectura de la Palabra, acompañado de oración. Hablar con Dios.

 

Debemos hacerlo con conciencia y sobriamente.

No vale de nada, esforzarnos en no comer al disponernos en ayunar, si en ese tiempo no doblo mis rodillas, no estudio Su Palabra, mis pensamientos se desvían, etc.

Pero, sobre todo, si no me dejo gobernar por Dios.

Entregándole todo el corazón, todos los sentimientos que van en contra a Sus Atributos, para santificarnos.

 

La entrega es todo el día, todo el tiempo, pues aún en nosotros hay cosas de las cuales debemos ser libres, para ser convertidos, dejando que Espíritu Santo trabaje.

¡Dios mismo sea el que obre, y seamos esos vasos de Gloria para Él!

¡No seamos nosotros los que limitemos lo que DIOS QUIERE HACER!

¡Su Palabra dice que a nosotros nos seguirá la bendición! 

Marcos 16: 16-18   El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.  17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

 

¡Dios les bendiga!