Sábado, 8 de Julio del 2023

Mateo 5:37

                                                                                                                           Día 8

Mateo 5:37 Pero sea vuestro hablar; Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto del mal procede.

Para comprender la preocupación de Jesús aquí, primero debemos comprender la ley judía en cuanto a juramentos y cómo evolucionó la observación de esta ley.

Existen varias escrituras del Antiguo Testamento que aplican:

• Éxodo 20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 


• Levítico 19:12 Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.


• Números 30:2 Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

 

• Deuteronomio 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás, y por su nombre jurarás.

 

• Deuteronomio 23:21-23 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. 22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.

La preocupación es honrar el Nombre de Dios, no profanarlo haciendo un juramento con Su Nombre que después no se cumple.

En la cultura judía, el nombre de la persona es más que una identificación, es parte íntegra de la persona.

Eso explica por qué en varias ocasiones Dios renombró a una persona, reconociendo una transición significante en la vida de esa persona (Jacob a Israel, Simón a Pedro, Saulo a Pablo).

Aunque es importante no deshonrarse al no cumplir una promesa, es mucho más importante no deshonrar el Nombre de Dios. 

Deuteronomio 23:21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado

en ti. 

Los rabinos interpretaban esto de manera que cualquiera que hiciera un juramento quedaba absolutamente comprometido a cumplirlo, pero al contrario, una persona que no hiciera un juramento no estaba obligada a hacerlo.

Como resultado, una persona que juraba tenia obligación de cumplir el juramento, y otros podían confiar en promesas hechas bajo un juramento.

No obstante, la persona que prometía algo sin jurar no tenìa esta obligación, y otros no podìan confiar en promesas hechas sin un juramento.

La gente esperaba que cualquiera que hiciera una promesa de importancia lo hiciese jurando, consecuentemente convirtiendo el jurar en un asunto común y sin importancia.

Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede

En los tiempos en que Jesucristo caminaba por esta tierra, los escribas y fariseos habían creado una versión de este mandamiento y enseñaban que estaba mal usar el Nombre de Dios para jurar ya que podían no cumplirse los votos; pero podían jurar por cualquier otra cosa y no cumplir la palabra y nada malo pasaba, de tal manera que a menos que se jurara por el Nombre de Dios, el judío estaba completamente obligado a cumplirlo.

No obstante Jesús les dice que el jurar por el cielo, o por la tierra, o por Jerusalén o incluso por los cabellos de su cabeza y no cumplir sus promesas es tan grave como jurar por el Nombre del Señor.

 Mateo 5:33-37 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

La prohibición no giraba alrededor de no jurar, sino en no cumplir lo prometido.

Jesús les dice que no es necesario estar jurando por cualquier cosa, sino que nuestro “sí” debería ser “sí” y nuestro “no” debería ser “no”.

Los Hijos de Dios tienen que ser conocidos por ser personas de palabra.

Las Escrituras exhortan a los creyentes a hacerlo de esta forma

Santiago 5:12 Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

El Apóstol Santiago reafirma la enseñanza de Jesús al amonestarlos para que en lugar de andar jurando en sus conversaciones cotidianas sean hombres y mujeres que cumplan sus palabras. 

El deseo de Dios es construir un reino basado en la verdad, ya que Él ama la verdad: 

Salmo 51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

 Jesús mismo afirmò Ser la Verdad

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

La verdad mora en nuestros corazones, tenemos que andar en la verdad

3 Juan 4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad

Por tanto, sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Jesús presentó a sus discípulos  un nuevo y más alto punto de referencia.

Y esa misma conducta espera de cada uno de nosotros.  

Debemos  de mantener un lenguaje simple y concreto, con acciones honestas.

Debemos de vivir con tal integridad, tanto que las personas puedan confiar en nuestro simple Sí o No.