Lunes, 20 de Noviembre del 2023

Mateo 25:13

Día 20

Mateo 25:13 Velad... porque no sabéis el día ni la hora que el Hijo del Hombre ha de venir...


La Biblia nos enseña a velar para la venida de Cristo.

Velar, en su acepción más primaria, significa abstenerse de dormir; pero hay una enorme diferencia entre permanecer despiertos toda la noche y velar en el sentido bíblico. 

Satanás nos golpea de todas las formas posibles y nos abruma con perplejidades, para que, como los discípulos, estemos siempre cansados, enfermos, soñolientos y con la guardia baja, pues sabe que así será más fácil vencernos. 

El Señor Jesús es nuestro ejemplo, nos deja Su enseñanza, en la hora de Su Mayor Prueba lo encontró orando; despierto y preparado para la terrible tempestad de mal que le esperaba.

Cuánto más deberíamos estar en guardia los que esperamos Su Venida.

 

Jesús utilizó diferentes comparaciones y parábolas referidas al velar.

Su Venida será imprevista como la de un ladrón nocturno, como la de un amo que vuelve durante la noche sin haber avisado a sus servidores.

El cristiano, al igual que el padre de familia o que el buen servidor, no debe dejarse vencer por el sueño, es decir, debe estar en guardia y apercibido para recibir al Señor.

La vigilancia caracteriza por tanto la actitud del discípulo que espera el retorno de Jesús.

Marcos 13:33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.


Muchos cristianos están esperando Su Regreso, pero no están realmente velando y  familiarizándose con los versículos de La Biblia que nos advierten de lo que está por venir

2 Timoteo 3:1-5 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.

·        Aquellos que esperan Su Regreso se mantienen alerta, tienen dominio de sí mismos y se preparan, conocen las Escrituras y no se dejan engañar por falsas enseñanzas.

·        Aquellos que están simplemente esperando pueden involucrarse con las cosas del mundo y dejar sus prioridades con respecto a Cristo, tener menos precedencia.

Cuidado “porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”  


Mateo 25:13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.


Debemos velar debidamente

1 Corintios 15:34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo. 

No una vez cada tanto, ni cuando hay motivos especiales. Debemos mantener una vigilancia permanente sobre nosotros mismos, mediante la Gracia de Cristo.

 

1 Corintios 16:13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.

Todo mal hábito y todo mal pensamiento deben ser llevados cautivos a la obediencia a Cristo. Obraremos de acuerdo a la Voluntad de Dios si nos hemos armado de Su Pensamiento. Asì nuestra vida de fe serpa firme, siendo personas de fe y firmeza en nuestras convicciones. 

 

1 Pedro 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 

No es posible que podamos entrar en los portales celestiales mediante la complacencia, la necedad, las diversiones, el egoísmo, sino sólo mediante la constante vigilancia y la oración incesante.


1Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 

La vigilancia espiritual de nuestra parte es individualmente el precio de la seguridad.

No podemos descuidarnos,  ni permitirnos que nuestro enemigo se acerque, para que no tenga ninguna ventaja sobre vosotros

 

Las Escrituras nos aconsejan que debemos ser constantes y perseverar en oración.

Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. 

 

Recordemos la insistente advertencia de nuestro Salvador.

Marcos 13:33-37 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34 Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase 35Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana;  36para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

                                      

Un buen ejemplo de velar y esperar, es la Parábola de las diez vírgenes. Mateo 25:1-13

El tema principal de esta parábola es la necesidad de estar preparados en todo tiempo como Hijos de Dios para la llegada del Señor Jesucristo desde los cielos, para traer el juicio a las naciones, y la entrada culminante al reino eterno. 

La identificación de las diez vírgenes, cinco de ellas prudente y cinco insensatas, es clave para ir aclarando el propósito de la parábola.

·        Las cinco prudentes representan aquellos que hacen la Voluntad de Dios esperando el novio, acorde al Mandamiento dado por el Señor Jesucristo,

·      Y las cinco insensatas son los que no están preparados para la Venida del Señor, pues se quedan estancados en no hacer la Voluntad de Dios.

 

Acorde al Evangelio de Mateo, esta parábola viene posterior al Mensaje del Señor Jesucristo acerca del fin de los tiempos, de ahí cuán importante es estar preparados en oración y entrega a Su Obra, esperando Su Venida.

Lucas 21:34-36  Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. 

·        Por lo tanto, debemos mantenernos siempre atentos, y orando para que se nos considere dignos de escapar de todo lo que habrá de suceder, al presentarnos ante el Hijo del Hombre”;

·         Por lo tanto, Dios nos llama a estar vigilantes, a orar en todo tiempo para hacer Su Voluntad, porque caerá como un lazo sobre los que habitan sobre la faz de la tierra.

 

Los detalles de la boda, la procesión nupcial, las lámparas, están organizados acorde a las costumbres de las bodas judías del tiempo de Jesús.

Las insensatas no se abastecieron de suficiente aceite para sus lámparas, fueron descuidadas, pero como se tardaba el esposo, entonces cabecearon y se durmieron; se confiaron pensando que tenían todo organizado, no fueron precavidas a la instrucción de la preparación para la llegada del novio.

Cuando las insensatas pidieron aceite a las prudentes, y ellas les dijeron que fueran a comprar, no es que ellas fueran egoístas, es que ellas estaban pensando en la provisión.

Esto nos enseña que la Salvación es individual, no es en grupo; cada  cristiano, es responsable de sus actuaciones, y si ha recibido la Palabra de Dios por Gracia, no puede menospreciar el regalo de la Salvación, sino recibirá las consecuencias de haber rechazado esta Salvación tan Grande.


Al venir nuestro Salvador muchos dirán ábrenos, ábrenos la puerta, el Señor responderá no los conozco. 

  • Debemos prepararnos estar listos, siempre llenas nuestras lámparas.
  • Conociendo La Verdad de Dios y también viviéndola, que es lo que Dios nos demanda. 

Mateo 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

·        Hacer la Voluntad de Dios, es lo único que realmente nos conviene.

·        Hacer la Voluntad de Dios es un proceso que nos lleva toda la vida como cristianos, porque seguro que Dios cumplirá cada una de las hermosas promesas que ha dado a quienes le aman.

 

El Señor Jesucristo en el episodio de la tentación que vivió en el desierto, nos enseña que la fortaleza espiritual, viene por el Pan Diario, nuestro alimento espiritual, La Palabra de Dios.

Ser parte de una congregación, reunirnos para adorar a Dios es aquello que Dios manda en La Biblia, pero también nos enseña que cada día tenemos que alimentar nuestra fe, fortalecerla y aplicar cada enseñanza a nuestra vida práctica. De este modo estaremos firmes y soportaremos la tentación.

Aunque todas las vírgenes se durmieron en la Parábola, lo que se enfatiza es su preparación para la boda; es exactamente lo que nuestro Salvador nos llama, a que comamos diariamente del Pan de Vida, que vivamos La Palabra y permanezcamos velando contantemente, para poder resistir, soportar, aguardar con paciencia hasta la venida de nuestro Señor.

Velad... porque no sabéis el día ni la hora que el Hijo del Hombre ha de venir...

Estemos vigilantes, El Señor Viene.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.