Viernes, 31 de Octubre del 2025

Miqueas 7:8

Día 31

Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis

Miqueas 7:8 …Aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz…


El título de este Capítulo 7 en La Biblia lleva por título “Corrupción moral de Israel”.

Veamos el significado de ello. 

Según el diccionario, corrupción es el deterioro de los principios y estándares éticos de un individuo o una sociedad, llevando a comportamientos inmorales, deshonestos y contrarios a los valores. Se violan normas morales, éticas, de convivencia, de respeto. Lleva actuar a una persona de manera incorrecta, y se distancia completamente de la rectitud y la justicia.


Miqueas profetizó durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías. 

Durante la vida del Profeta, el Pueblo de Dios se dividió en los reinos de Israel y Judá, Miqueas residía en Moréset.

Con una sucesión de líderes, a menudo injustos, al mando en cada uno de sus reinos, ambos reinos habían violado repetidamente su Pacto con Dios.


Miqueas acudió al Pueblo de Dios como Mensajero de Juicio por sus pecados recurrentes. 

No fue un hombre insensible, por el contrario, el mensaje que debía dar era importante para que el Pueblo, dejara que andar por los malos caminos.


Siempre Israel tuvo el rasgo de la duda, de ser muchas veces infiel, a pesar de haber visto los milagros de Dios, de ver Su Mano, de librarlos de la esclavitud. 

Pero parecería que su corazón fue el que quedó en esa situación.

Encontramos al Profeta confesando que Dios tenía razón en su queja contra Israel. 


La acusación de Dios conmovió el corazón del Profeta. Él al ser una persona sensible,  había tristeza en su espíritu. 

Miqueas comenzó el capítulo 7: 1 diciendo: “Ay de mí!”

Es decir, él expresó su tristeza y sufrimiento.

En versos anteriores, él animó al Pueblo a volverse a Dios, a humillarse, pero ellos no querían.


El Pueblo había visto la Mano de Dios en tantas oportunidades, vió Su Provisión, vio milagros de parte de Dios, fue libre, pero su corazón y mente aún estaban esclavos:

Miqueas 7: 2-6 Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.  3  Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.  4  El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión.  5  No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.  6  Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.


Qué tremendo cuando leo la Palabra de Dios, porque puedo decir estoy en esta lista.

Cuántas veces me comporto como a Dios no le agrada, tengo dudas, enojos, malos pensamientos.

Muchas veces mi mente está esclava. ¡Ayúdame Señor!


Sabemos que el mundo está gobernado por el enemigo, y que tienen a las personas sin Dios, como títeres. 

Llenos de maldad, egoístas, soberbios, porque su corazón está gobernado por el príncipe de este mundo, el diablo.


Pero a los que ya nos ha amanecido Dios, verdaderamente, no deberíamos tener eso en el corazón, porque nos hace olvidar todo lo que Dios hizo, incluso el Sacrificio Más Grande, que fue dar a Su Hijo Jesucristo por nosotros.

Usted y yo tenemos en el presente la posibilidad de estudiar La Biblia y así conocer a Dios. 

Y es por estudiar la Palabra de Dios que sabemos y afirmamos que somos salvos, únicamente por la Obra y la Gracia de Dios.


Podemos encontrar en estos versos: desconfianza, adulación, decadencia, ruina moral y sobre todo espiritual. 

En la actualidad también sabemos lo que es la desconfianza. 

Así es que, ¿En quién podemos confiar? ¿A quién podemos creer hoy en día?


Miqueas estaba viviendo en una época muy parecida, era una página gris en la historia de este mundo, y eso explica la tristeza del Profeta. 

Una sociedad con tantas carencias de valores absolutos, entristece, y acongoja el corazón. 

Luego, Miqueas continuó…

Miqueas 7:7 Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.


Aquí encontramos la confianza, el aprender a descansar en la seguridad y la fe en Dios. 

Miqueas sabía que Dios lo escucharía, que Dios iba a intervenir, y que el Señor iba a hacer algo bueno.

Qué importante es que nosotros también aprendamos a imitar su actitud.


No es tan importante lo oscuro y tenebroso que nos parezca el día, ni cuán grandes son las olas embravecidas que nos rodean. 

El Señor lo dijo, que las tensiones en las naciones iban a ir en aumento como las olas de un mar embravecido, y que iba a haber una gran confusión.

Pero, todas estas circunstancias tan violentas no deberán molestar o perturbar a un Hijo de Dios. 

Que nada perturbe la confianza que un día hemos puesto en nuestro Señor.


Llegamos a nuestro verso del devocional 

Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque

caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, el Señor será mi luz.


Aunque el hombre pueda caer, porque nuestra humanidad siempre falla, y tiende a caer...

DIOS NOS LEVANTARÀ.

Y cuando las tinieblas quieran cubrirnos...

¡DIOS SERÁ NUESTRA LUZ!


Pero también es importante recalcar que cada día, en todo momento, nosotros debemos vencer: 

  • Vencer a nuestro yo.

  • Nuestra voluntad. 

  • Nuestros pensamientos. 

  • Nuestras malas maneras de actuar.

  • Debemos vencer el egoísmo y la soberbia.

No seamos como ese Pueblo de Israel corrompido moralmente, esclavo y desconfiado.

¡Nosotros tenemos en nuestro interior al Espíritu Santo, 

que nos auxilia y siempre nos quiere sacar a VICTORIA!