Mateo 9:13
Día 5
Mateo 9:13… Aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no
sacrificio...
Un día, cuando los fariseos vieron a Jesús comiendo con publicanos y pecadores, le preguntaron a sus discípulos, ¿Por qué Jesús, su Maestro estaba sentado a la mesa con los publicanos y pecadores?
Mateo 9:10-11 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que
muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la
mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Cuando
vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro
Maestro con los publicanos y pecadores?
Jesús al oír lo que decían, les respondió:
Mateo 9:12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de
médico, sino los enfermos.
Los fariseos cuestionaban la actitud de Jesús, al recibir y
sentarse a comer con pecadores.
Ellos se imaginaban a sí mismos espiritualmente
sanos, mientras que los publicanos y los pecadores estaban irremediablemente
enfermos.
Por su respuesta, la interpretación que Jesús les daba de sentarse con pecadores estaba justificada, porque el medico es para los
enfermos, no para los sanos.
El medico se asocia con un enfermo para sacarlo
de esa situación, ayudándolo a sanarse.
Jesús que conocía sus corazones, va más a fondo
y los confronta
Mateo 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y
no sacrificio...
Jesús cita Oseas 6:6, donde Dios
criticó tanto a Efraín como a Judá, no porque estuvieran ofreciendo
sacrificios, sino porque estaban ofreciendo sacrificios sin un carácter
piadoso, conducentes a un estilo de vida moral
Oseas 6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y
conocimiento de Dios más que holocaustos.
Pensaban que ofrecer sus sacrificios sin la
bondad y el conocimiento de Dios sería suficiente.
Oseas 6:7-11 Mas ellos, cual
Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí. 8 Galaad, ciudad de
hacedores de iniquidad, manchada de sangre. 9 Y como ladrones que esperan a algún hombre, así una
compañía de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem; así cometieron
abominación. 10 En
la casa de Israel he visto inmundicia; allí fornicó Efraín, y se contaminó
Israel. 11 Para
ti también, oh Judá, está preparada una siega, cuando yo haga volver el
cautiverio de mi pueblo.
Es incorrecto pensar que Jesús cita de Oseas 6:6, dando a entender que
Dios no requería sacrificios.
Dios hizo requisitos muy específicos sobre los
sacrificios y ordenó que se ofrecieran exactamente como Él quería.
Lea por favor Levítico 1, sobre los holocaustos, Levítico 7 sobre la ley del sacrificio
En el marco de Oseas 6:6, la palabra
comparativa “más” opone dos cosas y muestra que una es de mayor valor que la
otra.
Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios
más que holocaustos.
Ambas comparaciones en el versículo no están
diseñadas para ser mutuamente excluyentes, sino que deben entenderse como
ilustraciones de la superioridad de ofrecer sacrificios desde un corazón
sincero, sobre los actos físicos.
Jesús habla claramente del comportamiento de los
fariseos, estos no eran correctos, ni ejemplo de vida para nadie, por el contrario
necesitaban encontrarse con la Verdadera Voluntad de Dios que sería corrección para sus vidas.
Mateo 23:1-7 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; 6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, 7 y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.
Ellos tenían orgullo desmedido, se creían superiores, santos, justos, correctos... pero estaban muy lejos del concepto que tenían de si mismos.
Lucas 18:9-12 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y
menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10 Dos
hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El
fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy
gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni
aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la
semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Cristo le estaba diciendo a los fariseos que en
verdad estaban enfermos, porque su carácter era deficiente en una de las
cualidades más fundamentales de la Naturaleza Divina: la Misericordia.
Dios es misericordioso
Salmo 86:15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso
y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad
Ellos debían conocer acerca de la misericordia de Dios
Éxodo 34:6-7 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová!
¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia
y verdad; 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la
iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al
malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los
hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
Salmo 103:8 Misericordioso y clemente es
Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.
El desconocimiento de Dios y su egoísmo desmedido,
demostraba la bajeza moral de estos individuos, que todo cuestionaban y todo
juzgaban con su vara egoísta.
Ellos decían servir a Dios, pero sus hechos
contradecían sus expresiones…
Jesús quería enseñarles que los actos externos de
servicio a Dios no hacen recto el corazón, y la verdadera misericordia se
expresa en un deseo incansable y apremiante de llevar las almas enfermas de
pecado al Gran Médico Divino.
Santiago 5:20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará
de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
Proverbios 11:30… Y
el que gana almas es sabio.
Nos libre Dios de la actitud de los fariseos, nos guarde de juzgar a quienes se acercan al Señor.
Nos ayude Cristo a comprender esta enseñanza.
Porque nosotros también estuvimos enfermos, el pecado carcomía nuestra alma, nos esperaba el juicio y la condenación eterna y Cristo nos sentó en Su mesa, y nos mostró nuestra condición.
Su Misericordia nos alcanzó, Su Perdón nos acercó al Padre.
Mateo 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y
no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al
arrepentimiento.
Es maravilloso el comprender cómo el Corazón de Dios busca la oveja perdida, y cómo se llena de alegría cuando la encuentra.
Por eso se enfrenta
con estas palabras a aquellos fariseos que se extrañaban de
que El Maestro se sentara a la mesa con los pecadores.
No sabían aquellos hombres que Cristo había venido a Salvar precisamente a
aquellos que ellos despreciaban y, más aún, ignoraban los fariseos que tal vez
era más fácil sacar del abismo del mal a personas que se aceptaban pecadoras, que a ellos mismos que se consideraban justos.