Miqueas 6:8
Día 10
Miqueas
6:8…qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y
humillarte ante tu Dios.
Miqueas
era un Profeta para el Pueblo de Judá en una época de gran maldad e injusticia.
Había falsos profetas, líderes crueles, violencia y corrupción.
Los
sacerdotes, que debían representar a Dios en el templo y enseñar a la gente la
Palabra, eran codiciosos y malos.
Estaban
tomando ventaja de los pobres y de las viudas y los jueces aceptaban sobornos.
Los
hombres de negocios fueron deshonestos en sus tratos y engañaban a la gente. Era
muy similar a nuestro mundo de hoy.
Para
traer esperanza, Miqueas promete un Libertador Divino, el Mesías, que
rescataría a los piadosos de la opresión y establecería la justicia en la
tierra
En versículos anteriores Dios le había suplicado a Su pueblo que se volvieran a Él y que se arrepintieran.
Les recordó Su redención, cómo les había liberado de la esclavitud en la tierra de Egipto, y cómo les guió y sustentó durante su largo viaje por el desierto.
Así que en aquellos días, los israelitas formularon algunas preguntas.
Miqueas 6:6 ¿Con qué me presentaré ante el
Señor, y adoraré al Dios Altísimo?
¿Me
presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7 ¿Se
agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré
mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi
alma?
Estas preguntas muchas personas, alguna vez se
habrán formulado, teniendo la intención de llegar a Dios: ¿Qué puedo llevarle a
Dios? ¿Qué puedo darle? Él se encuentra allá arriba, en el cielo, y yo estoy
aquí abajo. ¿Cómo puedo alcanzarle? ¿Cómo voy a comunicarme con Él? ¿Cómo puedo
complacerle?
Dios les había requerido sacrificios, en la primera parte del libro de Levítico, allí enumera cuáles eran los cinco sacrificios que debían presentar.
El holocausto Levítico 1:1-17, Ofrenda de Grano, Levítico 2:1-16, Ofrenda de Paz, Levítico 3.1-17; 7:1-11; Ofrenda por el Pecado, Levítico 4:1-35; Ofrenda Expiatoria, Levítico 5:14-19; 6:1-7.
Por medio de los cuales podían acercarse a la Presencia de Dios.
De modo que, ellos se plantearon la pregunta:¿Será
adecuado sencillamente presentar estos sacrificios?
Algunos considerarían poco lo ofrecido entonces se preguntaban: ¿acaso no he hecho lo suficiente por Dios? ¿Tendría que hacer más por Dios para agradarle?
Dios que conoce los cuestionamientos que tantas
veces confunden la mente de los individuos, pensamientos que trastornan e
impiden llegar a Él, no se queda callado y trae luz a tantas preguntas, con una
respuesta contundente
Miqueas 6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Dios respondió a todas estas preguntas; dejando
claro que no requería de ninguna de estas cosas. Él esperaba ver a un Pueblo
obediente y comprometido, con una fe, sincera, que se desarrollaba internamente
para manifestarse en el exterior.
Todas las manifestaciones externas sin una
experiencia interna, sin un trabajo en el corazón, carecían de valor.
Dios pretende que los individuos experimenten un
nuevo nacimiento espiritual y recibir una nueva naturaleza.
Las formalidades exteriores no tenían importancia.
Si alguien desea saber qué es lo que realmente le
agrada a Dios y lo que Él requiere de una persona, este versículo se lo aclarará.
Al interpretar cuidadosamente estas palabras, seguramente usted comprobará que no puede ser salvo por lo que usted considera como buenas obras, porque desde su naturaleza caída y no regenerada por Dios, no se pueden producir obras que Dios pueda aceptar.
- Hacer justicia.
La Biblia revela a Dios como el Juez Justo de toda la tierra.
Siendo esto así, Él demanda de los suyos justicia en todas
sus obras.
¿Qué hacía Israel y Judá?
Tenían balanzas falsas y bolsas de pesas engañosas.
Codiciaban heredades y casas y las robaban.
Oprimían al pobre y lo despojaban de sus bienes.
A las mujeres echaban de sus casas y a los niños les fue
quitada la alabanza. Aborrecían lo bueno y amaban lo malo.
Los jueces tomaban cohecho y pervertían el derecho.
Los sacerdotes enseñaban por dinero y los profetas hacían
errar al pueblo.
Por la perversidad de las obras de Israel y Judá, Dios les
demanda hacer justicia.
La
demanda también es para nosotros en este
tiempo
Practicar la justicia significa amar el bien y
odiar el mal de manera que va a influenciar tus pensamientos y tus acciones a
los demás.
Hay tanta injusticia en este mundo, y Dios quiere
que reflejemos Su Carácter Justo y quiere que bendigamos a otras personas
practicando la justicia.
Hay muchas injusticias como: la esclavitud sexual,
el robo, el racismo, el asesinato, violaciones, defraudar en los impuestos, hablar
una verdad parcial con la intención de engañar, condenar a un inocente por un
delincuente, etc., etc.
Dios odia estas cosas. Él nos llama a practicar la
justicia en cada área de nuestra vida pública y privada.
Esto significa hacer lo bueno aun cuando te cuesta,
servir a los demás aun cuando no recibes nada, defender los derechos de los
pobres y oprimidos, aun vivir en integridad y santidad cuando estás solo.
Es no callarnos cuando hay injusticias. ¿En
cuales áreas de tu vida está Dios llamándote a practicar la justicia?¿Cómo son tus obras?
Hoy Dios te pide hacer justicia.
- Amar misericordia.
La misericordia es compasión mostrada a alguien que
no la merece.
Los que aman la misericordia quieren mostrarla en
cada oportunidad que tienen.
Esto significa que como seguidores de Cristo, hay
que perdonar como Cristo nos perdonó
Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
¿Cuál es tu actitud hacia personas que te han
causado daño? Naturalmente estamos enojados. Naturalmente queremos venganza.
Dios es infinitamente misericordioso y anhela que nosotros
seamos compasivos, clementes, benignos y misericordiosos con nuestros
semejantes, con los presos, débiles, pobres, enfermos y pecadores.
Esto es lo que olvidó Israel y Judá y pensaron que ofreciendo
becerros de holocausto y millares de carneros por sacrificio Dios pasaría por
alto sus robos y despojos contra el pobre y desvalido.
En los tiempos de Miqueas, el pueblo idolatra no
mostraba misericordia.
Sino eran violentos, mentirosos, se aprovechaban de
sus vecinos, y así se quebrantaba la Ley de Dios.
Sabían que necesitaban la misericordia de Dios, por
eso trataban de agradar a Dios con sacrificios extravagantes que Dios no pedía.
Con cuánta razón Samuel dijo a Saúl:
1Samuel 15:22 ¿Se complace Jehová, tanto en los holocaustos y víctimas,
como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es
mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
Religiosidad carente de misericordia fue lo que el Señor Jesús también reprochó a los fariseos cuando éstos censuraron a los discípulos por cortar y comer espigas en el día de reposo. A ellos dijo:
Mateo12:7 Y si supiereis qué
significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenarías a los inocentes.
En otra ocasión, cuando escribas y fariseos reprobaron que el Maestro comiera con publicanos y pecadores, les dijo:
Mateo 9:12-13 Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los
enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no
sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al
arrepentimiento.
Por eso hoy, Dios demanda hacer misericordia.
¿Eres compasivo, clemente y benigno con tus semejantes?
Dios te pide hacer misericordia.
- Humillarte ante tu Dios.
Humildad, virtud caracterizada por mansedumbre,
modestia, paciencia y sencillez.
De esto adolecía Israel y Judá. Su pecado los
volvió soberbios y orgullosos.
En su arrogancia olvidaron a Dios, Sus Obras y Sus
muchas Misericordias.
De ahí que Dios les pide que se vuelvan a Él con un
corazón contrito y humillado, pues su religiosidad no cubriría su arrogancia y
altivez.
Hoy Dios nos pide humildad, Él ha dicho:
Isaías 57:15 Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado
y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para
vivificar el corazón de los quebrantados
En tu relación con los demás, ¿Eres sencillo o
arrogante, modesto o soberbio?
Y en tu relación con Dios, ¿eres humilde? ¿Qué pide
Dios de ti?
Humillarte delante de Él.
El Apóstol Pablo nos enseña, el Más maravilloso ejemplo de Humildad, Jesucristo.
Filipenses 2:5-8 Halla, pues, en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a
Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
se siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
El mismo Señor Jesucristo, nos invita a imitar su obrar:
Juan 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo he hecho, vosotros
también hagáis.
¿Puedo cumplir estos pedidos que Dios me hace?
Poniendo esfuerzo y voluntad solamente, sería
imposible, pero con la ayuda del Espíritu Santo de Dios podremos lograrlo.
Juan 1: 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio
Gálatas 5:22- 23: Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Estas tres acciones o actitudes que Miqueas 6:8 enumeró constituyen la obra y acción del Espíritu
Santo.
Ninguno de nosotros puede producir estos frutos en
su vida por sus propios esfuerzos, pero el Espíritu de Dios Obrando en nosotros
sí.
Tenemos
tarea que realizar para Dios:
- Solamente hacer justicia: Actúa de una manera
justa hacia los demás. Trátalos de la manera que quieres ser tratado.
- Amar misericordia: No solamente muestres misericordia,
sino ama el mostrarla. Da a los demás la misma medida de misericordia
que tú quieres recibir de Mí.
- Humillarte ante tu Dios: Recuerda Quien Soy
Yo, tu Dios. Si tienes eso en mente, andarás en humildad delante
de Mí.