Mateo 25:13
Día 20
Mateo 25:13
Velad... porque no sabéis el día ni la hora que el Hijo del Hombre ha de
venir...
La
Biblia nos enseña a velar para la venida de Cristo.
Velar, en su acepción más
primaria, significa abstenerse de dormir;
pero hay una enorme diferencia entre permanecer
despiertos toda la noche y velar en el sentido bíblico.
Satanás
nos golpea de todas las formas posibles y nos abruma con perplejidades, para
que, como los discípulos, estemos siempre cansados, enfermos, soñolientos y con
la guardia baja, pues sabe que así será más fácil vencernos.
El Señor Jesús es nuestro ejemplo, nos deja Su enseñanza, en la hora de Su Mayor Prueba lo encontró orando; despierto y preparado para la terrible tempestad de mal que le esperaba.
Cuánto
más deberíamos estar en guardia los que esperamos Su Venida.
Jesús utilizó diferentes comparaciones y parábolas referidas al velar.
Su Venida será
imprevista como la de un ladrón nocturno, como la de un amo que vuelve durante
la noche sin haber avisado a sus servidores.
El cristiano, al igual que el padre de familia o que el buen servidor, no debe dejarse vencer por el sueño, es decir, debe estar en guardia y apercibido para recibir al Señor.
La vigilancia caracteriza por tanto la actitud del discípulo
que espera el retorno de Jesús.
Marcos 13:33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Muchos
cristianos están esperando Su Regreso, pero no están realmente velando y
familiarizándose con los versículos de La Biblia que nos advierten de lo
que está por venir
2 Timoteo
3:1-5 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos
peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos,
avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres,
ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables,
calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores,
impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que
tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.
·
Aquellos
que esperan Su Regreso se mantienen alerta, tienen dominio de sí mismos y se
preparan, conocen las Escrituras y no se dejan engañar por falsas enseñanzas.
·
Aquellos
que están simplemente esperando pueden involucrarse con las cosas del mundo y
dejar sus prioridades con respecto a Cristo, tener menos precedencia.
Cuidado “porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”
Mateo 25:13
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora
en que el Hijo del Hombre ha de venir.
Debemos velar debidamente
1 Corintios 15:34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no
conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.
No
una vez cada tanto, ni cuando hay motivos especiales. Debemos mantener una
vigilancia permanente sobre nosotros mismos, mediante la Gracia de Cristo.
1 Corintios 16:13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y
esforzaos.
Todo mal hábito y todo mal pensamiento deben ser llevados cautivos a la obediencia a Cristo. Obraremos de acuerdo a la Voluntad de Dios si nos hemos armado de Su Pensamiento. Asì nuestra vida de fe serpa firme, siendo personas de fe y firmeza en nuestras convicciones.
1 Pedro 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios,
y velad en oración.
No es posible que podamos entrar en los portales celestiales mediante la complacencia, la necedad, las diversiones, el egoísmo, sino sólo mediante la constante vigilancia y la oración incesante.
1Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo,
como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
La
vigilancia espiritual de nuestra parte es individualmente el precio de la
seguridad.
No
podemos descuidarnos, ni permitirnos que
nuestro enemigo se acerque, para que no tenga ninguna ventaja sobre vosotros
Las Escrituras nos
aconsejan que debemos ser constantes y perseverar en oración.
Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
Recordemos la
insistente advertencia de nuestro Salvador.
Marcos 13:33-37 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34 Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase 35Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.
Un buen ejemplo de
velar y esperar, es la Parábola de las diez vírgenes.
El tema principal de esta parábola es la necesidad
de estar preparados en todo tiempo como Hijos de Dios para la llegada del Señor
Jesucristo desde los cielos, para traer el juicio a las naciones, y la entrada
culminante al reino eterno.
La identificación de las diez vírgenes, cinco de
ellas prudente y cinco insensatas, es clave para ir aclarando el propósito de
la parábola.
·
Las cinco prudentes representan aquellos que
hacen la Voluntad de Dios esperando el novio, acorde al Mandamiento dado por el
Señor Jesucristo,
· Y las cinco insensatas son los que no están
preparados para la Venida del Señor, pues se quedan estancados en no hacer la
Voluntad de Dios.
Acorde al Evangelio de Mateo, esta parábola viene
posterior al Mensaje del Señor Jesucristo acerca del fin de los tiempos, de ahí
cuán importante es estar preparados en oración y entrega a Su Obra, esperando
Su Venida.
Lucas 21:34-36 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
·
Por lo tanto, debemos mantenernos siempre atentos,
y orando para que se nos considere dignos de escapar de todo lo que habrá de
suceder, al presentarnos ante el Hijo del Hombre”;
·
Por lo tanto, Dios nos llama a estar vigilantes, a
orar en todo tiempo para hacer Su Voluntad, porque caerá como un lazo sobre los
que habitan sobre la faz de la tierra.
Los detalles de la boda, la procesión nupcial, las
lámparas, están organizados acorde a las costumbres de las bodas judías del
tiempo de Jesús.
Las insensatas no se abastecieron de suficiente
aceite para sus lámparas, fueron descuidadas, pero como se tardaba el esposo,
entonces cabecearon y se durmieron; se confiaron pensando que tenían todo
organizado, no fueron precavidas a la instrucción de la preparación para la
llegada del novio.
Cuando las insensatas pidieron aceite a las prudentes, y ellas les dijeron que fueran a comprar, no es que ellas fueran egoístas, es que ellas estaban pensando en la provisión.
Esto nos enseña que la Salvación es individual, no es en grupo; cada cristiano, es responsable de sus actuaciones, y si ha recibido la Palabra de Dios por Gracia, no puede menospreciar el regalo de la Salvación, sino recibirá las consecuencias de haber rechazado esta Salvación tan Grande.
Al venir nuestro Salvador muchos dirán ábrenos, ábrenos la puerta, el Señor responderá no los conozco.
- Debemos prepararnos estar listos, siempre llenas
nuestras lámparas.
- Conociendo La Verdad de Dios y también viviéndola, que es lo que Dios nos demanda.
Mateo 7:21-23 No todo el
que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces
les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
·
Hacer la Voluntad de Dios, es lo único que
realmente nos conviene.
·
Hacer la Voluntad de Dios es un proceso que nos
lleva toda la vida como cristianos, porque seguro que Dios cumplirá cada una de
las hermosas promesas que ha dado a quienes le aman.
El Señor Jesucristo en el episodio de la tentación
que vivió en el desierto, nos enseña que la fortaleza espiritual, viene por el Pan
Diario, nuestro alimento espiritual, La Palabra de Dios.
Ser parte de una congregación, reunirnos para adorar a Dios es aquello que Dios manda en La Biblia, pero también nos enseña que cada día tenemos que alimentar nuestra fe, fortalecerla y aplicar cada enseñanza a nuestra vida práctica. De este modo estaremos firmes y soportaremos la tentación.
Aunque todas las vírgenes se durmieron en la
Parábola, lo que se enfatiza es su
preparación para la boda; es exactamente lo que nuestro Salvador nos llama, a que comamos diariamente del Pan de Vida, que vivamos La Palabra y permanezcamos velando contantemente, para poder resistir, soportar, aguardar
con paciencia hasta la venida de nuestro Señor.
Velad...
porque no sabéis el día ni la hora que el Hijo del Hombre ha de venir...
Estemos vigilantes, El Señor Viene.
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.