Miqueas 7:7
Día 24
Miqueas 7:7…Esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.
Miqueas parece haber llegado a una situación tal
que lo único que podía sumar eran pérdidas. Mirando los versículos anteriores
notamos su desazón…
Miqueas 7:1-4 ¡Ay de mí! porque estoy como
cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de
la vendimia, y no queda racimo para comer; mi alma deseó los primeros frutos. 2
Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los
hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano. 3Para
completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por
recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman. 4El
mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu
castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión.
No sólo no tiene alimento y seguridad, también ha
sido despojado de la justicia y, sobre todo, ha perdido la confianza aún en los
más cercanos.
Pero, dentro de tal desesperanza Miqueas, toma consciencia de que todavía hay Alguien que permanece, que sobre la continua pérdida, está allí esperando para socorrerle.
Miqueas descubre que Jehová permanece.
Que sigue siendo posible volverse a Él porque ni
siquiera nuestras pérdidas han logrado desgastarlo ni disminuido…Dios es
Todopoderoso, Inmutable…la vida es un constante cambio para nosotros, pero Dios
sigue siendo el mismo, y espera que Sus Hijos se acerquen a Él.
Miqueas tuvo este descubrimiento, porque su alma buscó a Dios, esto pasa con
aquellos que en medio de la prueba y la devastación, en su intimidad se
encuentran con El Señor.
Salmos 18: 6 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
Miqueas nos ayuda a comprender mejor esto con su declaración.
Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me
oirá.
·
Mas yo a Jehová miraré…
Pero, a pesar de todo, con todo lo que estoy
viviendo, decide mirar a Dios.
Salmos 34:5-7 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no
fueron avergonzados.6 Este
pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa
alrededor de los que le temen, Y los defiende.
Miqueas se propone mantenerse enfocado, atento, a
lo que Dios es y hace.
Hacer tal cosa implica el escoger aquello en lo que
se pone la atención primaria y, consecuentemente, el lugar que se reconoce a
las cuestiones secundarias.
Ante el abundancia de pérdidas, Miqueas no quiere dejar de ver a Dios.
Ello implica que dejará de prestar atención prioritaria a cuestiones
secundarias.
Y, después de Dios, todo es secundario: la salud,
la familia, las fuerzas, los recursos, las capacidades, etc.
Implica también que calificará y valorará tales
cuestiones en función de Dios, si lo acercan o lo separan del Señor.
Cuando las circunstancias quieran hacer zozobrar
nuestra barca, no olvide mantenerse enfocado, mirando al Señor y en fe,
podremos caminar sobre la dificultad…
Mateo
14:29-33 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las
aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y
comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de
él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el
viento. 33 Entonces los que
estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo
de Dios.
Miremos al Señor, Él es el único que puede hacernos avanzar sobre los problemas.
·
…Esperaré al Dios de mi salvación
Puso en Dios toda su esperanza, esperaría que Él lo saque, lo salve…
Las palabras del Salmista, siempre han alentado al
Pueblo de Dios.
Salmos 40:1-3 Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
La segunda decisión de Miqueas es que confiará pacientemente al Señor.
Esto significa que está dispuesto a dejar en manos
de Dios el curso y la resolución de sus asuntos.
El cómo se desarrollan éstos,
y el resultado final de los mismos.
Cuando tenemos que estar en una “sala de espera”, notamos que normalmente tienen más asientos que otros espacios en los edificios. Las sillas son para esperar y se espera sentado.
Es decir, se deja de actuar y se confía que alguien
más hará lo que es nuestro, lo que corresponde al asunto que nos interesa.
A veces lo que nos quita la paz no es el asunto que nos preocupa, sino la pretensión que tenemos, de que nosotros podemos arreglarlo.
Es una lucha que todos tenemos, sea que se trate de cuestione de salud, de los hijos, económicas, etc., asumimos que si nosotros no hacemos las cosas no se arreglarán.
Esto es, cada vez, menos cierto, porque cada vez
podemos menos y porque cada vez son menos los asuntos que requieren de nuestra
incumbencia.
Y esto no corresponde a un Hijo de Dios, cada vez que intentemos hacer nuestro plan, es probable que nos salga mal, pero cada vez que le demos a Dios nuestras causas, y esperemos en Él, veremos Su Obrar Sobrenatural.
Miqueas decide actuar en consecuencia con su
realidad, con su vulnerabilidad y su precariedad.
Asume que hay que dejar de hacer, para confiar, sin
dejar de mirar a Quien tiene nuestra vida en Sus Manos.
· …El Dios mío me oirá.
Y al proceder así hemos de comprobar que nuestro Dios oirá.
Salmos 28:6-9 Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. 7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. 8 Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. 9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.
En nuestro recuerdo seguro hay fechas, años, donde
hemos sufrido pérdidas, invadidos por el dolor… atravesando esos duros momentos
nuestra alma fue asaltada por dudas, inseguridades, cuestionamientos… el
despojo en que nos convertimos nos vuelve vulnerables…
Pensamos sobre la restauración de nuestra salud,
sobre la estabilidad de nuestras relaciones, sobre la abundancia de nuestros
recursos y por lo vivido pareciera que de nada de esto podemos estar seguros.
Ni de lo que habrá ni de lo que no habrá, ni de lo
que seguirá siendo, ni de lo que dejará de ser.
Pero, si como Miqueas nos decidimos a mirar a, y a confiar en Dios, podremos comprobar, cual es esta la única convicción de la que podemos estar seguros, nuestro Dios nos oirá.
Es decir, que Dios no dejará de interesarse en
nuestra vida, no dejará de comprender nuestras fortalezas y debilidades y,
sobre todo, nunca debemos olvidar que Él nos ama.
Porque, si de un Amor podemos estar seguros, es del
Amor de Dios.
Tal nuestra experiencia, tal será nuestra confianza.
Salmos 16: 7-11 Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; 10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.