Sábado, 15 de Agosto del 2026

Mateo 6:20

Día 15

Devocional escrito por Carolina Stein de Alfieri

Mateo 6:20 Haceos tesoros en el cielo, donde la polilla ni el orín corrompen…

 

En este versículo El Señor está enseñando sobre las verdaderas prioridades de la vida.

Cuando los seres humanos eligen vivir como Jesús, disfrutan de “tesoros” en el Cielo. 

Ø Estas recompensas son distintas de la riqueza física o los bienes materiales.

 

Y no son ideas teóricas, como recibir oro en los cielos en el futuro o mansiones en las nubes.

Por el contrario, son beneficios reales que se pueden experimentar en tiempo real, dones como: la paz, el amor sin temor, una sabiduría más profunda y todo tipo de sanidades.

Ø La exhortación de Jesús a que acumulemos tesoros en el Cielo es una invitación a saborear, ahora mismo, cómo será la vida en el mundo renovado del futuro.

 

Muchos se imaginan el concepto de “recompensa en el Cielo” como algo parecido a una medalla de oro.

A veces cumplimos fielmente códigos morales estrictos y con apariencia de justicia para obtener bienes mejores y más lujos en el Cielo después de la muerte.

Desde esta perspectiva, seguimos enfocándonos en nosotros mismos y solemos suponer que las recompensas celestiales son solo para el futuro.


Es bueno celebrar las recompensas que podemos recibir a lo largo de nuestra vida: trofeos, certificados de cursos completados y menciones destacadas en un boletín.

Es incluso mejor recordar que un día los trofeos se oxidarán.

Los certificados se guardarán en cajones y acabarán convirtiéndose en polvo.

El boletín celebrará a otra persona.

Estas recompensas son temporales, y está bien.

Lucas 12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

 

Pero Jesús nos invita a recibir recompensas en el Cielo ahora mismo, participando de la Vida Divina de Dios y difundiendo esta Vida.  

Ø Debemos atesorar al Señor Jesús por encima de todo.


Y Cuando Jesús es nuestro Tesoro, comprometemos nuestros recursos, nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestros talentos, a Su Obra en este mundo.

Cada acto de amor, generosidad y cuidado tiene un Impacto Eterno y será recordado para siempre, porque El Camino de Jesús no tiene fin.


Cuando vivimos así, recibimos y acumulamos recompensas en el Cielo, participando ya en el Reino de Dios y en la Vida Buena y Eterna.

1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Haceos tesoros en el cielo, donde la polilla ni el orín corrompen… 

Ø La polilla ya era conocida en aquel tiempo como un insecto que destruía la ropa.

En muchas ocasiones la ropa era destruida por la polilla: un insecto que en su etapa de larva se alimenta de lana, cuero, etc. 

Como lo mencionan: 

Job 13:28 Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, Como vestido que roe la polilla.

 

Santiago 5:2 Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.

La pérdida de ropa por causa de la polilla era vista como algo especialmente trágico en la mentalidad hebrea, ya que la ropa era considerada una posesión altamente valiosa.


Ø Por su parte, el orín era una capa superficial o pátina que aparece sobre las superficies metálicas que se oxidan o se desgastan por acción de los factores climáticos, así pues, el orín es símbolo de pérdida y degradación.

No deberíamos pensar que las riquezas son malas, o que no podamos aspirar a ellas si van a ser usadas con sabiduría para bendición.

Lo que nos advierte nuestro Señor es que no debemos confiar en ellas. 

Ø Las riquezas desaparecerán, porque son terrenales.


Muchos se esfuerzan por acumularlas, pero sucede que en esta tierra nada es seguro.

Lo que hoy tenemos lo podemos perder.

Pero si nuestra confianza está colocada en Dios, podemos estar realmente seguros.

 

Además, las riquezas mal entendidas y mal llevadas son un peligro porque pueden minar la condición moral.

Los hurtos, la avaricia, la maldad, muchas veces tienen sus raíces en el ansia de riquezas como fuente de seguridad o de vida estable y cómoda. Pero no es así.

Ø Nada más inestable que lo material.

Ø Lo bueno es que en el Cielo no sucede nada de esto, el Cielo es seguro. 

 

Jesús nos está diciendo que la seguridad que buscamos, no está en lo material, sino en Lo Eterno, no en el poder humano, sino en el Divino.

Timoteo 6:17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

 

El Mensaje de Jesús no es solo una advertencia, es un llamado urgente a examinar nuestra vida.

Todo lo que atesoras en la tierra es vulnerable: el dinero puede perderse, la salud quebrarse, la fama desvanecerse, la confianza en la política defraudarte.

 

Nada de lo terrenal ofrece seguridad absoluta.

Sin embargo, los tesoros que pones en las Manos de Dios permanecen para siempre.

 

Entonces, es momento de preguntarnos ¿En qué he puesto mi confianza últimamente? ¿Mi seguridad está en mi cuenta bancaria, en mis logros, en mis bienes… o en Dios?

Ø Jesús no te pide que renuncies a la responsabilidad de trabajar o planear, pero sí te recuerda que la vida verdadera no depende de lo que poseas, sino de a Quién le pertenece tu corazón.

 

Señor Jesús hoy reconozco que las riquezas y seguridades de este mundo son pasajeras.

Te pido que me ayudes a fijar mi mirada y mi esfuerzo en acumular Tesoros en el Cielo.

Que cada obra de amor, mi tiempo y mis talentos sean una Inversión Eterna.

Cuida mi corazón de la avaricia y enséñame a valorar lo que verdaderamente tiene un peso eterno ante Tus Ojos. Amén.

Dios te bendiga.